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La discreta virtud del amigo

Adalberto Martin USA

Poeta recién llegado
Idea tomada de una canción de Ricardo Arjona


La discreta virtud del amigo

No basta con ayudar, sino con respetar
y no obstaculizar la libertad del otro



No todo el que socorre es fiel amigo,
ni el que alivia se libra de la ofensa;
que a veces la piedad, torpe e intensa,
hiere más que el rigor de un enemigo.

Hay quien, con mano blanda, es cruel testigo
del daño que disfraza de defensa;
y al dar favor, con torpe recompensa,
siembra deuda, dominio y desabrigo.

Mejor aquel que guarda su mesura
y deja obrar mi ser sin tiranía,
ni trueca en yugo indigno su atadura.

Que el daño no se excusa en cortesía,
ni bien ayuda en servidumbre dura:
amigo es quien no jode, no quien guía.

Adalberto Martín
 
Idea tomada de una canción de Ricardo Arjona


La discreta virtud del amigo

No basta con ayudar, sino con respetar
y no obstaculizar la libertad del otro



No todo el que socorre es fiel amigo,
ni el que alivia se libra de la ofensa;
que a veces la piedad, torpe e intensa,
hiere más que el rigor de un enemigo.

Hay quien, con mano blanda, es cruel testigo
del daño que disfraza de defensa;
y al dar favor, con torpe recompensa,
siembra deuda, dominio y desabrigo.

Mejor aquel que guarda su mesura
y deja obrar mi ser sin tiranía,
ni trueca en yugo indigno su atadura.

Que el daño no se excusa en cortesía,
ni bien ayuda en servidumbre dura:
amigo es quien no jode, no quien guía.

Adalberto Martín
Pues no te falta razón, amigo Adalberto. El último verso, aparte de rematar el soneto a la perfección, hace que se comprenda diáfanamente el mensaje completo. Un consejo o un comentario a destiempo, aun amistosamente, puede herir de manera cruel. Lo que mejor hace un amigo bueno es ponerse en el lugar del otro y de sus circunstancias. Además ese amigo bueno conserva en su interior como en una imagen especular lo mejor de nosotros, luego la observación atenta de ese interior es un método extraordinario para procurar salud a la autoestima.
Un excelente soneto, sin duda.
Con un afectuoso abrazo.

Salva.
 
Idea tomada de una canción de Ricardo Arjona


La discreta virtud del amigo

No basta con ayudar, sino con respetar
y no obstaculizar la libertad del otro



No todo el que socorre es fiel amigo,
ni el que alivia se libra de la ofensa;
que a veces la piedad, torpe e intensa,
hiere más que el rigor de un enemigo.

Hay quien, con mano blanda, es cruel testigo
del daño que disfraza de defensa;
y al dar favor, con torpe recompensa,
siembra deuda, dominio y desabrigo.

Mejor aquel que guarda su mesura
y deja obrar mi ser sin tiranía,
ni trueca en yugo indigno su atadura.

Que el daño no se excusa en cortesía,
ni bien ayuda en servidumbre dura:
amigo es quien no jode, no quien guía.

Adalberto Martín
La virtud de la amistad.
Un verdadero amigo no solo ayuda, sino que respeta la libertad del otro, sin imponerse ni generar dependencia, a diferencia de aquellos gestos bienintencionados pero torpes que pueden causar más daño que un enemigo.

Saludos
 
Pues no te falta razón, amigo Adalberto. El último verso, aparte de rematar el soneto a la perfección, hace que se comprenda diáfanamente el mensaje completo. Un consejo o un comentario a destiempo, aun amistosamente, puede herir de manera cruel. Lo que mejor hace un amigo bueno es ponerse en el lugar del otro y de sus circunstancias. Además ese amigo bueno conserva en su interior como en una imagen especular lo mejor de nosotros, luego la observación atenta de ese interior es un método extraordinario para procurar salud a la autoestima.
Un excelente soneto, sin duda.
Con un afectuoso abrazo.

Salva.

Muchas gracias, estimado Salvador, por tu lectura tan profunda y por tan generoso comentario. Me alegra especialmente que hayas destacado el último verso y la función que cumple en el cierre del soneto.

Comparto plenamente tu reflexión: la amistad no solo sabe cuándo hablar, sino también cómo y cuándo hacerlo.

La idea la tomé de una canción del gran Ricardo Arjona, aunque la adapté al mensaje del soneto. Hay personas, amigos en especial, que, cuando uno las ayuda o les hace favores de cualquier tipo, llegan a creer que siempre tiene que ser así. Uno acaba cansándose de que lo estén fastidiando constantemente, porque no llaman para conversar ni para saber cómo está uno, sino para «joder», ya que no encuentro otro verbo que exprese mejor esa actitud. Por eso quise plasmar todo mi sentir sobre este tema en este soneto.

Hace ya un tiempo escribí otros dos sonetos, que publicaré mañana y pasado mañana. No es que tengan conexión con este, ni entre sí; los tres son independientes. Si los lees, te darás cuenta de a qué me refiero. Uno nació inspirado en la célebre máxima de Plinio el Joven: “Centies servit, semel negat, nemo nisi negativam memorat”. El otro, en la frase de James Thompson: “La falta de gratitud es una traición ante la humanidad”.

Una vez más, te agradezco de corazón tus palabras.

Recibe un fuerte y afectuoso abrazo.
 
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La virtud de la amistad.
Un verdadero amigo no solo ayuda, sino que respeta la libertad del otro, sin imponerse ni generar dependencia, a diferencia de aquellos gestos bienintencionados pero torpes que pueden causar más daño que un enemigo.

Saludos
Muchas gracias, querido Alde, por tu lectura y por tan acertada reflexión. Has captado muy bien la intención del soneto: la amistad no consiste solo en ayudar, sino también en saber respetar la libertad, la dignidad y las circunstancias del otro. A veces, una ayuda mal entendida o una confianza desmedida terminan causando más desgaste que beneficio.

Te agradezco mucho tus palabras.

Recibe un cordial saludo hasta tu querida Habana.
 
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