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Abril de saetas (a Antonio Machado)

jmacgar

Poeta veterano en el portal

¡Oh, no eres tú mi cantar!
¡No puedo cantar, ni quiero
a ese Jesús del madero,
sino al que anduvo en el mar!


(de “Saeta”, de A. Machado)​


Abril de saetas

Si esperabas a abril aquí nos llega
pues así nos lo dice el calendario,
abril de rostro lúgubre y calvario,
Semana de Pasión, rezos y entrega.


Abril donde al dolor dolor se agrega:
golpes de pecho en los confesonarios
mientras se oye el doblar de campanarios
en procesiones por la fe, que es ciega.


Lamento de saeta en madrugadas
que, tras las horas en silencio pleno,
con ayes de aflicción se escucha fuerte.


Abril de flores lilas y moradas
que es tu color, ¡ay! Cristo Nazareno
cargando con tu cruz hacia la muerte:


así no quiero verte,
tan sangrante, con tu dolor sin par,
prefiero verte andar sobre la mar.

-------------------


 
Última edición:
¡Oh, no eres tú mi cantar!
¡No puedo cantar, ni quiero
a ese Jesús del madero,
sino al que anduvo en el mar!


(de “Saeta”, de A. Machado)​


Abril de saetas

Si esperabas a abril aquí nos llega
pues así nos lo dice el calendario,
abril de rostro lúgubre y calvario,
Semana de Pasión, rezos y entrega.


Abril donde al dolor dolor se agrega:
golpes de pecho en los confesonarios
mientras se oye el doblar de campanarios
en procesiones por la fe, que es ciega.


Lamento de saeta en madrugadas
que, tras las horas en silencio pleno,
con ayes de aflicción se escucha fuerte.


Abril de flores lilas y moradas
que es tu color, ¡ay! Cristo Nazareno
cargando con tu cruz hacia la muerte:


así no quiero verte,
tan sangrante y con dolor sin par,
prefiero verte andar sobre la mar.

-------------------


Bueno, semana santa es el final de esa historia que inicia en navidad y por mucho que haya madurado la percepción, siempre ha sido una pausa obligada que nos traslada a esos bellos escenarios de la infancia y la inocencia. Saludos cordiales, Juan Roymon.
 

¡Oh, no eres tú mi cantar!
¡No puedo cantar, ni quiero
a ese Jesús del madero,
sino al que anduvo en el mar!


(de “Saeta”, de A. Machado)​


Abril de saetas

Si esperabas a abril aquí nos llega
pues así nos lo dice el calendario,
abril de rostro lúgubre y calvario,
Semana de Pasión, rezos y entrega.


Abril donde al dolor dolor se agrega:
golpes de pecho en los confesonarios
mientras se oye el doblar de campanarios
en procesiones por la fe, que es ciega.


Lamento de saeta en madrugadas
que, tras las horas en silencio pleno,
con ayes de aflicción se escucha fuerte.


Abril de flores lilas y moradas
que es tu color, ¡ay! Cristo Nazareno
cargando con tu cruz hacia la muerte:


así no quiero verte,
tan sangrante, con tu dolor sin par,
prefiero verte andar sobre la mar.

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Excelente, excelente, querido amigo Juan Ramón. una delicada estampa es la que queda en este extraordinario soneto caudato.
Te diré, lo sabrás ya, que su hermano Manuel también compuso su Saeta, de la cual son estos cuatro versos

Ventana que da a la noche
se ilumina de improviso
y en ella una voz– ¡Saeta!
canta o llora, que es lo mismo;

Un placer acudir a tus espacios.
Con un abrazo fuerte.
Salvador.
 

¡Oh, no eres tú mi cantar!
¡No puedo cantar, ni quiero
a ese Jesús del madero,
sino al que anduvo en el mar!


(de “Saeta”, de A. Machado)​


Abril de saetas

Si esperabas a abril aquí nos llega
pues así nos lo dice el calendario,
abril de rostro lúgubre y calvario,
Semana de Pasión, rezos y entrega.


Abril donde al dolor dolor se agrega:
golpes de pecho en los confesonarios
mientras se oye el doblar de campanarios
en procesiones por la fe, que es ciega.


Lamento de saeta en madrugadas
que, tras las horas en silencio pleno,
con ayes de aflicción se escucha fuerte.


Abril de flores lilas y moradas
que es tu color, ¡ay! Cristo Nazareno
cargando con tu cruz hacia la muerte:


así no quiero verte,
tan sangrante, con tu dolor sin par,
prefiero verte andar sobre la mar.

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Un gusto pasar por esta estupendoa obra, amigo.
Un abrazo.
 

¡Oh, no eres tú mi cantar!
¡No puedo cantar, ni quiero
a ese Jesús del madero,
sino al que anduvo en el mar!


(de “Saeta”, de A. Machado)​


Abril de saetas

Si esperabas a abril aquí nos llega
pues así nos lo dice el calendario,
abril de rostro lúgubre y calvario,
Semana de Pasión, rezos y entrega.


Abril donde al dolor dolor se agrega:
golpes de pecho en los confesonarios
mientras se oye el doblar de campanarios
en procesiones por la fe, que es ciega.


Lamento de saeta en madrugadas
que, tras las horas en silencio pleno,
con ayes de aflicción se escucha fuerte.


Abril de flores lilas y moradas
que es tu color, ¡ay! Cristo Nazareno
cargando con tu cruz hacia la muerte:


así no quiero verte,
tan sangrante, con tu dolor sin par,
prefiero verte andar sobre la mar.

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Muy hermoso su poema, Saludos.
 
Bueno, semana santa es el final de esa historia que inicia en navidad y por mucho que haya madurado la percepción, siempre ha sido una pausa obligada que nos traslada a esos bellos escenarios de la infancia y la inocencia. Saludos cordiales, Juan Roymon.


Gracias por pasar y dejar este comentario, Sergio. Los sonidos de las bandas de tambores y trompetas detrás de las procesiones que van escoltadas por encapuchados me traen recuerdos infantiles, sí.
Lo cierto es que ya hoy en día me resulta una ceremonia algo macabra, una exhibición del dolor casi pornográfica, claro que ya no creo en las mismas cosas que creía cuando era pequeño...

Un abrazo.
 
Excelente, excelente, querido amigo Juan Ramón. una delicada estampa es la que queda en este extraordinario soneto caudato.
Te diré, lo sabrás ya, que su hermano Manuel también compuso su Saeta, de la cual son estos cuatro versos

Ventana que da a la noche
se ilumina de improviso
y en ella una voz– ¡Saeta!
canta o llora, que es lo mismo;

Un placer acudir a tus espacios.
Con un abrazo fuerte.
Salvador.

Pues no conocía esta saeta de don Manuel, Salva. Gracias por dármela a conocer con este grato comentario que me me dejas.

Un abrazo.
 

¡Oh, no eres tú mi cantar!
¡No puedo cantar, ni quiero
a ese Jesús del madero,
sino al que anduvo en el mar!


(de “Saeta”, de A. Machado)​


Abril de saetas

Si esperabas a abril aquí nos llega
pues así nos lo dice el calendario,
abril de rostro lúgubre y calvario,
Semana de Pasión, rezos y entrega.


Abril donde al dolor dolor se agrega:
golpes de pecho en los confesonarios
mientras se oye el doblar de campanarios
en procesiones por la fe, que es ciega.


Lamento de saeta en madrugadas
que, tras las horas en silencio pleno,
con ayes de aflicción se escucha fuerte.


Abril de flores lilas y moradas
que es tu color, ¡ay! Cristo Nazareno
cargando con tu cruz hacia la muerte:


así no quiero verte,
tan sangrante, con tu dolor sin par,
prefiero verte andar sobre la mar.

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Ayyy Juan Ramón, se me emociona el alma entera al leer este delicioso soneto que dedicas al insigne Antonio Machado y a su Saeta al Cristo de los Gitanos, el vídeo con la voz de Serrat y las imágenes me han nublado la vista por momentos... y es que ayer estuve viendo en Granada la procesión al Cristo de los gitanos y se escapa un quejío desde lo más profundo del alma... El color morado, violeta o lila, es el más espiritual de los colores y hasta las flores lo lucen primorosas en esta primavera dolorida... Encantada de leerte siempre mi querido amigo, millones de besos para ti llenos de admiración y de cariño....muááááackssss...
 
Gracias por pasar y dejar este comentario, Sergio. Los sonidos de las bandas de tambores y trompetas detrás de las procesiones que van escoltadas por encapuchados me traen recuerdos infantiles, sí.
Lo cierto es que ya hoy en día me resulta una ceremonia algo macabra, una exhibición del dolor casi pornográfica, claro que ya no creo en las mismas cosas que creía cuando era pequeño...

Un abrazo.
Bueno, yo nací bajo un régimen de propaganda. Saludos, Juan Ramón.
 

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