Maria Beatriz Vicentelo C
Poeta recién llegado
Juventud, divino tesoro,
¡ya te vas para no volver!
Cuando quiero llorar, no lloro…
y a veces lloro sin querer…
Juventud Divino Tesoro
Rubén Darío
¡ya te vas para no volver!
Cuando quiero llorar, no lloro…
y a veces lloro sin querer…
Juventud Divino Tesoro
Rubén Darío
Y gustaba el amor de encrucijadas
tan igual a cruceros placenteros,
amante, sin deseo de posadas,
libre como los mirlos pasajeros
Y a su paso, rosas perfumadas
llenaban de deleite los senderos,
fue engreído, halagado en tantas radas,
endulzado con besos marineros
¡Ah célebre bahía de alegrías!
¡De champaña, de orquesta y peonías!
Fiesta que se celebra..., hasta palpita
en sueños del hodierno en existencia,
que sempiterno va al mar de la ausencia,
pilotando su balsa cenobita
Beatriz Vicentelo
tan igual a cruceros placenteros,
amante, sin deseo de posadas,
libre como los mirlos pasajeros
Y a su paso, rosas perfumadas
llenaban de deleite los senderos,
fue engreído, halagado en tantas radas,
endulzado con besos marineros
¡Ah célebre bahía de alegrías!
¡De champaña, de orquesta y peonías!
Fiesta que se celebra..., hasta palpita
en sueños del hodierno en existencia,
que sempiterno va al mar de la ausencia,
pilotando su balsa cenobita
Beatriz Vicentelo