lomafresquita
Poeta que no puede vivir sin el portal
Enloquece el silencio al escuchar tu nombre,
los días se vuelven ceniza caliente con aroma a pinares...
Te llamo a voces queriendo llegar a ti,
más no me respondes, y vuelvo a llamarte
en voz queda, aprisionando mis ganas de besarte,
y es entonces, que escucho tu eco acariciarme las sienes
cual racimo de rosas.
Tú, madre, hablas dentro de mí con suave ternura,
en los sueños acercas a mi rostro la seda de tus manos,
impregnas mi aliento seco del rocío de tu mirada,
de tu palabra alegre, dulce y sencilla.
Es tuyo el secreto de mi alma,
son tuyos mis ojos que te añoran,
nombrarte es sentir a los pinos
abanicar tu seno... poco antes de nacer.