18.15.- Reinvéntame

MARIANNE

MARIAN GONZALES - CORAZÓN DE LOBA



.........

Reinvéntame con tu tímida mirada.
Susúrrame bajo la caricia del cielo
sobre el cobijo de tu aliento en celo.
Disipa mis miedos sobre tu alborada.

Reviéntame con una estrella enajenada
que usurpa mi piel con su frío velo
de lujurias, corrompe mi desvelo
con tu deseo de alma enamorada.

Reinvéntame cada vez que naufragues,
en los inquietos suspiros del corazón
y adormezcas mis sonados alagues;

que mientras mi cuerpo halle razón,
enúnciame en tus delicados pliegues
para romper los muros de mi caparazón.



Marianne
 


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Reinvéntame con tu tímida mirada.
Susúrrame bajo la caricia del cielo
sobre el cobijo de tu aliento en celo.
Disipa mis miedos sobre tu alborada.

Reviéntame con una estrella enajenada
que usurpa mi piel con su frío velo
de lujurias, corrompe mi desvelo
con tu deseo de alma enamorada.

Reinvéntame cada vez que naufragues,
en los inquietos suspiros del corazón
y adormezcas mis sonados alagues;

que mientras mi cuerpo halle razón,
enúnciame en tus delicados pliegues
para romper los muros de mi caparazón.



Marianne
Por muy distante y oscuro que esté un corazón, alberga una pequeña luz dentro que acaba reventando y volviendo caleidoscopio lo que se creía muerto y apagado. Un placer...
 


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Reinvéntame con tu tímida mirada.
Susúrrame bajo la caricia del cielo
sobre el cobijo de tu aliento en celo.
Disipa mis miedos sobre tu alborada.

Reviéntame con una estrella enajenada
que usurpa mi piel con su frío velo
de lujurias, corrompe mi desvelo
con tu deseo de alma enamorada.

Reinvéntame cada vez que naufragues,
en los inquietos suspiros del corazón
y adormezcas mis sonados alagues;

que mientras mi cuerpo halle razón,
enúnciame en tus delicados pliegues
para romper los muros de mi caparazón.



Marianne

Dama soneto deseoso y con buenas imágenes. Un agrado leerte siempre, saludos desde Colombia.
 


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Reinvéntame con tu tímida mirada.
Susúrrame bajo la caricia del cielo
sobre el cobijo de tu aliento en celo.
Disipa mis miedos sobre tu alborada.

Reviéntame con una estrella enajenada
que usurpa mi piel con su frío velo
de lujurias, corrompe mi desvelo
con tu deseo de alma enamorada.

Reinvéntame cada vez que naufragues,
en los inquietos suspiros del corazón
y adormezcas mis sonados alagues;

que mientras mi cuerpo halle razón,
enúnciame en tus delicados pliegues
para romper los muros de mi caparazón.



Marianne
no se diga mas, solo déjate llevar por el amor
Marino
 


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Reinvéntame con tu tímida mirada.
Susúrrame bajo la caricia del cielo
sobre el cobijo de tu aliento en celo.
Disipa mis miedos sobre tu alborada.

Reviéntame con una estrella enajenada
que usurpa mi piel con su frío velo
de lujurias, corrompe mi desvelo
con tu deseo de alma enamorada.

Reinvéntame cada vez que naufragues,
en los inquietos suspiros del corazón
y adormezcas mis sonados alagues;

que mientras mi cuerpo halle razón,
enúnciame en tus delicados pliegues
para romper los muros de mi caparazón.



Marianne

Excelente, querida amiga Marianne, apasionados y entregados versos... un impecable trabajo, para disfrutar de una estupenda lectura, mis aplausos. Besos, felices días.
 
Por muy distante y oscuro que esté un corazón, alberga una pequeña luz dentro que acaba reventando y volviendo caleidoscopio lo que se creía muerto y apagado. Un placer...
Hermoso soneto para expresar un abanico de emociones y sentimientos , grato es leerte, un abrazo
 


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Reinvéntame con tu tímida mirada.
Susúrrame bajo la caricia del cielo
sobre el cobijo de tu aliento en celo.
Disipa mis miedos sobre tu alborada.

Reviéntame con una estrella enajenada
que usurpa mi piel con su frío velo
de lujurias, corrompe mi desvelo
con tu deseo de alma enamorada.

Reinvéntame cada vez que naufragues,
en los inquietos suspiros del corazón
y adormezcas mis sonados alagues;

que mientras mi cuerpo halle razón,
enúnciame en tus delicados pliegues
para romper los muros de mi caparazón.



Marianne
Por un momento leí "reviéntame"
Bueno, veo que le estás dando la oportunidad de re configurarte algo más libre de tu clásico hermetismo. Saludos cordiales, MARIANNE.
 


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Reinvéntame con tu tímida mirada.
Susúrrame bajo la caricia del cielo
sobre el cobijo de tu aliento en celo.
Disipa mis miedos sobre tu alborada.

Reviéntame con una estrella enajenada
que usurpa mi piel con su frío velo
de lujurias, corrompe mi desvelo
con tu deseo de alma enamorada.

Reinvéntame cada vez que naufragues,
en los inquietos suspiros del corazón
y adormezcas mis sonados alagues;

que mientras mi cuerpo halle razón,
enúnciame en tus delicados pliegues
para romper los muros de mi caparazón.



Marianne

Amiga Marianne, creo que no necesitas reinventarte. Tu inspiración brilla por encima de los luceros y deja ese rastro a buena poesía.
Un placer detenerse siempre en tu obra.
Un fuerte abrazo.
 
Reinvéntame con tu tímida mirada.
Susúrrame bajo la caricia del cielo
sobre el cobijo de tu aliento en celo.
Disipa mis miedos sobre tu alborada.

Reviéntame con una estrella enajenada
que usurpa mi piel con su frío velo
de lujurias, corrompe mi desvelo
con tu deseo de alma enamorada.

Reinvéntame cada vez que naufragues,
en los inquietos suspiros del corazón
y adormezcas mis sonados alagues;

que mientras mi cuerpo halle razón,
enúnciame en tus delicados pliegues
para romper los muros de mi caparazón
Bueno, para empezar que este tubo no va acá y esta válvula está quemada. Para que dos ojos si con uno alcanza. ¿¡20 dedos!? Si con tres alcanzan. Cabellos, hum, bueno unos 200.000 menos. Y si luego de eso, él se va es que nunca te había querido.
 
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