10.79.- No me conoces, aún. (Décimas)

dicen que el corazón de la mujer es sitio que nunca se acaba por explorar, por entender, es como el fondo de los mares, nunca se llegará a conocer, pero hay que intentarlo y tal vez un día... un día; excelente Marián, grato leerte en este comienzo de la mañana, saludos.
Gracias por estar, por tus bellas y significativas palabras, besos
 
¡Me gusta mucho este romance! . Es una mezcla curiosa entre fatrás y romance, que, se mezcla de forma interesante... me atrae... (asumo que es romance, digo, todos son octosílabos.... y lo de fatrás lo digo por el uso del cuarteto inicial, similar a la forma en que se usa el dístico del fatrás... "clásico")

El contenido es clásico, en el buen sentido. Bastante femenino, sentido. La visión de da la mujer en el amor siempre es interesante de leer, en especial en estos tiempos en que las chicas enamoradas "han pasado de moda" y ahora lo "in" es ser... "coquetas". Un paseo por los pasillos de tu corazón que se disfruta, y, la curiosa mezcla de formas poéticas demuestra un deseo de superación, de hacer algo bello (aún mas bello, quiero decir) que tus emociones.
Gracias por tus palabras, en efecto son un reflejo de mi, no niego que fue difícil armarlas en este rompecabezas de rimas y métrica, un honor su paso por aquí, saludos cordiales poeta
 
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Foto Liz Tyler.

No me conoces, aún.

Palpando amor infinito
de mi piel de terciopelo,
del rudo silencio inscrito
de la voz que es un anhelo.

No puedes verme en lo vano,
ni el llanto de la tormenta
tendrá mi mirada atenta,
juzgándome en lo lejano
sin poder valer mi mano
sulfurada de a poquito,
tu fiel orgullo bendito
busca mi espesa figura
festejando en mi cintura,
palpando amor infinito.

Desnudaría el latido
en nuestro feroz destino,
bebiéndote de ti el vino,
todo de mí lo vivido
susurrándote al oído,
donde se iniciará el duelo
en el descentrado cielo
que guarda la fantasía
revirtiendo la armonía
de mi piel de terciopelo,

ni cómo la luz que posa
donde forjan mis albores
velados en mis temores,
de la mirada orgullosa
que me abate deseosa,
plagándome con delito
al rozarme despacito,
con el tiempo divagando
y se fueron ellos dando
del rudo silencio inscrito.

No conoces a la hermosa
guía de la primavera,
donde soy una viajera
bajo su alba prodigiosa
con demora jubilosa,
rasgando el cielo con celo
buscaría en ti un deshielo
para la pasión y huiría
donde tu serías guía
de la voz que es un anhelo.


Marián.


Siempre vendrán más primaveras. Saludos cordiales, Marián.
 
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Foto Liz Tyler.

No me conoces, aún.

Palpando amor infinito
de mi piel de terciopelo,
del rudo silencio inscrito
de la voz que es un anhelo.

No puedes verme en lo vano,
ni el llanto de la tormenta
tendrá mi mirada atenta,
juzgándome en lo lejano
sin poder valer mi mano
sulfurada de a poquito,
tu fiel orgullo bendito
busca mi espesa figura
festejando en mi cintura,
palpando amor infinito.

Desnudaría el latido
en nuestro feroz destino,
bebiéndote de ti el vino,
todo de mí lo vivido
susurrándote al oído,
donde se iniciará el duelo
en el descentrado cielo
que guarda la fantasía
revirtiendo la armonía
de mi piel de terciopelo,

ni cómo la luz que posa
donde forjan mis albores
velados en mis temores,
de la mirada orgullosa
que me abate deseosa,
plagándome con delito
al rozarme despacito,
con el tiempo divagando
y se fueron ellos dando
del rudo silencio inscrito.

No conoces a la hermosa
guía de la primavera,
donde soy una viajera
bajo su alba prodigiosa
con demora jubilosa,
rasgando el cielo con celo
buscaría en ti un deshielo
para la pasión y huiría
donde tu serías guía
de la voz que es un anhelo.


Marián.


Un excelente poema..es curioso y novedoso leer tu arte del 2014...(tomando en cuenta que hace algunos meses ni sabía del Portal) Muy grato leerte...un abrazo
 

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