nada soy,
yo que fui,
nada seré.
Golem.
El viento se lleva la casa,
al perro,
los gatos saben meterse bajo la tierra.
Va a ningún lugar importante,
ciego,
sin querer ver el sur
al sur,
donde las moscas hacen lupines en el mismo aire ventoso,
donde todo pasa,
sino lo rompen, te lo pierden, se lo roban.
Nadie lo oye,
nadie lo dice,
ninguno lo ve.
Va con el perro en el sobaco
con el hocico torcido,
la casa en ruinas,
despintada,
los gatos bajo la tierra.
Con su invertebrado andar deja el ruido del cuero golpeado.
Se lleva el oído tísico,
la boca famélica del hombre,
el ojo bizco,
el sexo con la mujer.
Se lleva los huesos planos,
se lleva los largos huesos negros,
su blanco diente de carie,
su falange arrumbada,
el sueño que hay que tener.
Se lleva,
arrasa,
llevase las cosas como en un remate de viejas palanganas,
los árboles desplumados
o cerezos del Japón
incluidos los made in china con su kimono albo.
No pierde los tiempos el viento.
Nada deja.
En pie no deja nada.
La esperanza,
ni una,
sólo este montón de gatos
bajo la tierra muertos de pena.
viernes 290526
Última edición:
... Me ha recordado a un poema que escribí hace siglos y titulado "Viento" (como metáfora del paso del tiempo), pero el tuyo está mucho mejor. Un abrazo, Gus.
Qué hace usted con el ninja