Nuria
Poeta que considera el portal su segunda casa
Llore arrancándole a la mañana
el rocío indeleble que me hacia insensata.
Y masculle cada una de tus palabras
antes de tu despedida, antes de tu cabalgata.
Pedí a sorbos una porción de tu cariño
y mendigue tu presencia y tus besos de niño.
Ahora ya no importa cuantas lágrimas halla vertido,
pues la que fue tu amante ahogó sus penas
en el limbo del olvido.
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