Debo tener unos doscientos discos, compactos (ahora embalados, porque estoy entre mudanza y mudanza). De entre ellos, muy pocos, tal vez una veintena, no son de música nativa de argentina y países vecinos. De esa veintena, uno es del gran Paco. Los demás de la veintena son casi todos de la música popularmente llamada clásica.
España nos ha dejado en herencia cosas malas y buenas. Entre las buenas: la guitarra y la copla.
Cuando nuestros paisanos guaraníes vieron llegar entre los españoles, alguna guitarra, le llamaron mbaracá, porque así llamaban a una "guitarra" muy elemental que ellos usaban. Luego en las misiones jesuíticas esos mismos paisanos, bajo las directivas de los curas, tocaban música barroca, con instrumentos que en muchos casos ellos mismos fabricaban, siempre bajo las estrictas órdenes de los misioneros. Pero cuando los curas no los vigilaban, clandestinamente, tocaban su propia música, la que creaban ellos mismos, aunque ya influenciados, en parte, por su nuevo acervo cultural europeo. De algún misterioso y fascinante modo nació de allí el chamamé (danza de pareja, con o sin letra), con el que hoy Raúl Barboza y otros deleitan al público europeo.
En la región argentina de influencia quechua y de otras culturas (aimará o aimara, colla, etc.), la fusión del acervo español con el nativo dio origen a la baguala (canto).
En otra, la fusión con el acervo de los "indios pampas" (tehuelches araucanizados) dio origen al malambo (danza individual, masculina, sin letra).
No lejos de allí, a ambos lados del Río de La Plata, con sus puertos, sus urbes y sus multitudinarios quilombos (barriadas) de negros africanos esclavos (que también los había en las otras regiones), nacieron la milonga tradicional (canción, lenta, rural -puede no tener letra, y en ese caso no será canción, pero aún así no es danza-), la milonga ciudadana (danza de pareja, ligera, urbana), y el tango, nuestra famosa danza de pareja, sin letra en sus orígenes, muy probablemente con alguna influencia de aquellos paisanos africanos, candomberos, músicos y bailarines por antonomasia.
Mientras tanto algunos inmigrantes europeos trajeron algunos acordeones, y el entonces ignoto bandoneón, y... vaya a saber... tal vez nuestros paisanos hallaron en esos fuelles un "algo" que le faltaba a su música... un algo que tal vez había estado presente en su música, antiguamente, en los fuelles de los órganos que se tocaban en las misiones jesuíticas (el bandoneón se inventó para eso, para imitar el órgano)... vaya a saber...
De modo que el tango o el chamamé se pueden tocar con fuelles y sin guitarra. Como la baguala se puede tocar con caja (o hasta con el pecho y las manos haciendo de caja y percutores respectivamente) y sin guitarra. Pero -como usted bien hizo en traer a colación- la milonga, esa sí, es indisoluble, del acervo milenario de la llanura central argentina y de la República Oriental del Uruguay, pero también de la guitarra y de España (y muy probablemente de Andalucía).
Y entre toda aquella música... la copla... española (y en buena medida, seguramente, Andaluza). Pero sin duda nuestra copla tiene también algo de originario. Por ejemplo los pampas (y los mapuches o araucanos, que dieron origen a ese pueblo, conquistando a los tehuelches e imprimiéndoles su cultura), tenían un gran sentido de la oratoria, la retórica, el lucimiento personal mediante el floreo verbal improvisado. Algo habrá de aquello en el histórico apego de nuestro pueblo, criollo, mestizo, por el arte de los payadores, los "relatos por milonga", cielitos, diálogos, décimas y tanta copla sudamericana que si bien es contundentemente española, es también, singularmente americana.
Todo eso no nos impide tener "nuestros" raperos, como en los 90s la "cumbia villera" (que no era cumbia ni villera), como en los 60s "El club del clan"... Pero todo eso no es realmente nuestro. No es producto de nuestro pueblo. Es producto de "nuestras" "industrias culturales", muchas de ellas multinacionales. A veces los mismos empresarios les "compran" por dos pesos las músicas a compositores desconocidos (a quienes ni les gusta esa "música", que solo la componen para ganarse un peso) y luego se las dan a sus "cantautores" para que las graben como propias. En fin. Pura industria. Nada que ver con la auténtica producción cultural de nuestro pueblo.
Un abrazo fraterno.
Lisandro
PD: por supuesto hay muchos otros géneros o subgéneros en nuestra música nativa, pero no quiero aburrirlo más todavía.