A quién le cuentas, amor
que por las noches te llamo
y en los pliegues de tus sábanas,
te parece que te hablo.
A quién le cuentas, amor
que cuando callan los álamos
su romance con el viento,
me escuchas pasar despacio.
Y cuando la luna duerme,
por el ventanal del patio
presientes como un susurro,
un suavecito..."te amo".
A quién le cuentas, amor
que las horas van pasando
como un rio caudaloso
borrando todo pasado,
y ya no hablas de olvido
ni soledad, ni fracaso,
porque sabes que te esperan,
tranquilos, mis ojos mansos.
A quién le cuentas, amor,
que te levantas pensando
no en el dia que se fué,
sino en el que está esperando.
Y anda alegre por la casa
llena tu alma de pájaros,
aunque a veces tu marido
se haga cruces extrañado,
y cuando vas a la mesa
todos te quedan mirando,
porque te has soltado el pelo
y te has pintado los labios.
A quién le cuentas, amor
que andas a veces cantando
y escuchas el disco aquel
que casi estaba olvidado,
y cuando te encuentras sola
en la soledad del cuarto,
te ríes pensando en mí,
y en lo que hemos hablado.
A quién le cuentas, amor
que aquel, tu pecho tan calmo
se ha llenado de palomas,
de duendes y campanarios,
y aquella señora seria
que se aburría los sábados,
está guardando un secreto
que encierran cuatro candados.
A quién le cuentas, amor,
a qué silencio, a qué árbol,
a qué trozo de papel
apretado entre tus manos.
A qué amiga comprensiva
sonriéndote le has confiado,
que por fin eres feliz
que el amor te ha acorralado.
A quién le cuentas, amor
que desde que me has besado
se te ha encendido la piel...
porque te has enamorado.
que por las noches te llamo
y en los pliegues de tus sábanas,
te parece que te hablo.
A quién le cuentas, amor
que cuando callan los álamos
su romance con el viento,
me escuchas pasar despacio.
Y cuando la luna duerme,
por el ventanal del patio
presientes como un susurro,
un suavecito..."te amo".
A quién le cuentas, amor
que las horas van pasando
como un rio caudaloso
borrando todo pasado,
y ya no hablas de olvido
ni soledad, ni fracaso,
porque sabes que te esperan,
tranquilos, mis ojos mansos.
A quién le cuentas, amor,
que te levantas pensando
no en el dia que se fué,
sino en el que está esperando.
Y anda alegre por la casa
llena tu alma de pájaros,
aunque a veces tu marido
se haga cruces extrañado,
y cuando vas a la mesa
todos te quedan mirando,
porque te has soltado el pelo
y te has pintado los labios.
A quién le cuentas, amor
que andas a veces cantando
y escuchas el disco aquel
que casi estaba olvidado,
y cuando te encuentras sola
en la soledad del cuarto,
te ríes pensando en mí,
y en lo que hemos hablado.
A quién le cuentas, amor
que aquel, tu pecho tan calmo
se ha llenado de palomas,
de duendes y campanarios,
y aquella señora seria
que se aburría los sábados,
está guardando un secreto
que encierran cuatro candados.
A quién le cuentas, amor,
a qué silencio, a qué árbol,
a qué trozo de papel
apretado entre tus manos.
A qué amiga comprensiva
sonriéndote le has confiado,
que por fin eres feliz
que el amor te ha acorralado.
A quién le cuentas, amor
que desde que me has besado
se te ha encendido la piel...
porque te has enamorado.
Marino Fabianesi
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