• MundoPoesía se ha renovado! Nuevo diseño y nuevas funciones. Ver cambios

A veces el amor vence...

marquelo

Negrito villero
Fue cuando te dejaste caer por partes. La noche no terminaba
de embocarse en tu boca.
Y mi pie ahogo toda amonestación de tardanza.
Llegué dejando salir todo el avispero de mi boca.
El encuentro fue un copia y pega de retazos de tiempo:
de oídas el viento trajo el olor de las campanas
la baba infantil que pretendió ser semilla de fantasía y fue solo sello de pandemónium
El ajuar de la desnudez temprana y los etcéteras en cintas de regalo.
Te tome a trozos de aire:
tu brazo se dejaba ver en una ventana invisible
aquél hoyo que dejan los espejos era el escabel de tus tallos
dónde tus zapatos eran una firma.
De tu rostro tome toda el agua hasta saciarme.
No rebusqué nada más en mis ojos.
Pero había una entrada de soldado viejo. Una impronta
de todos mis suicidios apretándome la mano.
Expliqué. Me colgué de unas palabras del firmamento. Pero caí.
De tus brazos caí como una piedra que impide al río ser río
y que solo quiere que sea garganta que grita. Ese fue todo el silencio
que dejé en tus manos.
Quisiste calentar el perdón. No pudiste.
Mi espalda era ya otra puerta que no podías cruzar.
A veces el hombre habla y el amor vence
A veces se adereza el silencio y algo lo enfría y el amor no lo quiere...
 
Última edición:
Fue cuando te dejaste caer por partes. La noche no terminaba
de embocarse en tu boca.
Y mi pie ahogo toda amonestación de tardanza.
Llegué dejando salir todo el avispero de mi boca.
El encuentro fue un copia y pega de retazos de tiempo:
de oídas el viento trajo el olor de las campanas
la baba infantil que pretende ser semilla de fantasía
El ajuar de la desnudez temprana y los etcéteras en cientas de regalo.
Te tome a trozos de aire:
tu brazo se dejaba ver en una ventana invisible
aquél hoyo que dejan los espejos era el escabel de tus tallos
dónde tus zapatos eran una firma.
De tu rostro tome toda el agua hasta saciarme.
No rebusqué nada más en mis ojos.
Pero había una entrada de soldado viejo. Una impronta
de todos mis suicidios en la mano.
Expliqué. Me colgué de unas de las palabras del firmamento. Pero caí.
De tus brazos caí como una piedra que impide al río ser río
y solo quiere que sea garganta que grita. Eso fue todo el silencio
que dejé en tus manos.
Quisiste calentar el perdón. No pudiste.
Mi espalda era ya otra puerta que no podías cruzar.
A veces el hombre habla y el amor vence
A veces se adereza el silencio y algo lo enfría y el amor no lo quiere...
La única guerra que no se gana es contra el amor.
De cualquier forma que lo mire así será.

Saludos
 
Fue cuando te dejaste caer por partes. La noche no terminaba
de embocarse en tu boca.
Y mi pie ahogo toda amonestación de tardanza.
Llegué dejando salir todo el avispero de mi boca.
El encuentro fue un copia y pega de retazos de tiempo:
de oídas el viento trajo el olor de las campanas
la baba infantil que pretende ser semilla de fantasía
El ajuar de la desnudez temprana y los etcéteras en cientas de regalo.
Te tome a trozos de aire:
tu brazo se dejaba ver en una ventana invisible
aquél hoyo que dejan los espejos era el escabel de tus tallos
dónde tus zapatos eran una firma.
De tu rostro tome toda el agua hasta saciarme.
No rebusqué nada más en mis ojos.
Pero había una entrada de soldado viejo. Una impronta
de todos mis suicidios en la mano.
Expliqué. Me colgué de unas de las palabras del firmamento. Pero caí.
De tus brazos caí como una piedra que impide al río ser río
y solo quiere que sea garganta que grita. Eso fue todo el silencio
que dejé en tus manos.
Quisiste calentar el perdón. No pudiste.
Mi espalda era ya otra puerta que no podías cruzar.
A veces el hombre habla y el amor vence
A veces se adereza el silencio y algo lo enfría y el amor no lo quiere...
Maravilla, las metáforas sublimes. Un gusto leerte.
 
Es un texto profundo y desgarrador, cargado de imágenes potentes y de un lirismo visceral que parece explorar la dualidad entre el amor y el desamor, entre la presencia y la ausencia, entre el decir y el callar. Cada línea tiene un peso propio, pero también se entrelaza con las demás para formar una especie de danza trágica donde los gestos, los recuerdos y las emociones encuentran su lugar en una narrativa fragmentada pero intensa.

El lenguaje utilizado es simbólico y poético, rico en metáforas que evocan tanto la fragilidad como la fuerza de las emociones humanas. La repetición de ideas como "caer", "silencio", "mano", "puerta" y "perdón" genera una atmósfera de inevitabilidad, como si el destino estuviera trazado desde el principio, mientras que las referencias a la naturaleza y al tiempo enmarcan lo efímero y lo eterno en la experiencia del amor y la pérdida.
 
Ayuda Usuarios

You haven't joined any salas.

You haven't joined any salas.
Atrás
Arriba