Osvaldo Martorelli, mi papá...apasionado del séptimo arte, al que le dedicó su vida. Fue técnico, restaurador y curator de viejos filmes. Anónimo protagonista de la era dorada del cine...
Bajito, gruesos lentes y bigote;
peinado a la gomina y apurado;
corbata, con calzado bien lustrado.
Honesto, Don Osvaldo era su mote.
Severo, pero bueno y generoso,
amante fue del cine y sus estrellas,
no pudo ser jamás como son ellas,
brillantes, en letrero luminoso.
Su vida fue el trabajo noche y día;
su karma, del Alzheimer asesino
minó todo su brillo y su energía.
Cerrándole el telón a su destino,
borrada su sonrisa y su alegría,
se fue una noche triste hacia su sino.
De a poco se completa el firmamento:
la Durbin, Alfred Hitchcock, Marlon Brando
al viejo, ya lo estaban esperando.