A CAROLINA DESESPERADAMENTE
Te siguen los pájaros
y el brillo
desde ese silencio
donde pacientemente
tu voz me alcanza.
Yo ya no tengo alma,
la quemé
sin piedad contra el filo del mundo;
la dejé olvidada en la ceniza
de otros tiempos.
Yo ya no tengo miedo,
ni esperanza.
No sé dónde estarás,
no sé en qué parte
de esta noche estarás;
resguardada
bajo qué mirada,
tu mirada;
junto a qué manos,
tus manos.
Mi soledad tiene el color de tus ojos
en esta ausencia;
mi verdad de hombre pequeño
no te alcanza
desde esta habitación sin alas,
desde este cuerpo,
Carolina.
Te siguen los pájaros
y el brillo
desde ese silencio
donde pacientemente
tu voz me alcanza.
Yo ya no tengo alma,
la quemé
sin piedad contra el filo del mundo;
la dejé olvidada en la ceniza
de otros tiempos.
Yo ya no tengo miedo,
ni esperanza.
No sé dónde estarás,
no sé en qué parte
de esta noche estarás;
resguardada
bajo qué mirada,
tu mirada;
junto a qué manos,
tus manos.
Mi soledad tiene el color de tus ojos
en esta ausencia;
mi verdad de hombre pequeño
no te alcanza
desde esta habitación sin alas,
desde este cuerpo,
Carolina.
29/07/2007
::
::muchas gracias, son tan amables tus palabras.