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El sueño embustero

Gavase

Poeta adicto al portal
Metido en años, supe que la vida soñada
era solo un invento mío, un gancho embustero
que, poco a poco, fue dueño de mi morada:
el mismo que en las noches hacía de romero.

Con la esperanza fría de quien no espera nada,
paso a paso la ruta, con el bolsillo a cero,
emprendí, a sabiendas que la vuelta añorada
sería con la arruga clara y la testa encuero.

Pero ya nada importa; lo vivido no cuenta,
sino lo que aún queda por vivir que no es poco.
Mientras, sigo viviendo lo vivido en mi mente.

La gana de volver ya no se siente hambrienta;
sabe que sigue aquí conmigo como un loco
que se mantiene atado a su propio torrente.

Gavase​
 
Metido en años, supe que la vida soñada
era solo un invento mío, un gancho embustero
que, poco a poco, fue dueño de mi morada:
el mismo que en las noches hacía de romero.

Con la esperanza fría de quien no espera nada,
paso a paso la ruta, con el bolsillo a cero,
emprendí, a sabiendas que la vuelta añorada
sería con la arruga clara y la testa encuero.

Pero ya nada importa; lo vivido no cuenta,
sino lo que aún queda por vivir que no es poco.
Mientras, sigo viviendo lo vivido en mi mente.

La gana de volver ya no se siente hambrienta;
sabe que sigue aquí conmigo como un loco
que se mantiene atado a su propio torrente.

Gavase​
A veces soñamos con una vida y la ilusión desesperada nos consume.
Pues si, la paz en que lo que queda por vivir es lo que realmente importa.
Que se mantenga viva esa esperanza y que sean muchos años más.
Siempre es un honor visitarlo.

Le envío un saludo desde mi humilde Habana
 
A veces soñamos con una vida y la ilusión desesperada nos consume.
Pues si, la paz en que lo que queda por vivir es lo que realmente importa.
Que se mantenga viva esa esperanza y que sean muchos años más.
Siempre es un honor visitarlo.

Le envío un saludo desde mi humilde Habana
El honor es mío.

Un saludo desde Sevilla
 
Metido en años, supe que la vida soñada
era solo un invento mío, un gancho embustero
que, poco a poco, fue dueño de mi morada:
el mismo que en las noches hacía de romero.

Con la esperanza fría de quien no espera nada,
paso a paso la ruta, con el bolsillo a cero,
emprendí, a sabiendas que la vuelta añorada
sería con la arruga clara y la testa encuero.

Pero ya nada importa; lo vivido no cuenta,
sino lo que aún queda por vivir que no es poco.
Mientras, sigo viviendo lo vivido en mi mente.

La gana de volver ya no se siente hambrienta;
sabe que sigue aquí conmigo como un loco
que se mantiene atado a su propio torrente.

Gavase​
Tengo que decirle, estimado Gavase, que me ha impresionado su reflexión de los sueños hasta el punto de llamarlos “invento suyo”. Y me ha impresionado porque no puedo estar más de acuerdo. Los sueños de la imaginación que, como decía Teresa de Ávila, es la loca de la casa que es preciso mantener vigilada. ¡Cómo se ha sobreestimado a la imaginación! Pienso yo. ¿Se hubiera ido a la luna sin la imaginación? Podría argumentarse. Yo digo que sí porque aquel “sueño” de Kennedy se sustentaba en muchas órbitas a la tierra dadas por naves que antes las dieron de ir rumbo al satélite. Lo que digo es que por muy tarde que nos demos cuenta nunca es tarde para un baño de realidad si la “gana de volver ya no se siente hambrienta”. Por último no me resisto a dejarle aquí la última estrofa de “La vida es sueño”del gran Calderón. Creo que no desentona en absoluto su excelente soneto alejandrino con esta décima.

Yo sueño que estoy aqui,
destas prisiones cargado:
y soñé que en otro estado
más lisonjero me vi
¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño;
que toda la vida es sueño,
Y los sueños, sueños son.


Pedro Calderón de la Barca.
 
Tengo que decirle, estimado Gavase, que me ha impresionado su reflexión de los sueños hasta el punto de llamarlos “invento suyo”. Y me ha impresionado porque no puedo estar más de acuerdo. Los sueños de la imaginación que, como decía Teresa de Ávila, es la loca de la casa que es preciso mantener vigilada. ¡Cómo se ha sobreestimado a la imaginación! Pienso yo. ¿Se hubiera ido a la luna sin la imaginación? Podría argumentarse. Yo digo que sí porque aquel “sueño” de Kennedy se sustentaba en muchas órbitas a la tierra dadas por naves que antes las dieron de ir rumbo al satélite. Lo que digo es que por muy tarde que nos demos cuenta nunca es tarde para un baño de realidad si la “gana de volver ya no se siente hambrienta”. Por último no me resisto a dejarle aquí la última estrofa de “La vida es sueño”del gran Calderón. Creo que no desentona en absoluto su excelente soneto alejandrino con esta décima.

Yo sueño que estoy aqui,
destas prisiones cargado:
y soñé que en otro estado
más lisonjero me vi
¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño;
que toda la vida es sueño,
Y los sueños, sueños son.


Pedro Calderón de la Barca.
Para nada desentona, al contrario, tanto el comentario y, la espinela, superan con creces mis alejandrinos.

Gracias por estar.
 

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