Alzheimer

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Gavase

Poeta adicto al portal
Alzheimer

Escondes las palabras y miras el paisaje
como si fuese el último reducto que te espera,
pero adivino estancias que el nostálgico otoño
no te puede mostrar sin salir de su traje.

Sin palabras te quiero; tanto como viajera
te necesito para recoger del madroño
la sazón de su fruto, cuando la flor el viaje
comienza —el mismo que su antecesor hiciera—.

A los pies del naranjo de refrescantes soles
tu sed calmabas mientras la fronda del frutero
bailaba con el viento y a la luna mecía
entre sombras tempranas y el rumor de bemoles.

No faltó primavera sin camino rociero
o el de Virgen de Cortes, desde nuestra armonía,
hasta que tu memoria se impregnó de formoles
y olvidaste el camino y a tu fiel compañero.

Entre la extinta breva y el higo que madura,
un refugio dorado donde pace la ola
y un ocaso difuso encantaba a la vista:
era nuestra platea para ver su mixtura.

En las cuatro estaciones te quiero con la sola
intención de que evoques con mis versos tu pista,
y sonrías de nuevo encontrando la cura
solo por un momento, y me plantes un hola.

Yo seré la muleta de tus sueños y vidas
cuando el silencio ocupe el recuerdo que olvidas.

Gavase
 
Alzheimer

Escondes las palabras y miras el paisaje
como si fuese el último reducto que te espera,
pero adivino estancias que el nostálgico otoño
no te puede mostrar sin salir de su traje.

Sin palabras te quiero; tanto como viajera
te necesito para recoger del madroño
la sazón de su fruto, cuando la flor el viaje
comienza —el mismo que su antecesor hiciera—.

A los pies del naranjo de refrescantes soles
tu sed calmabas mientras la fronda del frutero
bailaba con el viento y a la luna mecía
entre sombras tempranas y el rumor de bemoles.

No faltó primavera sin camino rociero
o el de Virgen de Cortes, desde nuestra armonía,
hasta que tu memoria se impregnó de formoles
y olvidaste el camino y a tu fiel compañero.

Entre la extinta breva y el higo que madura,
un refugio dorado donde pace la ola
y un ocaso difuso encantaba a la vista:
era nuestra platea para ver su mixtura.

En las cuatro estaciones te quiero con la sola
intención de que evoques con mis versos tu pista,
y sonrías de nuevo encontrando la cura
solo por un momento, y me plantes un hola.

Yo seré la muleta de tus sueños y vidas
cuando el silencio ocupe el recuerdo que olvidas.

Gavase
Este poema no es posible leerlo un par de veces para llegar a su profundidad. No es un poema sencillo, si vislumbra en él en algunas ocasiones el olvido y la desubicación. Ni siquiera parece que se pueda entrever el propio olvido sin ser consciente de él, cuando el silencio ocupa ese lugar perdido sin poderlo nombrar. Deja su lectura un sabor amargo de acíbar, en definitiva.
En cuanto a la forma me ha llevado al modernismo con estos alejandrinos bien construidos con una rima consonante que me ha parecido errática adrede así dispuesta por lo que no es el verso blanco.
Seguro que volveré sobre esta magnífica composición que, sin experiencia, no sería posible escribir. El cuidador precisa también de cuidados.

Un abrazo con afecto. Salvador.
 
Alzheimer

Escondes las palabras y miras el paisaje
como si fuese el último reducto que te espera,
pero adivino estancias que el nostálgico otoño
no te puede mostrar sin salir de su traje.

Sin palabras te quiero; tanto como viajera
te necesito para recoger del madroño
la sazón de su fruto, cuando la flor el viaje
comienza —el mismo que su antecesor hiciera—.

A los pies del naranjo de refrescantes soles
tu sed calmabas mientras la fronda del frutero
bailaba con el viento y a la luna mecía
entre sombras tempranas y el rumor de bemoles.

No faltó primavera sin camino rociero
o el de Virgen de Cortes, desde nuestra armonía,
hasta que tu memoria se impregnó de formoles
y olvidaste el camino y a tu fiel compañero.

Entre la extinta breva y el higo que madura,
un refugio dorado donde pace la ola
y un ocaso difuso encantaba a la vista:
era nuestra platea para ver su mixtura.

En las cuatro estaciones te quiero con la sola
intención de que evoques con mis versos tu pista,
y sonrías de nuevo encontrando la cura
solo por un momento, y me plantes un hola.

Yo seré la muleta de tus sueños y vidas
cuando el silencio ocupe el recuerdo que olvidas.

Gavase
Tristemente desemboca en la pérdida progresiva de la memoria.
Lo mínimo que podemos hacer acampar a esa persona en ese silencio que reemplaza a la memoria perdida.
Siempre es un honor visitarlo.

Le envío un saludo desde mi humilde Habana
 
Este poema no es posible leerlo un par de veces para llegar a su profundidad. No es un poema sencillo, si vislumbra en él en algunas ocasiones el olvido y la desubicación. Ni siquiera parece que se pueda entrever el propio olvido sin ser consciente de él, cuando el silencio ocupa ese lugar perdido sin poderlo nombrar. Deja su lectura un sabor amargo de acíbar, en definitiva.
En cuanto a la forma me ha llevado al modernismo con estos alejandrinos bien construidos con una rima consonante que me ha parecido errática adrede así dispuesta por lo que no es el verso blanco.
Seguro que volveré sobre esta magnífica composición que, sin experiencia, no sería posible escribir. El cuidador precisa también de cuidados.

Un abrazo con afecto. Salvador.
En realidad la estructura son octavas a tres rimas, o sea: ABCA BCAB, inusual a todas luces, pero no queda ninguna rima suelta, perfectamente la pude ubicar en clásica no competitiva.
En cuanto la poema, trato de contar una historia a través de cuatro estaciones, otra cosa es que se me entienda.
Los primeros cuatro versos narran la presentación.
Los segundos, el otoño, cuando el fruto del madroño madura del todo y coincide con la flor del siguiente, por eso lo de la calma.
Los terceros narran el invierno, con el naranjo y su fruto, los refrescantes soles.
Los cuartos, la primavera, con el camino rociero y el de Virgen de Cortes, lugar donde se conocen los protagonistas, nuestra armonía.
Los quintos, el verano, y el tiempo transcurrido desde la breva hasta el higo.
Los sextos, el remate con un pareado final.

Creo que el poema necesita varias lecturas para ser captado, o que el narrador fuese mejor poeta.

Te agradezco el paso.
Un abrazo afectuoso.
 
Tristemente desemboca en la pérdida progresiva de la memoria.
Lo mínimo que podemos hacer acampar a esa persona en ese silencio que reemplaza a la memoria perdida.
Siempre es un honor visitarlo.

Le envío un saludo desde mi humilde Habana
Muchísimas gracias por estar siempre
El honor es mío

Un saludo hasta su humilde Habana.
 

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