Flores en el asfalto

César Guevar

Poeta que considera el portal su segunda casa
vacilantes
junquitos miniatura a los que nadie cuida
...riega mira saluda escucha, da, no pisa
frente al sol
retando a las máquinas
al veneno que vomitan
junquitos bonsáis en la hendidura

Allí las vio Shakespeare
más allá del tiempo, diminutas
y el genio amarillo de Van Gogh
la opulencia palaciega de Reverón el loco el loco el loco

Allí están entre sus enemigos
tantos...
alguno logrará arrasarlas
pero

Solo carpe diem, pequeñas
florecitas del asfalto.



Enero y cuarto. CG (el otro l)
 
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vacilantes
junquitos miniatura a los que nadie cuida
...riega mira saluda escucha, da, no pisa
frente al sol
retando a las máquinas
al veneno que vomitan
junquitos bonsáis en la hendidura

Allí las vio Shakespeare
más allá del tiempo, diminutas
y el genio amarillo de Van Gogh
la opulencia palaciega de Reverón el loco el loco el loco

Allí están entre sus enemigos
tantos...
alguno logrará arrasarlas
pero

Solo carpe diem, pequeñas
florecitas del asfalto.



Enero y cuarto. CG (el otro l)

Creo que esas flores nos hacen pensar que muchas veces en la vida nos hemos sentido vulnerables.
Justamente el triunfo de esas pequeñas criaturas es mostrar su belleza frente a la adversidad.

Fue un gusto volver a leerte.
Que tengas un excelente año lleno de momentos positivos.
 
vacilantes
junquitos miniatura a los que nadie cuida
...riega mira saluda escucha, da, no pisa
frente al sol
retando a las máquinas
al veneno que vomitan
junquitos bonsáis en la hendidura

Allí las vio Shakespeare
más allá del tiempo, diminutas
y el genio amarillo de Van Gogh
la opulencia palaciega de Reverón el loco el loco el loco

Allí están entre sus enemigos
tantos...
alguno logrará arrasarlas
pero

Solo carpe diem, pequeñas
florecitas del asfalto.



Enero y cuarto. CG (el otro l)
Las pequeñas flores pueden ofrecer un valor inmenso en un mundo que a menudo se olvida de cuidarlas.

Le envío un saludo desde mi humilde Habana
 
Creo que esas flores nos hacen pensar que muchas veces en la vida nos hemos sentido vulnerables.
Justamente el triunfo de esas pequeñas criaturas es mostrar su belleza frente a la adversidad.

Fue un gusto volver a leerte.
Que tengas un excelente año lleno de momentos positivos.

Son belleza y poesía contra todo pronóstico. No tienen más remedio... Esa es su naturaleza.
Carpe diem, compañera.

Ah, y muchas gracias.
 
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Las pequeñas flores pueden ofrecer un valor inmenso en un mundo que a menudo se olvida de cuidarlas.

Le envío un saludo desde mi humilde Habana

Su hermosa Habana llena de tanta historia, gesta y vida. Saludos, desde uno de los barrios marginados -pero de digna rebeldía- de Caracas.

Son increíbles esas florecillas. Hermosas y vivas, todo el tiempo amenazadas. Son síntesis de lo que es la poesía.

Le agradezco mucho que haya venido a leerme y a dejarme un comentario tan generoso.
 
vacilantes
junquitos miniatura a los que nadie cuida
...riega mira saluda escucha, da, no pisa
frente al sol
retando a las máquinas
al veneno que vomitan
junquitos bonsáis en la hendidura

Allí las vio Shakespeare
más allá del tiempo, diminutas
y el genio amarillo de Van Gogh
la opulencia palaciega de Reverón el loco el loco el loco

Allí están entre sus enemigos
tantos...
alguno logrará arrasarlas
pero

Solo carpe diem, pequeñas
florecitas del asfalto.



Enero y cuarto. CG (el otro l)
"Florecitas del asfalto", uno de las tantas curiosidades o, más bien, milagros de la naturaleza... Un ejemplo de tenacidad y supervivencia. Bellísimas letras! Saludos.
 
Tener presente, a nuestras siempre y bellas flores, es tener al mismo tiempo esa exquisita
sensibilidad, por nuestra "sin par" naturaleza vegetal. Excelente su poema, compañero César
G. Y, lo felicito, deseándole lo mejor de lo mejor, para este recién llegado 2026.
Cordialmente:
 
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Tener presente, a nuestras siempre y bellas flores, es tener al mismo tiempo esa exquisita
sensibilidad, por nuestra "sin par" naturaleza vegetal. Excelente su poema, compañero César
G. Y, lo felicito, deseándole lo mejor de lo mejor, para este recién llegado 2026.
Cordialmente:

Muchas gracias, compañero. Somos universo... tal vez, universos. no "dueños" de él (o de ellos), solo parte.

Estamos iniciando el segundo cuarto de este siglo, que por lo visto va a parecerse al siglo pasado, pero muchísimo más brutal y mortal, aprovechando los últimos años de "naturaleza" vulnerable que les quedan a los seres humanos. Como sea, le deseo que todo vaya bien para usted, para los suyos, su país... feliz 2do cuarto del siglo veintiuno, compañero.
 
vacilantes
junquitos miniatura a los que nadie cuida
...riega mira saluda escucha, da, no pisa
frente al sol
retando a las máquinas
al veneno que vomitan
junquitos bonsáis en la hendidura

Allí las vio Shakespeare
más allá del tiempo, diminutas
y el genio amarillo de Van Gogh
la opulencia palaciega de Reverón el loco el loco el loco

Allí están entre sus enemigos
tantos...
alguno logrará arrasarlas
pero

Solo carpe diem, pequeñas
florecitas del asfalto.



Enero y cuarto. CG (el otro l)
Me gusta estas letras donde habla de esas pequeñas flores abandonadas pero que crecen con valentía. Poca gente las disfruta o da importancia y por lo mismo me agrada sus letras. Aprovecho aqui la oportunidad para desearle un buen y mejor 2026. Mis saludos cordiales poeta.
 
Me gusta estas letras donde habla de esas pequeñas flores abandonadas pero que crecen con valentía. Poca gente las disfruta o da importancia y por lo mismo me agrada sus letras. Aprovecho aqui la oportunidad para desearle un buen y mejor 2026. Mis saludos cordiales poeta.
Con valentía, contra todo pronóstico, allí donde les tocó ser. ¡Ya quisiera yo ser pintor, para retratarlas!

Muchas gracias, compañera. Un abrazo grande. Feliz 2026.
 
Andaba navegando por el portal y me encontré este verde poema, con estas flores tan simpáticas, pero resistentes, resilientes también, miré don César que han salido en la panza del asfalto y no ingenieros, ni militares que puedan con ellas. Y así es la vida, en la grieta más ingrata le nace una de estas florecillas rebeldes ¡A la vida no hay con que matarla!
 
Andaba navegando por el portal y me encontré este verde poema, con estas flores tan simpáticas, pero resistentes, resilientes también, miré don César que han salido en la panza del asfalto y no ingenieros, ni militares que puedan con ellas. Y así es la vida, en la grieta más ingrata le nace una de estas florecillas rebeldes ¡A la vida no hay con que matarla!
Sí... me preguntaba en estos días, hablaba con mi esposa, acerca de la "inteligencia" de la vida. Como usted debe haber escuchado o visto por ahí, aconteció un fenómeno sísmico en en norte de mi país. Dos fuertes terremotos nos sacudieron la vida de pronto. Yo me hallaba entre dos columnas de concreto de mi casa, soportando las violentas sacudidas y pensando, sin pánico pero sí con susto, que en cualquier momento la casa se iba a derrumbar y probablemente moriría tapiado. pasado el primer sacudón, tuve que acostarme, como pude, sobre mi cama, con un fuerte dolor en el pecho; entonces pensé que moriría o tapiado, si la casa al fin se derrumbaba, o con el corazón reventado por un infarto.

Por alguna clase de extraña circunstancia, no ocurrió ni una, ni la otra cosa. El dolor, que era en verdad fuerte, poco a poco fue cediendo, y la casa, hasta el momento no se ha derrumbado, ni muestra grietas, ni resquebrajaduras.

Y al salir, por fin, de mi casa, vi el pánico, la desesperación, el miedo , en los ojos de ms familiares y vecinos/as. Gente desmayada, gente paralizada de terror, gente tratando de aferrarse de alguna manera a la vida. Lo comparé todo con mi propio susto, mi propio miedo.

Estamos programados/as para estar vivos, aunque sepamos que vamos a morir. Mi padre tiene 93 años y quiere vivir. Ningún animal se deja matar de manera indiferente, trata de escapar del peligro que lo amenaza, trata de vivir. Las plantas, esas que se las arreglan con tan poco entre las grietas del asfalto, solo quieren vivir, tratan de vivir.

Lo llamamos "instinto", pero es más, es una especie de programación ¿cósmica? (después de todo, somos pequeñísimas partículas de un cosmos todavía inconmensurable).

Le cuento que no sé por qué, ni para qué, estoy vivo todavía. -Y esa tendencia a vivir también implica inquirir, preguntarse, pretender develar, armar las piezas, explicarse, saber... pues detrás de ese saber vuelve a estar la vida y la posibilidad de conservarla-.

Me disculpa, por favor, el discurso. Tal vez todavía sigo un poco traumado por lo que acabo de "morir-vivir". Sigo vivo, pero 300 o más de mis compatriotas ya no. Se los llevó el terremoto doble. ¿Por qué me duelen? ¿Por qué, para qué, sigo estando vivo todavía? ¿o es que es todo simple casualidad y no existe un porqué o un para qué... solamente tuve suerte?

Y le cuento también, finalmente, que todavía tenemos miedo. Que la tierra se sigue sacudiendo varias veces al día, con menor intensidad, pero se sacude, y que el miedo es angustia en nuestros ojos y es tratar de no morirnos todavía, por más que sepamos que en algún momento, lo más remoto posible en nuestras mentes, tendremos que morir. Yo, que me jacto de ver con naturalidad la muerte, tuve miedo ante su proximidad, su paso a nuestro lado. Yo maestro, que cultivo la vida humana. Yo poeta, que cultivo la belleza, es decir, la vida.

De nuevo me disculpo con usted por lo largo de estas líneas. Creo que necesitaba decírselo a alguien. Y sucede que le tengo gran respeto y admiración como poeta, compañero. Todavía estoy vivo, sabrá ¿quién? por qué, para qué...
 
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Si ama la vida y sigue vivo... solo siga las instrucciones básicas de cualquier procedimiento de emergencia:

Primero asegure su condición.
Luego ayude a otros.

Podrá sonar egoísta al principio, pero así es la vida.

Saludos.
 

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