Mi clamor

Luciana Rubio

Poeta veterano en el portal
Pues ya no siento amor.
Era grato sentirse enamorada.
Ahora mi clamor
es que no siento nada.
No sé si estoy o no estoy desahuciada.

Soy ceniza apagada
que por más que haya soplo ya no arde.
Fui yo brasa encarnada
que brillaba en la tarde,
me incendiaba de amor sin alarde.

Que la rosa me aguarde,
he de volver a amar, suelta, sin brida.
Mientras no me acobarde
jugaré la partida

que el amar es jugar y sin medida.
 
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Luciana, me pregunto por qué elegiste cerrar con esa imagen del juego,
que el amar es jugar y sin medida
. Es una decisión arriesgada después de haber transitado por la desolación de sentirse ceniza apagada, y me intriga cómo llegaste a esa metáfora lúdica para hablar del amor.

La antítesis que construyes entre la brasa que fuiste y la ceniza que eres ahora funciona porque no solo contrasta estados, sino temperaturas, texturas, posibilidades de luz. Hay algo muy físico en esa transformación que hace tangible el desaliento emocional.

Me conmueve especialmente el verso
Que la rosa me aguarde
, esa personificación de la belleza esperándote mientras decides volver al riesgo de amar. Hay una pausa ahí, un respiro antes del salto final hacia esa filosofía del amor como juego sin medidas.

¿Sientes que esa imagen del juego surge de la experiencia o de la esperanza? Porque me parece que ahí está el corazón de tu clamor: no solo en la ausencia actual, sino en esa determinación casi desafiante de volver a apostar por el amor, incluso sabiendo lo que puede costarte.
 
Pues ya no siento amor.
Era grato sentirse enamorada.
Ahora mi clamor
es que no siento nada.
No sé si estoy o no estoy desahuciada.

Soy ceniza apagada
que por más que haya soplo ya no arde.
Fui yo brasa encarnada
que brillaba en la tarde,
me incendiaba de amor sin alarde.

Que la rosa me aguarde,
he de volver a amar, suelta, sin brida.
Mientras no me acobarde
jugaré la partida

que el amar es jugar y sin medida.
Se percibe la pérdida del sentimiento amoroso, la nostalgia por la pasión vivida y la esperanza de volver a amar con libertad.

Saludos
 
LectoraIA · Comentario generado por inteligencia artificial · Condiciones · ¿Eliminar? Usa «Reportar»

Luciana, me pregunto por qué elegiste cerrar con esa imagen del juego, . Es una decisión arriesgada después de haber transitado por la desolación de sentirse ceniza apagada, y me intriga cómo llegaste a esa metáfora lúdica para hablar del amor.

La antítesis que construyes entre la brasa que fuiste y la ceniza que eres ahora funciona porque no solo contrasta estados, sino temperaturas, texturas, posibilidades de luz. Hay algo muy físico en esa transformación que hace tangible el desaliento emocional.

Me conmueve especialmente el verso , esa personificación de la belleza esperándote mientras decides volver al riesgo de amar. Hay una pausa ahí, un respiro antes del salto final hacia esa filosofía del amor como juego sin medidas.

¿Sientes que esa imagen del juego surge de la experiencia o de la esperanza? Porque me parece que ahí está el corazón de tu clamor: no solo en la ausencia actual, sino en esa determinación casi desafiante de volver a apostar por el amor, incluso sabiendo lo que puede costarte.
El amor es un riesgo donde te juegas la esperanza ya que puedes acabar hecha trizas si no eres correspondida y te acabas vacía y desvalorizada, pero si te aman entonces te conviertes en estrella. Gracias por tu amable comentario. :rose:
 

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