ricardinalgra
Poeta que considera el portal su segunda casa
Entrega de labriego,
trabajaste con el arado de tus dedos,
mi piel.
La brisa de tu aliento,
caricia,
tus ojos orientados en mirada
abrasaron superficies,
iluminaron.
Tus gotas de humedad
fueron mi riego.
Y ahora
que la estación te llevó,
en surcos mi ser,
profundos,
trabajados entonces
devenidos hoy
desorientada tierra removida,
entrega de labriego,
si hubo siembra,
no hallo las semillas,
no hallo las semillas...
trabajaste con el arado de tus dedos,
mi piel.
La brisa de tu aliento,
caricia,
tus ojos orientados en mirada
abrasaron superficies,
iluminaron.
Tus gotas de humedad
fueron mi riego.
Y ahora
que la estación te llevó,
en surcos mi ser,
profundos,
trabajados entonces
devenidos hoy
desorientada tierra removida,
entrega de labriego,
si hubo siembra,
no hallo las semillas,
no hallo las semillas...
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