Ahora que vuelves

penabad57

Poeta veterano en el portal
Tú llegaste en un tobogán blanco. Aquí
son las olas segundos de un horario que transcurre.
Habitabas el frío con la escarcha de tus ojos,
me decías que los juegos eran graffitis en las tapias,
columpios sin pintar, un suburbio de árboles azules.
Buscábamos el calor común y la historia por descubrir,
a cada lado de las calles sonreían los sueños
como vírgenes astutas tras sus celdas. Tal vez
el otoño vista de nuevo con sus ocres la deidad de tu nombre,
el reloj está callado y las palabras laten en tu corazón
ocultas entre los confines de la multitud. Yo pensé
en las torres que no vi, deduje que un abrazo
es un asombro sin luna, que cada estación
no es solo un tiempo vacío, sino diálogos en cafés,
playas encendidas, nieve en tus ojos, flores altivas
en los bulevares. Te cubres con las enaguas y el canesú
porque los años se disfrazan con la piel que tú le ofreces
a la noche. Casi todos los lugares invocan el estertor de los besos,
en el maquillaje de los trenes hay un hilo que une las perlas del amor.
No podrá este poema rescatar la luz de los espejos; ahora que vuelves,
cuando la carne se aja en un rictus de olvido, quiero tu voz, tu silencio,
tu calma que nunca finge.
 
Última edición:
Tal vez
el otoño vista de nuevo con sus ocres la deidad de tu nombre,
el reloj está callado y las palabras laten en tu corazón
ocultas entre los confines de la multitud.

Todo el poema es citable, pero me quedo con esta pincelada otoñal que llega al alma.
No puedo explicar lo que me sucede con tu poesía, de verdad no se puede poner en palabras el hecho de transportarse a universos que de algún modo parecen escenarios vividos.
Tu talento es inmenso y agradezco poder leerte.
Un abrazo con admiración, amigo poeta.
 
Tú llegaste en un tobogán blanco. Aquí
son las olas segundos de un horario que transcurre.
Habitabas el frío con la escarcha de tus ojos,
me decías que los juegos eran graffitis en las tapias,
columpios sin pintar, un suburbio de árboles azules.
Buscábamos el calor común y la historia por descubrir,
a cada lado de las calles sonreían los sueños
como vírgenes astutas tras sus celdas. Tal vez
el otoño vista de nuevo con sus ocres la deidad de tu nombre,
el reloj está callado y las palabras laten en tu corazón
ocultas entre los confines de la multitud. Yo pensé
en las torres que no vi, deduje que un abrazo
es un asombro sin luna, que cada estación
no es solo un tiempo vacío, sino diálogos en cafés,
playas encendidas, nieve en tus ojos, flores altivas
en los bulevares. Te cubres con las enaguas y el canesú
porque los años se disfrazan con la piel que tú le ofreces
a la noche. Casi todos los lugares invocan el estertor de los besos,
en el maquillaje de los trenes hay un hilo que une las perlas del amor.
No podrá este poema rescatar la luz de los espejos; ahora que vuelves,
cuando la carne se aja en un rictus de olvido, quiero tu voz, tu silencio,
tu calma que nunca finge.
Sentir la prueba y comprobar que la estacionalidad va elevando esas
reflexiones que buscan la luz. volver como a un presente donde la esperanza
de amor se ancla en ese espacio calmado y de bellas ofrendas exprimidas.
excelente todo el recorrido, pero sobre todo los tres ultimos versos.
saludos amables de luzyabsenta.
Te deseo lo mejor para el proximo año
 
Me encantó tu poema y no puedo elegir un verso o una estrofa porque todo lleva a todo y es como río que corre o una fuente que nunca se seca...
Fue un inmenso placer leerte
Un abrazo cálido
 

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