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Mi lamento corre con tu indiferencia,
y mi angustia vive tu ausencia.
Con mis lágrimas cargo el balde de mis penas,
esas penas que solo el alba conoce y la noche comenta.
Ya estoy en calma, ya mi día cabe en una tarde,
nítidas señales inclinan mis oídos entre dormidos...
es el bello sonido de una risa celeste,
es la risa, que como si al paladar fuera miel.
¡Qué extraño!
sucumbe sentidos, traspasa simpatía
y como que emigra el afecto invisible de una mirada...
Vileza
eso eres mi naturaleza
¡plena vileza!
ya no soporto lidiar contigo.
¡Por favor no!
¡Hasta cuando todavía!
tener que arrastrarte hasta la muerte
me estorba tu compañía.
Desearía tu inexistencia rebelde
para que en vanidades no se vuelvan mis días.
¡Ríndete y ríndete de una...
Cuando sepas que sí me quieres...
vente a mi patria de espejos
de cristal brizado,
con su cielo vestido de jades
y de tanzanita su mar;
¡y si no!
déjame el borde de tus labios
al menos una esquina de tus dedos de rosa.
Cuando sepas que sí me quieres...
recoge tus claveles,
que guarde violetas...
Gracias por compartir su conocimiento, mi intención no es volverme sonetista, pero quise incursionar en un escrito bajo una estructura. Tengo algunos poemas que se presentan bajo el orden de un soneto salvo que no se acomodan a la métrica, ni a la rima. Como poeta me parece interesante crear...
Estoy conmigo mismo y Dios
aguardado tu dulce llegada,
donde desliza sus dedos el sol
en la arista de aquella rama.
Golondrino pensé que te encontraría
donde aquel arroyuelo fresco nace;
cerca del enebro intuí que pasarías.
¡Fue mi sorpresa! solo en este rincón,
ni el viento dio aroma de tu...
Hoy no tengo una prosa literaria
ni una oración que redacte en concreto;
solo un himno que realza un soneto,
que no es costumbre de mi pluma diaria.
De cuatro estrofas mi obra se compone
y van enrejadas en catorce versos;
repartidos, tajantemente dispersos...
¿Será que en mi libro las...
Extingo la pereza hasta exprimir fortaleza
como en feroz batalla con su espada el guerrero;
dudo de mis bandejas, que oír puedan
bajo la lluvia y frente al sol mis quejas.
¡Auch! ¡Auch!
retumba a mi oído su acero, esa voz de trompeta
que flamígera en mi conciencia desata:
¿No has venido a...
¿Por qué has de quejarte niña?
¿Qué es lo que crees que te afea?
¿Es que no sabes?
cuán es la preciosura en ti
cuán importante, eres para mí
mi niña párpados de rosa.
Deja que te regale ilusiones
rastros suaves de dulzuras
con silencios acogedores
para tu aire soñador
para tu corazoncito de...
Ya estoy en calma, ya mi día cabe en una tarde;
nítidas señales inclinan mis oídos entre dormidos...
es el bello sonido de una risa celeste,
es la risa, que como si al paladar fuera miel.
¡Qué extraño!
sucumbe sentidos, traspasa simpatía
y como que emigra el afecto invisible de una mirada...
¿Dónde podré escaparme de ti Señor?
Como la tierra no puede del sol esconderse,
así yo no podré ocultarme de tu presencia.
Llenas mi corazón, y no existe rincón que no habites...
Tus palabras como brisa suave me cautiva
y me seduce hasta convencerme.
¿Haré cesar mis pensamientos de ti?
¿Lucharé...
Quisiera mi espíritu de su tabernáculo
oscurecido de sucia niebla gris
hacia una orilla plateada de corales
hasta las entrañas,
y por encima de la piel del cielo
salir;
para respirar una libertad
desojar la congoja, sonrosar un anhelo,
luciendo de rizado puro su blanquidez...
y con la alegría...
Noble que caminas por el infinito
¡escuchadme! lo he visto
atravesar las llanuras y los valles,
descubridores de refugios de lluvias...
hermosas y doradas,
cercanas como diluvias.
Te paseabas por lirios silvestres
en un amanecer constante de luminarias,
sin saber que las flores miraban
vuestra...
Atestado, un rey de virtudes,
aún el ciego vería
el derrame de nutrientes
que provienen de su alma...
la elasticidad de sus bondades
que se alzan como el junco
y aflojan su fragancia cariñosa.
Inspiración que se sepa
cuando de lo alto brotas
que a mi alma reposa
la canción de mis letras.
Inspiración que no vuelas
sobre la intranquilidad
solo vienes en divinidad
en mis noches en vela.
Inspiración como el viento
no vas fijando tu soplar
¡de que parte vendrás!
plasmándome tu beso...
Quizás haya un lugar para mí
junto a una estrella azul,
un punto propio donde pueda extender
para recrear a los pesares con la luz
un mantel luciente de oro...
en donde consumida la noche lunaria
permita a mis achaques de soledad
las vigilias de una brisa cálida que me bese,
así como al sol.
Para mis oscuros ojos
haré luz en tus vestidos de toda realeza celeste,
una corona que haga suficiente
la hermosura de tus cabellos de oro;
haré para mis sentidos un festín,
haré a mis emociones bordear en tus encantos,
y formaré a tu alrededor silencios elocuentes
que serán el canto de los...
Sobrará de mis alas el impulso de volar;
aunque venga en caída el sueño
con las piernas indolentes
y descalzos sobre el hielo los pies...
aunque con mi fuerza despojada del cuerpo
ya no pueda más esforzar el ánimo
el fehaciente equilibrio de mi voluntad.
Sobrará de mis alas el impulso de volar...
Mujer, no es que tenga amnesia
por mis palabras que no llegan,
o en servilletas haya sido doblada mi oratoria...
"Es que mi verborrea viene de las poesías"
Un alma se mide por la excelencia de su amor. ¿De qué otra manera evaluar, en el corazón, una belleza que invisible se presenta; sino de aquella que ama?
Un alma se mide por la excelencia de su amor, el pensamiento es claro como las aguas y preciso como el viento cuando se refiere a buenos...
Si leyeras poesía con la mirada encendida
dejándote envolver por un sentido
que tiernamente besa
¡verías en aquellas frases el espíritu del poeta!
Si leyeras poesía como en un mirar al horizonte,
en el armónico silencio,
en lugar, que de tesoros parezca
¡verías en aquellas frases el espíritu...
Quién sabe,
por qué sopla el viento, por qué se detiene
a donde va, de donde viene.
Quién sabe lo que a las flores rumorea,
que regalos trae a las yerbas, a los verdes pastizales
o cuando duerme su sonido,
o por qué traslada rocíos humedeciendo a su paso cada flor.
Quién sabe mi clara mañana de...
A veces te imagino
en el azul de mi sueño pintado;
quieta entre vivas aguas,
encima de encendidas golondrinas.
Te imagino flotando,
pulcra, entre engalanadas mariposas
respirando melodías;
dejándote por luceros irradiar.
Imaginándote como te imagino,
solo veo diligente mi alma
para obsequiarte...
¿Cómo saber si tú me amas?
balbucea mi conciencia
por el vaivén de tus palabras
hielo de confusión tu indiferencia.
¿Como enterarme si no me amas?
¿Cómo saber si es así o no?
en el empeño esforzado de mirarte,
contra pesadas penumbras
me encuentro en calvario.
¿Cómo saber si sientes lo que...
Si no lo sabes hoy te enterarás,
si no lo intuyes sorprenderé a tu dicha;
puedes ver mis ojos y sabrás sin que lo diga,
en una profunda mirada comprenderás.
Déjame que te lo diga con suspiros,
hoy completamente sin rodeos y desvarío;
es el instante, otro tiempo no lo veo,
las flores se abren al...
Se personifica la terneza
cobra vida, se hace mujer;
se asimila a la Tanzanita,
y a mi me parece la flor del cerezo.
"Como enmela senderos la Camilita".
¿Podré conocerla algún día?
¿Verán mis ojos a mi querida de lejos?
¿Podrán mis rodillas temblar, al saber que se acerca el día?
¿ Prepararé lugar a las orillas del mar?
He oído en mis sueños su voz
suave como el murmullo del viento
en los vástagos de los árboles...
y sus finos pasos acompasados...
Ya olvidaba que te veía.
Ya se me olvidaba,
levemente tu blancura providencial
lo natural,
las luces que superan liberales
mis desnudos ojos oscuros.
Ya olvidaba por un instante
tu mirada de fuego que arde y nunca se apaga,
el sonido eterno de tu voz
como hierro firme, que al aire dilata.
Ya...
De Dios es la majestad y la alteza
con Él, la honra y la hermosura,
en su consejo no se halla penumbra,
es soberano, sobre toda realeza.
Encerró ligeramente con puertas el mar
cuando era derramada de su ceno,
estableció todo decreto en el universo,
separo como trajes, la luz de la oscuridad...
Murmura el aire blanco;
encima, comiendo copos de nieve,
cuando aves sueñan con estrellas,
mientras flotan del ambiente los colores...
¡Sigue volando corazón!
Apareciste aquella noche luciente
haciendo tibia una agonía en mi pecho
cuando agria era de mi alma su sequedad,
no detuviste tus encantos en esa débil luz
ni siquiera se detuvo una caricia
que suplicaba a lo lejos mi voz.
¿Quién dejó que buscaras esa noche oscura,
el deseo enardecido de este...
Con denuedo susurra la tinta
se extiende el papel, por un breve discurso.
Perpetua existencia de la vida
naturaleza sobre abundante, la más pura
para el resuello del hijo.
Mujer, antes de todas, mi Madre.
Es toda una cadencia del verso,
la musicalidad del poema...
Capitana del amor entrañable...