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8 años con un extraño

Cafla

Poeta recién llegado
Ha pasado tan poco tiempo,
y están todos sorprendidos por mi abrupta recuperación.
Aunque no todos saben
que casi me caigo sin querer levantarme,
que casi atento contra mi vida,
que lo negro se volvió más negro.
Y en unos segundos no vi salida alguna.
Esos días de dolor, culpa, sollozos y gritos,
insomnio, inapetencia, abulia, inercia a la vida.
Fueron pocos, pero intensos;
nublados, amargos y grises.

Sin la ayuda que busqué
nunca y creo que jamás lo hubiera logrado.
La familia, amigos, y profesionales
hicieron su gran parte.

Un dia desperté con una luz blanca en mi rostro,
la visión sepia de mi vida en ese momento
se había ido y se veían colores nítidos y claros.
La perspectiva había cambiado también,
la culpa se había transfrormado en un despertar,
estaba ciega al pensar que siempre fue mía.
Mi carácter lo había consumido hasta el colapso,
ese mismo carácter y peor que se había enamorado y
luchado por estar en mi vida,
mágicamente había transmutado a un desdén,
con un gran toque de cobardía y muchas interrogantes.
que nunca pude resolver porque solo se fue sin mirar atrás.
decidiendo no volver con palabras medrosas en una pantalla.

La rabia me siguió muchos meses,
cerrándome las cuerdas hasta quedarme casi sin voz.
Creo que ha sido el último sentimiento negativo
que se ha quedado y estoy en vías de extinguirlo,
para luego transformarlo en el perdón,
aquel perdón vitreo, ese tan difícil:
perdonar sin pedir que lo perdones y
Así al fin tener paz.

Escribir esto, me hace traicionar mi autoestima,
aquella que me dijo que no valía la pena
ni una lágrima más y ni un segundo más de recuerdos,
memorias, hacia él.
Ni siquiera una vaga remembranza de lo que erróneamente pensé que fuimos.
Y que recalcaba con tanta devoción casi diariamente.
"No puedes seguir perdiendo tu tiempo, evocando extraños"
-me dice mi ego.

Los hubieras y lo que no me brindaron no existen,
Solo me debo acordar de lo que yo di positivamente.

¡uf, qué díficil!
 
Ha pasado tan poco tiempo,
y están todos sorprendidos por mi abrupta recuperación.
Aunque no todos saben
que casi me caigo sin querer levantarme,
que casi atento contra mi vida,
que lo negro se volvió más negro.
Y en unos segundos no vi salida alguna.
Esos días de dolor, culpa, sollozos y gritos,
insomnio, inapetencia, abulia, inercia a la vida.
Fueron pocos, pero intensos;
nublados, amargos y grises.

Sin la ayuda que busqué
nunca y creo que jamás lo hubiera logrado.
La familia, amigos, y profesionales
hicieron su gran parte.

Un dia desperté con una luz blanca en mi rostro,
la visión sepia de mi vida en ese momento
se había ido y se veían colores nítidos y claros.
La perspectiva había cambiado también,
la culpa se había transfrormado en un despertar,
estaba ciega al pensar que siempre fue mía.
Mi carácter lo había consumido hasta el colapso,
ese mismo carácter y peor que se había enamorado y
luchado por estar en mi vida,
mágicamente había transmutado a un desdén,
con un gran toque de cobardía y muchas interrogantes.
que nunca pude resolver porque solo se fue sin mirar atrás.
decidiendo no volver con palabras medrosas en una pantalla.

La rabia me siguió muchos meses,
cerrándome las cuerdas hasta quedarme casi sin voz.
Creo que ha sido el último sentimiento negativo
que se ha quedado y estoy en vías de extinguirlo,
para luego transformarlo en el perdón,
aquel perdón vitreo, ese tan difícil:
perdonar sin pedir que lo perdones y
Así al fin tener paz.

Escribir esto, me hace traicionar mi autoestima,
aquella que me dijo que no valía la pena
ni una lágrima más y ni un segundo más de recuerdos,
memorias, hacia él.
Ni siquiera una vaga remembranza de lo que erróneamente pensé que fuimos.
Y que recalcaba con tanta devoción casi diariamente.
"No puedes seguir perdiendo tu tiempo, evocando extraños"
-me dice mi ego.

Los hubieras y lo que no me brindaron no existen,
Solo me debo acordar de lo que yo di positivamente.

¡uf, qué díficil!
Sabes, siempre esas transiciones , ese caminar en la tormenta, sin refugio aparente e incluso consciente, castigándonos un ay otra vez por todo lo que hicimos o no.
Sin dudar es difícil, como difícil entender que podemos, que necesitamos, que merecemos dejar detrás esos momentos, esos sentimientos.
Un túnel muchas veces mas largo de lo deseado y al final.. si siempre la luz.
Me permito enviarte un cálido abrazo.
Saludos y bello día.
 

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