Sinuhé
Poeta adicto al portal
Tengo, amante amada
un remoto vergel
decidido a morirse.
No he podido
injertar la madreselva,
la del jardín magnífico de Arabia.
Tengo, amante amada
aquella luna señorial y lúgubre,
que con los astros relucientes baña
regando el mustio pedestal
con gotas sucias.
A veces pienso así,
evoca tu agonía
mi corazón quebrado
como un cántaro vacío;
y en tu preñez vacante y tosca-
germina un solo hijo,
ya malherido.
Amante amada,
jubilosa emperatriz de las luciérnagas:
¿Quién te ha querido?
¿Porqué tus finas alas han subido?
Hoy ya no sé si describirte hogueras,
ya nada existe.
Tu rostro
por Dios ¡tu rostro!
tiene una herida nocturna
que se ha pasmado del frío.
Perdón amor, amor querido;
tristes hamacas donde se mece la noche...
......
un remoto vergel
decidido a morirse.
No he podido
injertar la madreselva,
la del jardín magnífico de Arabia.
Tengo, amante amada
aquella luna señorial y lúgubre,
que con los astros relucientes baña
regando el mustio pedestal
con gotas sucias.
A veces pienso así,
evoca tu agonía
mi corazón quebrado
como un cántaro vacío;
y en tu preñez vacante y tosca-
germina un solo hijo,
ya malherido.
Amante amada,
jubilosa emperatriz de las luciérnagas:
¿Quién te ha querido?
¿Porqué tus finas alas han subido?
Hoy ya no sé si describirte hogueras,
ya nada existe.
Tu rostro
por Dios ¡tu rostro!
tiene una herida nocturna
que se ha pasmado del frío.
Perdón amor, amor querido;
tristes hamacas donde se mece la noche...
......
::