A veces, no sabes sobre que escribir,
miras el cielo buscando la respuesta, sacudes faldas, mueves montañas,
te desgarras el alma en pedacitos de papel.
A veces, tienes tantas ideas,
que te duele la voz, se te cansa la vista
y multiplicas letras, puntos, comas,
estrofas, versos, melodías.
A veces solo estás triste, quieres llorar, romperte, abrirte, sanar,
mover el mar y ponerlo en tus ojos.
A veces tienes ganas de amar,
como en esas novelas antiguas,
que te duela el pecho,
te hormiguee el estómago,
te tiemblen las piernas y te nazca poesía.
A veces quieres que te sobre valor,
jugarte la vida por un instante de placer,
recoger caracoles en el fondo del océano, nadar con tiburones,
y dejarte la piel en una causa perdida.
A veces quieres caminar, correr,
explorar el mundo, cruzar montes,
ríos y valles, sembrar árboles, bailar.
A veces quieres hablar en todos los idiomas, tocar todos los instrumentos,
saber todas las cosas,
pintar la Mona Lisa,
construir la torre Eiffel,
escalar el Monte Everest.
A veces quieres reír
hasta que te duelan las mejillas,
gritar hasta quedarte ronca,
escribir hasta que te sangren las manos.
A veces eres perfecta, eres fantástica, intachable, bonita, inteligente, culta.
A veces no puedes ni mirarte al espejo, te odias, eres tonta, estás rota, te sobran unos kilos,
te falta una sonrisa.
A veces desearías que el mundo deje de girar, quemarlo hasta los cimientos,
escupir sobre sus cenizas,
desgarrarlo, romperlo, partirlo,
hacerlo lagunas de sangre y beberlas,
copa a copa.
Y a veces, en medio de todo,
de los destrozos,
de la vida,
de los lugares,
de las cosas,
a veces simplemente existes.
miras el cielo buscando la respuesta, sacudes faldas, mueves montañas,
te desgarras el alma en pedacitos de papel.
A veces, tienes tantas ideas,
que te duele la voz, se te cansa la vista
y multiplicas letras, puntos, comas,
estrofas, versos, melodías.
A veces solo estás triste, quieres llorar, romperte, abrirte, sanar,
mover el mar y ponerlo en tus ojos.
A veces tienes ganas de amar,
como en esas novelas antiguas,
que te duela el pecho,
te hormiguee el estómago,
te tiemblen las piernas y te nazca poesía.
A veces quieres que te sobre valor,
jugarte la vida por un instante de placer,
recoger caracoles en el fondo del océano, nadar con tiburones,
y dejarte la piel en una causa perdida.
A veces quieres caminar, correr,
explorar el mundo, cruzar montes,
ríos y valles, sembrar árboles, bailar.
A veces quieres hablar en todos los idiomas, tocar todos los instrumentos,
saber todas las cosas,
pintar la Mona Lisa,
construir la torre Eiffel,
escalar el Monte Everest.
A veces quieres reír
hasta que te duelan las mejillas,
gritar hasta quedarte ronca,
escribir hasta que te sangren las manos.
A veces eres perfecta, eres fantástica, intachable, bonita, inteligente, culta.
A veces no puedes ni mirarte al espejo, te odias, eres tonta, estás rota, te sobran unos kilos,
te falta una sonrisa.
A veces desearías que el mundo deje de girar, quemarlo hasta los cimientos,
escupir sobre sus cenizas,
desgarrarlo, romperlo, partirlo,
hacerlo lagunas de sangre y beberlas,
copa a copa.
Y a veces, en medio de todo,
de los destrozos,
de la vida,
de los lugares,
de las cosas,
a veces simplemente existes.