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Gustavo Cavicchia

Gus
Mecenas
A CAROLINA DESESPERADAMENTE



Te siguen los pájaros
y el brillo
desde ese silencio
donde pacientemente
tu voz me alcanza.

Yo ya no tengo alma,
la quemé
sin piedad contra el filo del mundo;
la dejé olvidada en la ceniza
de otros tiempos.

Yo ya no tengo miedo,
ni esperanza.

No sé dónde estarás,
no sé en qué parte
de esta noche estarás;
resguardada
bajo qué mirada,
tu mirada;
junto a qué manos,
tus manos.

Mi soledad tiene el color de tus ojos
en esta ausencia;
mi verdad de hombre pequeño
no te alcanza
desde esta habitación sin alas,
desde este cuerpo,
Carolina.



29/07/2007​
 
A CAROLINA DESESPERADAMENTE



Te siguen los pájaros
y el brillo
desde ese silencio
donde pacientemente
tu voz me alcanza.

Yo ya no tengo alma,
la quemé
sin piedad contra el filo del mundo;
la dejé olvidada en la ceniza
de otros tiempos.

Yo ya no tengo miedo,
ni esperanza.

No sé dónde estarás,
no sé en qué parte
de esta noche estarás;
resguardada
bajo qué mirada,
tu mirada;
junto a qué manos,
tus manos.

Mi soledad tiene el color de tus ojos
en esta ausencia;
mi verdad de hombre pequeño
no te alcanza
desde esta habitación sin alas,
desde este cuerpo,
Carolina.



29/07/2007​

Te felicito, Gustavo, me parece un excelente trabajo, con un difícil equilibrio y un buen final. Un saludo.
 
La desesperación reflejada y dibujada... (Carolina?)...dónde es que andas... devuelve a mi amigo su alma, su vida, sus ganas. Que gusto regresar hoy, noche de domingo y hallar este hermoso poema tuyo. Un gran abrazo amigo Cavichia...!
 
Que romántico estas che, y vaya que versos más lindos. Te felicito pero a la vez te sugiero que te cuides de que tu compañera no lea estos versos je je. Abrazos hermano.
 
Profundamente hermoso como triste. Cuando ya nada alcanza para tocar nuevamente el cielo. Espero que Carolina lea esto y ojalá le nacieran alas a los costados. ME ENCANTÓ. Un beso y mi admiración POETA con MAYÚSCULAS:::hug:::
 
A CAROLINA DESESPERADAMENTE



Te siguen los pájaros
y el brillo
desde ese silencio
donde pacientemente
tu voz me alcanza.

Yo ya no tengo alma,
la quemé
sin piedad contra el filo del mundo;
la dejé olvidada en la ceniza
de otros tiempos.

Yo ya no tengo miedo,
ni esperanza.

No sé dónde estarás,
no sé en qué parte
de esta noche estarás;
resguardada
bajo qué mirada,
tu mirada;
junto a qué manos,
tus manos.

Mi soledad tiene el color de tus ojos
en esta ausencia;
mi verdad de hombre pequeño
no te alcanza
desde esta habitación sin alas,
desde este cuerpo,
Carolina.



29/07/2007​

Sabes llorar como nadie amigo, y tu verso mana sinceridad, pero qué bello lo haces. Sólo me preocupa tu alma descuidada, tu tristeza.
Un abrazo amigo
 
A CAROLINA DESESPERADAMENTE



Te siguen los pájaros
y el brillo
desde ese silencio
donde pacientemente
tu voz me alcanza.

Yo ya no tengo alma,
la quemé
sin piedad contra el filo del mundo;
la dejé olvidada en la ceniza
de otros tiempos.

Yo ya no tengo miedo,
ni esperanza.

No sé dónde estarás,
no sé en qué parte
de esta noche estarás;
resguardada
bajo qué mirada,
tu mirada;
junto a qué manos,
tus manos.

Mi soledad tiene el color de tus ojos
en esta ausencia;
mi verdad de hombre pequeño
no te alcanza
desde esta habitación sin alas,
desde este cuerpo,
Carolina.



29/07/2007​

Gustavo,

Este poema es muy bello, intenso, una manera bella de añorar a pesar de la tristeza que encarna por la ausencia, ayyy sí, es muy bello y bien logrado, y para mis ojos ha sido un momento delicado y hermoso. Mil felicidades, antes de seguir, creo que me devuelvo en la lectura que ganas quedan.

Con cariño,
 
bellos versos amigo, un gran placer poder saludarte, que puedas seguir escribiendo asi, y q tus palabras llenen de emocion al lector, son mis mas sinceros deseos, D.T.B.
 
A CAROLINA DESESPERADAMENTE



Te siguen los pájaros
y el brillo
desde ese silencio
donde pacientemente
tu voz me alcanza.

Yo ya no tengo alma,
la quemé
sin piedad contra el filo del mundo;
la dejé olvidada en la ceniza
de otros tiempos.

Yo ya no tengo miedo,
ni esperanza.

No sé dónde estarás,
no sé en qué parte
de esta noche estarás;
resguardada
bajo qué mirada,
tu mirada;
junto a qué manos,
tus manos.

Mi soledad tiene el color de tus ojos
en esta ausencia;
mi verdad de hombre pequeño
no te alcanza
desde esta habitación sin alas,
desde este cuerpo,
Carolina.



29/07/2007​

Me encanto tu verso tan bien logrado, van estrellitas y violetas. Zulcas.
 
Que maravilla!! El nombre está en el lugar preciso, en el momento más profundo del poema. saludos
 

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