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Resultados de búsqueda

  1. Jose Anibal Ortiz Lozada

    La diferencia entre un poema y una prosa lírica: un análisis literario desde la forma, la intención

    Tienes razón al afirmar que cortar un texto en versos no lo convierte automáticamente en poema. Esta es una crítica frecuente al mal uso del “verso libre”, donde se distribuye arbitrariamente un texto sin una razón estética o rítmica que lo sustente. Como lo dice José Hierro, “el verso libre no...
  2. Jose Anibal Ortiz Lozada

    La diferencia entre un poema y una prosa lírica: un análisis literario desde la forma, la intención

    Gracias por tu mirada atenta y crítica. Y tienes razón: el enfoque que tomé en el ensayo no fue aséptico ni exclusivamente técnico porque quise ir más allá de una clasificación formalista. No fue una omisión por descuido, sino una elección deliberada. Te explico por qué: La frontera entre...
  3. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Besos de silencio.

    En lo más íntimo de esta poetisa habita el eco de una despedida no pactada, de un amor que se fue sin el cierre que permite sanar. Lo que siente es una mezcla de duelo, vacío y ternura congelada. Llora no solo la ausencia física, sino la falta de palabras, el silencio que ahora ocupa el lugar...
  4. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Porque no me dejan ser como quiero ser, porque no me dejan escribir como quiero escribir.

    Y de nuevo esto es una prosa lirica. Me afecta que yo escribo más en mi arte literario en prosa siguiendo la tendencia de Cortázar y Eduardo Espina y porque otra persona interpreta de otra forma lo clasiquen sin mi permiso . Ni tan siquiera un diálogo educativo sobre forma y estilo.
  5. Jose Anibal Ortiz Lozada

    La diferencia entre un poema y una prosa lírica: un análisis literario desde la forma, la intención

    La distinción entre un poema y una prosa lírica ha generado debate entre críticos, escritores y estudiosos de la literatura desde hace siglos. Ambos comparten elementos esenciales como la subjetividad, la musicalidad, la imagen poética y el lenguaje simbólico, pero difieren en estructura...
  6. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Porque no me dejan ser como quiero ser, porque no me dejan escribir como quiero escribir.

    Visualizacion no es una manera técnica de evaluar un escrito..eso es subjetivo no objetivo. Pero lo dejo ahí
  7. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Porque no me dejan ser como quiero ser, porque no me dejan escribir como quiero escribir.

    Yo se que lo haces por visualizacion pero esto no es poema...es prosa lirica por su expresión, solo leelo es como si yo hablase conmigo o con tercero expresando un sentir. La propia prosa lo explica
  8. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Porque no me dejan ser como quiero ser, porque no me dejan escribir como quiero escribir.

    Y entonces, escribo. No para ellos. No para ti. Para mí. Para ese yo que se esconde entre la punta del bolígrafo y el abismo del insomnio. Escribo sin pedir permiso. Con errores, con excesos, con palabras que se caen de la cama del idioma y se acurrucan en el suelo tibio de lo que siento, no de...
  9. Jose Anibal Ortiz Lozada

    a.m.a.r.t.e ( provocar II )

    amarte con la yema, amarte con la lengua, amarte con el vientre, amarte con la sed de una palabra que nunca se dice, pero arde. amarte contra el muro, amarte bajo la sábana que no cubre lo que el gemido desnuda. amarte a ritmo de espasmo, de mordida, de súplica atada al muslo. amarte en la...
  10. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Amarte ( provocar I)

    Amarte... amarte. amarte— amarte en la nuca, en la espalda, en el borde de tus labios donde tiembla la palabra. amarte sin ropa sin nombre sin fe sin tiempo. amarte hasta que amarte sea lo único que queda. A M A R T E amar(te) amar(me) amar(nos) amarte. amarte. amarte...
  11. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Eclipse de Almas

    ¡Gracias por tu comentario tan atento y generoso! Ya sabes cuánto valoro tu mirada y sensibilidad para la palabra. Y no, no me molesta en lo absoluto—al contrario, me alegra saber que te has detenido en los versos con tanto cuidado. Sobre la repetición de "ser", te confieso que fue intencional...
  12. Jose Anibal Ortiz Lozada

    A mi isla bendita

    Estoy por los Estados Unidos trabajando con la situación de los migrantes en estado indefinido, me hace falta el calor de mi isla...en todos sentidos
  13. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Domingo de nadie, en tierra prestada

    El domingo en el extranjero no tiene nombre. Es una página sin título que alguien dejó en blanco entre dos calendarios. Es un pan sin corteza, un café que no sabe a casa, una iglesia sin campanas en una ciudad que no reza. El idioma duerme con los ojos abiertos, colgado de las paredes donde no...
  14. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Canto de los Huesos que Cruzan

    En el alba que se desgarra como un mapa viejo, ellos caminan. No llevan relojes, porque el tiempo aquí es una serpiente que muerde su cola: los días se repiten en sudor, en sed, en huellas que el viento borra con dedos de arena. Los migrantes avanzan, esqueletos de esperanza vestidos con piel de...
  15. Jose Anibal Ortiz Lozada

    A mi isla bendita

    No importa que en el norte el sol abrase, ni el aire queme con brutal desvelo, que el cielo en llamas cubra todo el suelo, ni el fuego en otra tierra se desgrase. No es igual que tu abrazo, que me enlace con palma, con tambor, con mar y anhelo, con lluvia dulce que me sirve de cielo y un coquí...
  16. Jose Anibal Ortiz Lozada

    A ti, isla mía, te escribo…

    No importa que la temperatura suba, que el sol del norte me roce con dedos de fuego, que el asfalto respire vapor y las paredes suden nostalgia. No. No es lo mismo. Porque tu calor, mi isla bendita, no es de grados ni de estaciones, es un fuego que se lleva en la sangre como tambor que nunca...
  17. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Cómo dejar de amarte (si eso fuera posible)

    Dejar de amarte debería ser tan fácil como cerrar un libro, marcar la página donde tus ojos me dijeron todo sin hablar y archivarte en la estantería de los “hubiera”. Pero no. Porque amarte fue un error con ortografía perfecta. Un accidente planeado por algún dios menor, ese que se divierte...
  18. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Pero lo dudo

    Gracias
  19. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Historias de barras donde el alcohol es barato y el olvido largo

    Hay bares que no figuran en los mapas, donde el camarero no pregunta nada, porque sabe que el silencio también se sirve en vaso corto y con hielo. Son esos lugares donde el alcohol es barato, pero el olvido cuesta una vida. Barras sin gloria, donde las botellas sudan por los pecados de sus...
  20. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Pero lo dudo

    Quizá regreses, dulce y pensativa, con ese andar de lluvia en la mirada, con voz de alondra, tímida y callada, como una flor herida y fugitiva. Quizá me nombres, torpe y sin motivo, cuando el dolor te asalte la alborada, y sientas que tu piel fue maltratada por besos que no fueron tan vivos...
  21. Jose Anibal Ortiz Lozada

    La prosa de un caminante

    Gracias, caminantes somos todo
  22. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Bienvenido al Club de los Corazones Rotos

    Aquí no hay carnets, ni membresías mensuales, ni filas ordenadas para llorar. Se entra sin querer, por la puerta equivocada del amor, por esa rendija que dejaste abierta pensando que el olvido no vendría. Y zas... te llegó. Bienvenido, sí. Pasa. Aquí los corazones no laten: escriben. Palpitan...
  23. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Luna y Cicatriz

    Pienso que estás hablando con la luna como si fuera tu exilio. Una luna que no alumbra, sino que enciende venenos, que no cuida, sino que rompe con su luz filosa. Cada verso lleva la nostalgia de un amor que no se fue, sino que se quedó habitando como sombra bajo tu piel. Y eso duele. Porque el...
  24. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Monólogo del Pene

    Me presento sin rodeos: soy el pene. Sí, yo. El que tantas veces nombran en voz baja, el que señalan con risitas o con vergüenza, el que a veces mandan callar y otras veces aplauden como si fuera héroe de alguna conquista. Pero yo no elijo. Nunca he elegido. No decido cuándo amar ni cuándo...
  25. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Quédate, aunque me duela

    Mentira esa de que es mejor estar solo. Mentira que me cuento cada noche mientras tu sombra no aparece. Mejor mal acompañado... si sos vos la que acompaña. Prefiero tu caos, tus silencios con filo, a este vacío que me mira sin parpadear, a esta cama que se enfría sin tus piernas cruzando las...
  26. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Y huelo a ti

    Bajo la lluvia que golpea como un tambor herido, respiro tu fantasma entre las ráfagas. El aire carga tu rastro: hierba salvaje pisoteada por la tormenta, lodo fértil que clama semillas, vida que estalla en cada grieta. Huelo a tu piel, a ese surco donde sembré mis labios una vez, a las mañanas...
  27. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Sonreír

    Quédate, como se quedan las ganas de otro sorbo cuando el café sabe a caricia. Quédate, como se quedan las canciones que huelen a domingo y a vos. No me digas chau, decime “más cerquita”, y que el hilo rojo se anude en nuestras manos como promesa de lluvia dulce. Bailá conmigo sobre ese tejado...
  28. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Los poetas beben los viernes, sábado amanecen sin memoria

    Los poetas beben los viernes porque el amor es demasiado sobrio entre semana. Beben no por sed, sino por esa necesidad absurda de convertir la tristeza en vino, y el vino en verso, y el verso en una mujer que nunca llega. Se embriagan con palabras como otros se embriagan con promesas. Les gusta...
  29. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Como son los viernes de abril (cuando no estás)

    Los viernes de abril tienen la decencia de no preguntar por ti, pero lo hacen. Lo hacen con la crueldad de los que callan sabiendo. Caminan con la lentitud de una hora maldita, de esas que se estiran como chicle en la boca del tiempo mientras yo muerdo el insomnio que dejaste entre mis dientes...
  30. Jose Anibal Ortiz Lozada

    No llueves.

    Hay noches así, donde el cielo amenaza y no cumple. Se llena de promesas que cuelgan como nubes en el pecho… y no caen. Yo he salido a esperarte, como se espera a la lluvia de abril: con los brazos abiertos, la boca entreabierta, la piel dispuesta a empaparse de ti. Pero nada. Sólo tu sombra...
  31. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Cuando mi almohada duerme a solas

    Cuando mi almohada duerme a solas, me maldice. Se hincha de tu ausencia como si fuera piel y no espuma. Hunde la cara en el silencio y no me deja dormir. Dice tu nombre entre dientes de algodón como si lo odiara, como si lo amara más que yo. Anoche la vi llorar, te juro. Un hilito de nostalgia...
  32. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Eclipse de Almas

    Bajo el cielo sereno flotamos como nubes que se abrazan. Nuestras almas vaporosas se entrelazan sin forma, difuminando los contornos de tu ser y mi ser hasta ser la niebla de un solo sueño compartido. Sedientos el uno del otro, nos vertemos en un mismo cauce. Tus aguas y las mías se confunden...
  33. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Quiero

    Tu poema es una sinfonía de sentidos y emociones, donde lo etéreo y lo terrenal se entrelazan con maestría. La repetición de verbos —*devorar, escuchar, sentir*— actúa como un latido que impulsa el ritmo, mientras las metáforas transforman el amor en elementos tangibles: el agua que se vuelve...
  34. Jose Anibal Ortiz Lozada

    En mí, quemando...

    El poema explora el deseo como fuerza primal, usando el volcán como símbolo central de la pasión incontrolable. Se destaca la fusión de cuerpos y almas, borrando los límites entre lo físico y lo espiritual. La experiencia amorosa se presenta como un acto de éxtasis y destrucción creativa, donde...
  35. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Y huelo a ti

    Y huelo a ti, como huele la tierra cuando la besa la lluvia, como huelen tus sábanas después del deseo, como huele la piel cuando el alma se desnuda. Tu aroma me invade, no con perfumes ni flores inventadas, sino con ese olor a mujer real, a fuego lento, a mar abierto, a luna desvelada. Huelo...
  36. Jose Anibal Ortiz Lozada

    La prosa de un caminante

    Caminar es deshojar el tiempo. La calle se abre como un libro viejo, sus páginas manchadas de huellas, de sombras que se arrastran tras los faroles. El caminante no lleva prisa; su destino es el polvo que se levanta con cada paso, el eco de sus propias preguntas rebotando en las fachadas...
  37. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Domingo

    Gracias Zulma
  38. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Un poeta perdido

    Poeta Encontrado Lo hallaron en una página que no estaba escrita, entre el polvo de sílabas derramadas sobre el mármol del tiempo. Un hombre hecho de letras que respiraban al revés, exhalando tinta en lugar de aire, con ojos de paréntesis abiertos hacia un cielo de papel secante. Su sombra, un...
  39. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Un poeta perdido

    Este poema es un canto al amor que fue intenso y transformador, pero que ahora vive en la memoria y en la ausencia. La imagen de la habitación vacía, los pájaros cantores, y el halcón que pide clemencia en lo alto del cielo, evocan una conexión espiritual con ese ser amado que ya no está, pero...
  40. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Domingo

    Gracias compadre del Sur
  41. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Cómo se ama (fragmento interrumpido por sí mismo)

    Se ama como se cae: con una torpeza que no admite excusas, con una gravedad que no necesita explicación. Se ama como quien olvida, por exceso de memoria, que el cuerpo es un laberinto del otro y que entrar es una forma de perderse sin mapa. Se ama cuando el lenguaje cede, cuando no hay palabra...
  42. Jose Anibal Ortiz Lozada

    ¿Qué hago contigo durante estos 365 días?

    Luna bienvenida de nuevo, Andrea esta politiqueando en las redes. Dile que regrese
  43. Jose Anibal Ortiz Lozada

    ¿Qué hago contigo durante estos 365 días?

    Gracias Gitano , siempre es un gusto verte por aquí
  44. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Carta al filo del espejo

    Querida: Hoy la tarde se partió como un vaso en el fregadero, sin ruido, sin testigos. Y los espejos —esos desgraciados testigos mudos— empezaron a susurrarme tu nombre. Yo no quería escucharlo. Juro que no. Pero uno tiene los oídos llenos de memoria. Me vi en el del baño, con la barba...
  45. Jose Anibal Ortiz Lozada

    De los espejos que susurran al caer la tarde

    Tú, que hojeas el álbum de los días como quien descifra un telegrama en clave, ¿no escuchas ese rumor bajo la piel del silencio? Es ella, o es su sombra, la que desordena los cajones de la memoria. Te dices: *«Aquella mañana de lluvia, cuando el café frío dibujaba anillos en la mesa, juré no...
  46. Jose Anibal Ortiz Lozada

    ¿Qué hago contigo durante estos 365 días?

    Gracias por visualizar mi escrito como un poema pero no lo es. Habrás notado mi tendencia a contar historias o escribir sobre detalles en forma narrativa. Mira, esto que escribí se considera prosa lírica, no un poema en verso tradicional, y te explico por qué. Aunque suena muy poético y tiene...
  47. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Para tus dudas.

    Déjalo, que pregunte Déjalo. Que pregunte. Que mire de reojo lo que no entiende, lo que no supo sostener con las dos manos. Él no sabe lo que se pierde. No tiene idea del abismo tierno de tus ojos, ni del huracán que eres cuando decides amar sin miedo. Él no conoce tus silencios, ni las...
  48. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Ese abrazo que llega

    Alas de Abrazo Mis brazos como alas extendidas, te aguardan en la bruma del instante, y vuelan hacia ti, dulces, rendidas, buscando tu calor, fiel caminante. El viento me murmura tu llegada, el pecho se me enciende de esperanza, mi piel, por el deseo despertada, te nombra en cada flor, en cada...
  49. Jose Anibal Ortiz Lozada

    ¿Qué hago contigo durante estos 365 días?

    Te desdoblo en calendarios y no alcanzo. Te pienso en lunes y ya eres domingo con resaca de besos. ¿Qué hago contigo, amor hecho tiempo, sino habitarte como quien entra descalzo a un poema y se corta con cada sílaba? A veces me da por esconderte en las tazas de café, otras te dejo en la rendija...
  50. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Te nombro en el silencio

    Te nombro cuando el día se acuesta en el regazo de la tarde, cuando las sombras se derriten sobre los muros y el viento, ese viejo cantor de ausencias, me susurra tu nombre con voz de pan y ceniza. Te nombro en el café que tiembla en mis manos, en la brisa que lame mi nuca como un recuerdo, te...
  51. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Domingo

    El domingo se despierta con pereza de animal herido, se arrastra por las cortinas, moja el café frío de la semana y se sienta a mirar el reloj. La casa es un zapato vacío. Las horas se deshacen como azúcar en la taza, y yo, descalzo, camino sobre el silencio, pisando migajas de tiempo...
  52. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Domingo Amanecido

    Amanecía el mundo con tu nombre en los labios del viento. Ya la casa huele a pan, y en el patio canta el gallo como si no supiera de las penas que guardamos. Hay café sobre la mesa y un silencio que perdona. Los relojes se detienen cuando el alma se asoma. Los domingos no preguntan, se...
  53. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Sábado a las 3:14 pm (con posibilidad de tormenta y jazz)

    Hoy es sábado y eso lo cambia todo. No hay reglas firmes los sábados, solo una leve inclinación del tiempo hacia el bostezo o la epifanía. A las 3:14 de la tarde me descubrí en el sofá, con un calcetín puesto al revés y la sospecha de que algo importante se me había olvidado. Podía ser una cita...
  54. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Sábado sin ti

    Hoy es sábado y el mundo no se da cuenta. La ciudad bosteza, las calles tienen sueño y yo también, pero no me duermo porque me haces falta. Hoy es sábado, pero sin tu voz, sin tu risa en la cocina, sin tus pies descalzos huyendo del agua caliente, no hay sábado que valga la pena.
  55. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Sábado con resaca de vida

    Me desperté tarde, como los poetas que no tienen prisa. El café estaba frío y yo también. La cama aún olía a sueños, pero los olvidé todos cuando abrí el celular. Es sábado. No sé si reír, llorar o ponerme a limpiar. Pero hago lo único que sé: pensarte sin permiso, como si fueras canción...
  56. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Mi santa desnuda

    Te quiero como se quiere lo que duele… como se desea lo que no se dice, como se calla lo que grita en la sangre. Aquí están tus versos, como una herida abierta con sabor a fruta, como una promesa de carne enloquecida que se entrega sin nombre pero con todas las ganas. ¿Y qué esperaba yo, si al...
  57. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Viernes con pies de palabras

    El viernes se disfraza de sí mismo, como quien espera un autobús que nunca lo llevará a lunes. Habla en paréntesis, como si el día quisiera escaparse de su gramática. Despierta la ciudad en modo subjuntivo, con cafés que prometen una eternidad de cinco horas. La gente camina como puntos...
  58. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Tienes una conexión (eso dice tu Facebook)

    Apareció como un latido azul en la esquina de la pantalla, esa notificación que no avisa pero se siente, como un zumbido en la nuca o el presagio de lluvia detrás de los ojos. “Tienes una conexión”, dijo. Y uno, como siempre, obediente de lo invisible, fue a ver quién, qué, desde dónde. Pero no...
  59. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Lunes: manual para ser nadie a tiempo completo

    El lunes no es un día, es una teoría de la reincidencia. Se repite con la exactitud de los errores, con la lógica circular de los espejos rotos. Aparece como si el calendario tuviera rencor y el tiempo estuviera obsesionado con hacernos responsables. Es el ensayo semanal de la existencia, el...
  60. Jose Anibal Ortiz Lozada

    No sé si te amo o me duele

    No sé si te amo o me duele el pecho, como cuando uno se traga una lágrima y se queda dormido abrazando la almohada porque no estás, y al mismo tiempo estás en todo. Te pienso cuando lavo los platos, cuando el café se enfría en la mesa y en la música tonta de la radio que habla de amores que no...
  61. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Labio con labio

    No te beso la boca: me muero en ella. Me suicido lento entre tu aliento y mi desesperación. No te beso: te invoco. Porque tu boca no es carne, es casa, es himno, es hambre. Cuando tus labios rozan los míos, no hay mundo, no hay ruido, no hay prisa. Hay un temblor que se parece al universo...
  62. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Cómo amarte en diez partes

    Mirarte es ver cómo el mundo se desmorona dulcemente detrás de ti. No es el fin del mundo, es su renacimiento. Cuando llegas, la gravedad pierde la vergüenza. Todo flota. También yo. Me descubro suspendido en tu gesto más mínimo, y sé que no hay catástrofe más hermosa que el instante en que tus...
  63. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Cuando me pierdo en tu cuerpo

    Cuando me pierdo en tu cuerpo, el mundo se deshace como pan en la boca del hambre. No hay relojes. No hay ventanas. Solo tus poros, que saben más del universo que cualquier libro sagrado. Tu espalda, campo donde siembro mi aliento. Tus caderas, esas lunas que gobiernan mi marea. Tu cuello...
  64. Jose Anibal Ortiz Lozada

    La esencia de un poema

    Eso es para complementar el tuyo
  65. Jose Anibal Ortiz Lozada

    La esencia de un poema

    Lo importante de un poema no es que rime, no es que se someta a la dictadura de la métrica, no es que encaje perfecto en el corsé del soneto o se vista con traje de haiku. No. Lo importante de un poema es que respire. Que se te quede dormido entre las manos como un gato de palabras. Que te...
  66. Jose Anibal Ortiz Lozada

    A los poetas

    Una sola palabra: Bravo
  67. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Olvidar el olvido

    Gracias por todo
  68. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Olvidar el olvido

    No es que el olvido olvide, es que finge, como fingen los relojes cuando cierran los ojos para no ver la hora exacta de la pérdida. Hay en el acto de recordar un olvido que no quiere ser recordado porque sabe que al ser nombrado, muere dos veces. Olvidar el olvido es ponerle antifaz al abismo y...
  69. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Cuando jugamos a mamá y papá

    Cuando jugamos a mamá y papá, yo te decía “tú haces que llegas cansado del trabajo” y tú decías “tú haces que me das un beso sin ganas.” Nos reíamos. Repartíamos roles como quien reparte caramelos, sin saber que los caramelos se acaban y los roles duelen cuando ya no se puede salir del juego...
  70. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Cómo duele, corazón

    Cómo duele, corazón, cuando la memoria se vuelve espada sin filo, y corta, igual, por dentro. No es solo tristeza, es la ciencia exacta del desamparo, la ecuación donde el alma se resta a sí misma y el resultado es el eco de un nombre que no regresa. He muerto hoy, sí, en la penumbra del...
  71. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Es mejor no decir nada.

    Gracias por abrir tu corazón con tanta honestidad y belleza, incluso en medio del dolor. Tus palabras son profundas y conmovedoras, y revelan una sensibilidad que, aunque ahora sufre, también tiene el poder de sanar. Permíteme responderte con un mensaje de aliento: Aunque hoy parezca que la...
  72. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Feliz cumpleaños a un viejo amor

    Hoy cumples años. Y no sé si todavía te gusta el café cargado por las mañanas o si aún lloras con las películas tristes aunque digas que solo se te metió algo en el ojo. No lo sé. Hace años que no sé nada de ti. Y aún así, mira tú, me despierto con el corazón inquieto como si tu risa se hubiera...
  73. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Muero amándote, amándote vivo

    Muero amándote, amándote vivo, con cada aliento que tu piel reclama, mi sangre canta y mi silencio inflama, y a tu sombra mi pecho es fugitivo. Te pienso como un dios definitivo, te lloro como un mar que nunca ama, te beso sin que duermas en mi cama, te sueño y no hay despertar cautivo. Amarte...
  74. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Frío Sol, Ardiente Luna

    Seremos astronautas
  75. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Cómo se escribe una prosa cuando ya no queda nada

    Se escribe así: con los nudillos sangrando contra la hoja, con la lengua dormida de tanto callar, con los ojos vacíos porque ya no hay más imágenes que llorar. Se escribe como se muere: despacio, sin gloria, sin testigos. A veces sin querer. Otras, queriendo tanto que duele. Se escribe cuando...
  76. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Frío Sol, Ardiente Luna

    El sol me dejó. Se enfrió en mis manos como un cuerpo que amé demasiado tiempo. Lo seguí adorando, estúpido, fiel, con los labios abiertos esperando su lengua de fuego. Pero ya no me toca. Ya no me quiere. Me lanza su luz seca como quien escupe un recuerdo. Se ha vuelto casto, distante, un dios...
  77. Jose Anibal Ortiz Lozada

    El reflejo de tu distancia.

    Amor, me llega tu voz como vino derramado en la copa rota de la tarde. La distancia no es más que un río que arrastra nuestros nombres en su corriente de espejos rotos. He besado la sombra de tu adiós mil veces en mi pecho, y tus idas —esas que callan— se clavan en mi costado como luciérnagas...
  78. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Pensando en ti

    A veces rompo con mi rebeldía y escribo pormas..lol
  79. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Hoy camino sin ti

    La ciudad se abre como una herida que no cicatriza. Las calles, antes senderos de tus risas, hoy son ríos de ausencia que arrastran mi sombra contra el pavimento. El viento hurga en mis bolsillos, buscando la moneda de tu nombre, pero solo encuentra polvo y horas vacías. Las paredes tienen...
  80. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Pensando en ti

    Pensando en ti, la noche se desnuda, como una flor herida por el viento, la luna cae, la soledad me escuda, y el alma llora su melancolía lento. Pensando en ti, me duele la ternura, la que dejaste en mí como un rocío, cayó tu voz y se volvió escritura en cada pliegue azul del pecho mío. Tu...
  81. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Depresión

    Me duelen los días que nunca viví, las risas que callé por miedo a doler. Fui sombra en mi propia fotografía, huella en la arena que no quiso volver. Cargué con verdades que nadie pidió, amé con las manos llenas de vacío. Y aún espero —absurdo— que el tiempo me salve, como si el tiempo no fuera...
  82. Jose Anibal Ortiz Lozada

    En sábado los poetas duermen

    Padezco de insomnio, Gracias por leerme
  83. Jose Anibal Ortiz Lozada

    En sábado los poetas duermen

    En sábado los poetas duermen, se acuestan tarde con el insomnio y despiertan tarde con la nostalgia. No escriben. Se quedan viendo el techo como si allí estuviera Dios, o tú, o el maldito silencio que dejaste. En sábado no hay musas, hay resaca, hay ganas de llamarte sin tener tu número, hay...
  84. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Bajo la lluvia los niños juegan

    Bajo la lluvia los niños juegan. No les importa el frío, ni el lodo, ni el trueno que rompe el cielo como si Dios también estuviera jugando a las escondidas. Corren como si el mundo no doliera, como si no existiera el hambre ni las despedidas. Corren con la vida desbordándoseles por los pies...
  85. Jose Anibal Ortiz Lozada

    La Luna Roja y los Amantes

    Te doy mi secreto no escribo poemas, mi estilo es la prosa lirica , contar historias con ritmo . Y gracias por tomarte el tiempo un viernes para compartirlo conmigo
  86. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Un beso perdido y yo me lo robé

    Y los recibos todos aunque no sean mios
  87. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Los sábados no son para escribir poemas

    No estás sola en esa lucha. A veces, el esfuerzo parece no tener descanso, pero cada paso que das, por más cansado que sea, te acerca a ese día que será completamente tuyo. Sigue adelante, aunque cueste. Tu trabajo, tu sacrificio, tu constancia… construyen un futuro donde los sábados volverán a...
  88. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Yo sé que has amado con locura... pero no me has amado a mi.

    Lo he visto en tus ojos cuando nombras a otros silencios. Cuando hablas del amor como si fuera un incendio y yo apenas he sido tu ceniza. Yo sé que has amado. Con el cuerpo, con la entraña, con el grito que no cabe en el pecho. Sé que has escrito cartas con lágrimas, que has dormido abrazando...
  89. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Un beso perdido y yo me lo robé

    Estaba ahí, suspendido en el aire como un suspiro olvidado, entre el café que no tomamos y la despedida que no dijimos. Un beso huérfano, desvelado, que no sabía a quién pertenecía… y yo, ladrón de ausencias, me lo robé. Lo guardé entre mis labios como un secreto que arde y no se dice, como...
  90. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Había una vez un amor perdido, un corazón roto y un poema triste

    Y yo recibo sus besos con mucho honor
  91. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Carta a mi primer hijo

    Gracias se me va para Singapur a un puesto de master chef para una universidad culinaria
  92. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Carta a mi primer hijo

    Desde el pecho del padre al hijo que forjó su propio destino Hijo mío, mi primer sol, el que me enseñó a ser hombre más allá de los días, el que con su primer llanto me abrió el alma como se abre la tierra a la lluvia. Fuiste mi promesa al viento, mi paso firme cuando aún temblaba el suelo bajo...
  93. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Porque todos piensan que cuando escribo hablo de mí

    Porque todos piensan que cuando escribo hablo de mí. Como si yo fuera tan interesante como el parpadeo de una lámpara rota o el bostezo mal calculado del mediodía. No entienden que escribo para desaparecer, que cada palabra es una forma elegante de hacerme humo. Que el yo que escribo no soy yo...
  94. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Había una vez un amor perdido, un corazón roto y un poema triste

    Había una vez, —como todas las veces que duelen—, un amor que se extravió entre las sábanas sin olor y las cartas sin respuesta. Un amor sin zapatos, caminando descalzo por la memoria, tropezando con los besos que no se dieron, con las promesas que se suicidaron un martes cualquiera. Había...
  95. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Será así el odio porque nadie lo amó?

    El odio nació en un rincón donde nunca llegó la caricia. Nadie lo nombró con ternura, nadie le dijo “quédate” sin miedo. Se arrastró en los silencios, creció en la sombra de los abrazos ausentes. Aprendió a mirar con los ojos de los otros, los que nunca supieron qué hacer con él, los que lo...
  96. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Los sábados no son para escribir poemas

    Perdona no te he agradecido tus comentarios en este y los otros, pero quiero que sepas lo agradezco y me alegra lo disfrutes
  97. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Te espero a medianoche

    La luna, cómplice y curvada, filtraba su luz a través de los visillos, dibujando encajes de plata sobre las sábanas desiertas. El reloj de péndulo marcaba los segundos con un suspiro ronco, cada *tic* un latido más cerca de la medianoche. Él esperaba, envuelto en la penumbra, con el perfume del...
  98. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Melancolía al Atardecer

    Cómo todo los viernes que seducen , provocan y te deja con ganas de mas. Gracias Alde y Amarylis

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