Foto Liz Tyler.
No me conoces, aún.
Palpando amor infinito
de mi piel de terciopelo,
del rudo silencio inscrito
de la voz que es un anhelo.
No puedes verme en lo vano,
ni el llanto de la tormenta
tendrá mi mirada atenta,
juzgándome en lo lejano
sin poder valer mi mano
sulfurada de a poquito,
tu fiel orgullo bendito
busca mi espesa figura
festejando en mi cintura,
palpando amor infinito.
Desnudaría el latido
en nuestro feroz destino,
bebiéndote de ti el vino,
todo de mí lo vivido
susurrándote al oído,
donde se iniciará el duelo
en el descentrado cielo
que guarda la fantasía
revirtiendo la armonía
de mi piel de terciopelo,
ni cómo la luz que posa
donde forjan mis albores
velados en mis temores,
de la mirada orgullosa
que me abate deseosa,
plagándome con delito
al rozarme despacito,
con el tiempo divagando
y se fueron ellos dando
del rudo silencio inscrito.
No conoces a la hermosa
guía de la primavera,
donde soy una viajera
bajo su alba prodigiosa
con demora jubilosa,
rasgando el cielo con celo
buscaría en ti un deshielo
para la pasión y huiría
donde tu serías guía
de la voz que es un anhelo.
Marián.