scarlata
Poeta veterano en el portal.
La lluvia fue una excusa para volver
a tocar tu mano después del tiempo.
Llovía tanto que la ciudad se hizo agua
y, durante unas horas,
el mundo mojó su rostro de acero.
Llovía sobre una ciudad de paso
que lo sabía todo de nosotros.
Conocía el agua nuestro paradero
inútil, cuando nos mirábamos
por encima de las tazas de café caliente.
Y a ratos, ni siquiera nos mirábamos
por miedo a que amaneciera sin luz
sobre la misma calle que empapó
de deseo el pasado.
Luego te invité a dormir sobre mi cuerpo,
a pesar de saber
que por la mañana no llovería.
Y que el mundo amanecería seco de almohadas.
a tocar tu mano después del tiempo.
Llovía tanto que la ciudad se hizo agua
y, durante unas horas,
el mundo mojó su rostro de acero.
Llovía sobre una ciudad de paso
que lo sabía todo de nosotros.
Conocía el agua nuestro paradero
inútil, cuando nos mirábamos
por encima de las tazas de café caliente.
Y a ratos, ni siquiera nos mirábamos
por miedo a que amaneciera sin luz
sobre la misma calle que empapó
de deseo el pasado.
Luego te invité a dormir sobre mi cuerpo,
a pesar de saber
que por la mañana no llovería.
Y que el mundo amanecería seco de almohadas.