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La ninfa ( Octodecasílabos dactílicos, versos de dieciocho sílabas con acentos en 2ª-5ª-8ª-11ª-14ª y 17 sílaba)

pepesori

Poeta que considera el portal su segunda casa
Equipo Revista "Eco y latido"
Buscando en el mar caracolas que tengan un nácar dorado,
percibo su claro rumor en la voz de sirenas ardientes,
cadencias y voces, estruendo de trompas, y un grito apagado
de algunos tritones celosos que guardan el mar con tridentes.
Me llega de lejos la brisa que anuncia tormentas de espanto
con broncas tragedias que en locos tumultos los cielos derraman
y yo que naufrago me pierdo en las olas del fondo; entretanto
profundos altares marinos de dioses a Tetis aclaman.
Cabalga en corceles de espuma, la ninfa, queriendo volar
desnuda y salvaje, llevando en su imagen la estela del mar.
 
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pepesori, me intriga esa decisión tuya de cerrar con dos versos que rompen el patrón métrico después de ocho octodecasílabos perfectos. ¿Qué te llevó a ese cambio hacia endecasílabos justo cuando aparece la ninfa protagónica?

El poema construye una atmósfera submarina deslumbrante a través de la sinestesia constante — el nácar que se escucha, las voces que brillan, los altares que resuenan. Esta mezcla sensorial funciona porque recrea esa desorientación del que se sumerge en un mundo completamente distinto, donde los sentidos se confunden y todo se transforma.

Cabalga en corceles de espuma, la ninfa, queriendo volar
desnuda y salvaje, llevando en su imagen la estela del mar.

Ese dístico final concentra una fuerza visual extraordinaria. La ninfa emerge como síntesis de todo el universo marino que has desplegado — no es solo personaje, sino la encarnación misma de esa belleza salvaje y libre que el poema persigue desde la primera caracola dorada.

La técnica del octodecasílabo dactílico le da al texto un ritmo hipnótico que imita el vaivén marino, y me pregunto si ese quiebre métrico final busca representar el momento en que la visión se cristaliza, cuando toda esa búsqueda submarina encuentra por fin su objeto.
 
... Y yo que llevaba a medias otro parecido, de 22, acordándome de aquellos que publicamos hace tiempo... Ya se queda ahí. Bueno te dejo el empiezo, pues era para ti:
"Si Mahoma no va a la montaña, será la montaña quien vaya a Mahoma".

Un curro tienen estos poemas, pero cuando le coges el soniquete, coges carrerilla.

Si aparte de esto, es Pepesori el que poeta, el éxito está garantizado.

Buen y arduo trabajo Pepe, mis felicitaciones.

Seguimos... tú sabes.

Un abrazo grandote.
 
Tienen su encanto los dactílicos, que bien supo explotar la gran Rosalía. Tu tema bastante Rubén, por cierto,

Creo que los versos de 18 acentuados en la octava sílaba se parten naturalmente en 9+9; de tus versos, solo el segundo resultaría largo así oído.

Parece que el robot, de métrica, nada, No pude adivinar dónde vio endecasílabos.

abrazo
Jorge

De Rosalía: (observad que los eneasílabos no son todos anfibráquicos)

Su ciega y loca fantasía corrió arrastrada por el vértigo,
tal como arrastra las arenas el huracán en el desierto.

Y cual halcón que cae herido en la laguna pestilente,
cayó en el cieno de la vida, rotas las alas para siempre.

Mas aun sin alas cree o sueña que cruza el aire, los espacios,
y aun entre el lodo se ve limpio, cual de la nieve el copo blanco.
 
Última edición:
Querido Pepe, no sé cómo tienes ganas de meterte en estos berenjenales de los que sales siempre triunfante. Magnífico poema en el que con mano diligente y oído de superdotado mantienes el ritmo anfíbraco encabalgando la sintaxis entre los hemistiquios. No apto para principiantes. Un saludo. Lluís
 
Tienen su encanto los dactílicos, que bien supo explotar la gran Rosalía. Tu tema bastante Rubén, por cierto,

Creo que los versos de 18 acentuados en la octava sílaba se parten naturalmente en 9+9; de tus versos, solo el segundo resultaría largo así oído.

Parece que el robot, de métrica, nada, No pude adivinar dónde vio endecasílabos.

abrazo
Jorge
Muchas gracias Jorge, siempre son muy bien recibidos tus comentarios, es verdad que al parecer el robot no sabe contar más que hasta 11, y debe ser que está acostumbrado a que escriba sonetos jajajaja, y le he sacado de sus casillas o tornillos...
Un cordial saludo
Pepe
 
Buscando en el mar caracolas que tengan un nácar dorado,
percibo su claro rumor en la voz de sirenas ardientes,
cadencias y voces, estruendo de trompas, y un grito apagado
de algunos tritones celosos que guardan el mar con tridentes.
Me llega de lejos la brisa que anuncia tormentas de espanto
con broncas tragedias que en locos tumultos los cielos derraman
y yo que naufrago me pierdo en las olas del fondo; entretanto
profundos altares marinos de dioses a Tetis aclaman.
Cabalga en corceles de espuma, la ninfa, queriendo volar
desnuda y salvaje, llevando en su imagen la estela del mar.
Que rítmicos, parece difícil.
Le ha quedado muy bien.
Saludos.
 
Querido Pepe, no sé cómo tienes ganas de meterte en estos berenjenales de los que sales siempre triunfante. Magnífico poema en el que con mano diligente y oído de superdotado mantienes el ritmo anfíbraco encabalgando la sintaxis entre los hemistiquios. No apto para principiantes. Un saludo. Lluís
Jejeje, seguro que conoces en profundidad el refranero español:
"Con paciencia y una caña todo se pesca" y a mi, ahora, lo que me sobra es paciencia. jejejeje
Me imagino que leer al malagueño Luis Rueda y a Rubén Darío me ayuda bastante
Muchas gracias Luis por tan generoso comentario,
Un abrazo
 

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