Contemplando en Jaén un viejo olivo
reparo que en la piel de su corteza
habitan mil heridas de tristeza
que conmueven a un árbol tan altivo.
Y en la frondosidad de un ser tan vivo
toda la verde luz con su grandeza,
y en el maduro fruto, la pureza
refulge en el aceite ¡lampo vivo!
Redondas,-cual canicas verde menta,-
aceitunas del sol que más calienta
son tesoros que prenden su ramaje.
Y al llegar la cosecha en el invierno
de nuevo el viejo olivo se hará eterno
en la tierra jienense. ¡Su paisaje!
José Soriano Simón
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reparo que en la piel de su corteza
habitan mil heridas de tristeza
que conmueven a un árbol tan altivo.
Y en la frondosidad de un ser tan vivo
toda la verde luz con su grandeza,
y en el maduro fruto, la pureza
refulge en el aceite ¡lampo vivo!
Redondas,-cual canicas verde menta,-
aceitunas del sol que más calienta
son tesoros que prenden su ramaje.
Y al llegar la cosecha en el invierno
de nuevo el viejo olivo se hará eterno
en la tierra jienense. ¡Su paisaje!
José Soriano Simón
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