Alfredo Grajales Sosa
Poeta que considera el portal su segunda casa
Mi caminar es más lento
ya perdió su juventud
pero viví a plenitud
y gocé cada momento.
Me mantuve siempre atento
de no caer en excesos
y libré los embelesos
de seductoras mujeres
disfruté de los placeres
que nos brindan con sus besos.
Que se quedaron impresos
en lo extenso de mi piel
y disfruté de la miel
de algunos labios traviesos.
Me envolvieron en sucesos
de turbulentas pasiones
un millar de corazones
me brindaron sus amores
me pagaron con dolores
bellas con ojos marrones.
Me descolgué por balcones
cuando la luna no alumbra
cobijado en la penumbra
como furtivos ladrones.
Sucumbí a las tentaciones
de unos ojos luminosos
que me miraban ansiosos
ofreciendo los placeres
que nos brindan las mujeres
con esos labios carnosos.
Hubo momentos hermosos
también hubo de dolor
algunos llenos de amor
por demás maravillosos.
Hubo los que peligrosos
fueron amores traviesos
pero salimos ilesos
y siguen en mi memoria
bien remarcada su historia
con cincel hasta mis huesos.
A pesar de ser un viejo
he seguido enamorado
no me siento acomplejado
al contrario, lo festejo.
La experiencia que manejo
con el tiempo se conjuga
el saberlo me subyuga
para nada me entristece
-el corazón no envejece-
¡es el cuero el que se arruga!
ya perdió su juventud
pero viví a plenitud
y gocé cada momento.
Me mantuve siempre atento
de no caer en excesos
y libré los embelesos
de seductoras mujeres
disfruté de los placeres
que nos brindan con sus besos.
Que se quedaron impresos
en lo extenso de mi piel
y disfruté de la miel
de algunos labios traviesos.
Me envolvieron en sucesos
de turbulentas pasiones
un millar de corazones
me brindaron sus amores
me pagaron con dolores
bellas con ojos marrones.
Me descolgué por balcones
cuando la luna no alumbra
cobijado en la penumbra
como furtivos ladrones.
Sucumbí a las tentaciones
de unos ojos luminosos
que me miraban ansiosos
ofreciendo los placeres
que nos brindan las mujeres
con esos labios carnosos.
Hubo momentos hermosos
también hubo de dolor
algunos llenos de amor
por demás maravillosos.
Hubo los que peligrosos
fueron amores traviesos
pero salimos ilesos
y siguen en mi memoria
bien remarcada su historia
con cincel hasta mis huesos.
A pesar de ser un viejo
he seguido enamorado
no me siento acomplejado
al contrario, lo festejo.
La experiencia que manejo
con el tiempo se conjuga
el saberlo me subyuga
para nada me entristece
-el corazón no envejece-
¡es el cuero el que se arruga!
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