Rosario de Cuenca Esteban
Verso Suelto

Ahora que tengo el corazón seco
y que apenas bombea,
siento el frío de la muerte que acecha
y ya no lucho.
A ti, que cierras los ojos
o miras para otro lado,
te digo que quizá
no te llegue mi despedida.
Aquel que siempre me cobija
y me sostiene la mano, entrego
cuando sea la hora,
todo mi pálpito y mi estrella.
Ahora que la desolación me tiene
entre sus velos,
la beso entregándome
¡ A ver si me recoge!
A ti, que me estas clavando en la cruz
y estás manchado de mi sangre,
espero te llegue la hora
de echarme de menos.
Y tú que no preguntas
por el vacío de mis venas,
quiera que nunca te preguntes
donde estabas.
Allá en la inmensidad estaré
sin sueños ni preguntas,
descansando...
Y no existir, será mi dicha.
Rosario de Cuenca Esteban
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