ricardinalgra
Poeta que considera el portal su segunda casa
Puso lágrimas la vida a tu figura
que trataste de ocultar a las miradas
con esfuerzos gestuales elusivos
que no siempre lograron su objetivo.
La inclemencia no ha cesado con el tiempo
porque el filo de una pena apasionada
te lastima aún en su forma de recuerdo
poblándote de disímiles dolencias
las superficies antes lisas y lustradas,
y una sutura medio abierta y mal disimulada
ya marca su relieve en una luna
hueca, nívea, cada vez más alba,
que corona tu silueta en su estatura.
Yo sé que no es genuina esa sonrisa
que no obstante sigue siendo dulce y clara
y que voluntad hay y no hay más nada,
ya que un vacío profundo sólo queda
de aquel latir imperioso, a veces apurado,
que se fue cuando de repente un desencanto,
por certero, agudo e inesperado
atravesara un corazón ahora exangüe
y así lentamente convirtiera el mediodía
en fantasmagórica tarde que se apaga.
Sensible ángel tierno e inocente en decadencia
que alguna vez fue bello como el día colorido
en ese tiempo tan vital, ardoroso, arrebatado,
te rindo justo tributo ahora en este día
pero en silencio, que por piedad nada te digo...
que trataste de ocultar a las miradas
con esfuerzos gestuales elusivos
que no siempre lograron su objetivo.
La inclemencia no ha cesado con el tiempo
porque el filo de una pena apasionada
te lastima aún en su forma de recuerdo
poblándote de disímiles dolencias
las superficies antes lisas y lustradas,
y una sutura medio abierta y mal disimulada
ya marca su relieve en una luna
hueca, nívea, cada vez más alba,
que corona tu silueta en su estatura.
Yo sé que no es genuina esa sonrisa
que no obstante sigue siendo dulce y clara
y que voluntad hay y no hay más nada,
ya que un vacío profundo sólo queda
de aquel latir imperioso, a veces apurado,
que se fue cuando de repente un desencanto,
por certero, agudo e inesperado
atravesara un corazón ahora exangüe
y así lentamente convirtiera el mediodía
en fantasmagórica tarde que se apaga.
Sensible ángel tierno e inocente en decadencia
que alguna vez fue bello como el día colorido
en ese tiempo tan vital, ardoroso, arrebatado,
te rindo justo tributo ahora en este día
pero en silencio, que por piedad nada te digo...
Última edición: