Ermenegildo Tiraboschi
Poeta que considera el portal su segunda casa
Dejo un intento de respuesta en blancos de 11 y 7 a su bello poema titulado "Hora morada" (ver
más abajo):
¿Y qué metal te falta, hermosa Juana?
¿El acero de guerra de algún hombre?
¿El estaño en las sienes de la paz?
Ella vive en las caras de los pobres,
trémula de esperanzas, como tú.
Que te sea el momento de la rosa
de donde estés mirándonos,
hoy tan vituperada en los jardines
sociales del silicio.
Te has ido y los silencios más callaron.
No descansa la tierra sin tu pluma.
Supo dormir sabiéndote tan viva,
mientras que con tus letras levitábamos.
Me alegra que te baste haber amado
bestias, hombres y bestias dentro de ellos,
con tu lengua, tus labios y colmillos.
No te pienses insomne ya, mujer.
Descansa, que tus versos son vigilia.
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HORA MORADA (Juana de Ibarbourou)
¿Qué azul me queda?
¿En qué oro y en qué rosa me detengo,
qué dicha se hace miel entre mi boca
o qué río me canta frente al pecho?
Es la hora de la hiel, la hora morada
en que el pasado, como un fruto acedo,
sólo me da su raso deslucido
y una confusa sensación de miedo.
Se me acerca la tierra del descanso
final, bajo los árboles erectos,
los cipreses aquellos que he cantado
y veo ahora en guardia de los muertos.
Amé, ay Dios, amé a hombres y bestias
y sólo tengo la lealtad del perro
que aún vigila a mi lado mis insomnios
con sus ojos tan dulces y tan buenos.
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