Claudia Delgadillo 1
Poeta recién llegado
A ti el de la mirada antigua, la de rostro tan incierto, el de menudas manos y sutiles labios, a ti que fuiste sueño y pasión que recorriste cada espacio de mi cuerpo con tu fragancia, al que lleno de vida la vida misma y que poco a poco se fue evaporando hasta quedar hecho esto.. mi recuerdo.
A ti te escribo esta noche pensando que alguna vez, quizá por curiosidad te pongas a hurgar entre mis notas, y tal vez quien sabe después de cuanto tiempo sepas un poco más de mi.
Te ame con ansias locas hombre de hielo, con la infinita esperanza que tu corazón seria mi casa, hice ofrenda mi existencia, esas cosas tan intangibles pero tan valiosas que se llaman sueños, cerré los ojos y deje caer mi alma en tus brazos, sin condiciones, solo deje que mi corazón me hablara y olvide la razón.
Viví en la cúspide del mundo, el frío no helaba el cuerpo, la lluvia solo besaba la mente.. eras la oración de la mañana, de la tarde, de la noche, ocupabas el tiempo en mi reloj.
Y algún día, no se por que y nisiquiera se si tu lo sepas, fuiste caminando hasta un camino raro, lleno de abrojos y malesa, yo temí y tu seguiste...
Ya el tiempo le hizo estragos a tus pies y también a los míos pues quise buscarte, no te halle en mucho tiempo y cuando al fin retornaste, tu rostro era distinto, tus menuditas manos carecían de caricias y aquellos sutiles labios quemaban sobre los míos... Ya no eras aquel a quien trato de escribirle, permaneces quieto mirando florecer las azaleas, de vez en cuando te asomas a buscarme pero estoy segura que no me recuerdas.
Quisiera que volvieras pero no se donde dejaste tu esencia, tal vez dentro de mi aún guardo la esperanza de que ocuparas ese cuerpo que esta tan solo en nuestra casa o tal vez escribo cartas a la locura que intenta estacionarse.
A ti hombre de infinita paz, te pido que si estas perdido, antes de que pase el tiempo y me desvanezca con los años vuelvas por lo menos a regresarme la vida que te llevaste contigo.
A ti te escribo esta noche pensando que alguna vez, quizá por curiosidad te pongas a hurgar entre mis notas, y tal vez quien sabe después de cuanto tiempo sepas un poco más de mi.
Te ame con ansias locas hombre de hielo, con la infinita esperanza que tu corazón seria mi casa, hice ofrenda mi existencia, esas cosas tan intangibles pero tan valiosas que se llaman sueños, cerré los ojos y deje caer mi alma en tus brazos, sin condiciones, solo deje que mi corazón me hablara y olvide la razón.
Viví en la cúspide del mundo, el frío no helaba el cuerpo, la lluvia solo besaba la mente.. eras la oración de la mañana, de la tarde, de la noche, ocupabas el tiempo en mi reloj.
Y algún día, no se por que y nisiquiera se si tu lo sepas, fuiste caminando hasta un camino raro, lleno de abrojos y malesa, yo temí y tu seguiste...
Ya el tiempo le hizo estragos a tus pies y también a los míos pues quise buscarte, no te halle en mucho tiempo y cuando al fin retornaste, tu rostro era distinto, tus menuditas manos carecían de caricias y aquellos sutiles labios quemaban sobre los míos... Ya no eras aquel a quien trato de escribirle, permaneces quieto mirando florecer las azaleas, de vez en cuando te asomas a buscarme pero estoy segura que no me recuerdas.
Quisiera que volvieras pero no se donde dejaste tu esencia, tal vez dentro de mi aún guardo la esperanza de que ocuparas ese cuerpo que esta tan solo en nuestra casa o tal vez escribo cartas a la locura que intenta estacionarse.
A ti hombre de infinita paz, te pido que si estas perdido, antes de que pase el tiempo y me desvanezca con los años vuelvas por lo menos a regresarme la vida que te llevaste contigo.