Aire acondicionado

Luis Rubio

Moderador ENSEÑANTE/Asesor en Foro Poética Clásica
Miembro del equipo
Moderadores
Moderador enseñante
Un compresor.
Dos compresores. Miles.
¡Qué fresco se está aquí!
Un mosaico de atunes en relieve
ocupa la pared. Cuelgan lámparas,
grandes sombreros de varillas de oro
mecidos por corrientes de papel.
¿Dónde está el restaurante?
La madera. ¡Qué noble la madera
cubriendo las columnas de escayola!
Por aquí pasa gente a gatas o a escondidas,
llegan taxistas reclamando el pago,
urgencias de retretes, emboscadas,
gente encendida por el sol de junio:
un temporizador del melanoma.
Risas o golpes y, al contrario, conversaciones
entre muros, mares, distancias
y nostalgia.
No hace mucho eran círculos de arena,
era una mano amiga sobre el hombro
y una ola llegando hasta la toalla.
La cadera que falla, los temblores.
Fuimos felices; quizás
aún lo somos.
 
Un compresor.
Dos compresores. Miles.
¡Qué fresco se está aquí!
Un mosaico de atunes en relieve
ocupa la pared. Cuelgan lámparas,
grandes sombreros de varillas de oro
mecidos por corrientes de papel.
¿Dónde está el restaurante?
La madera. ¡Qué noble la madera
cubriendo las columnas de escayola!
Por aquí pasa gente a gatas o a escondidas,
llegan taxistas reclamando el pago,
urgencias de retretes, emboscadas,
gente encendida por el sol de junio:
un temporizador del melanoma.
Risas o golpes y, al contrario, conversaciones
entre muros, mares, distancias
y nostalgia.
No hace mucho eran círculos de arena,
era una mano amiga sobre el hombro
y una ola llegando hasta la toalla.
La cadera que falla, los temblores.
Fuimos felices; quizás
aún lo somos.
Tenías que mencionar lo de la cadera justo ahora:oops:
Un abrazo, Gigio.
 
Un compresor.
Dos compresores. Miles.
¡Qué fresco se está aquí!
Un mosaico de atunes en relieve
ocupa la pared. Cuelgan lámparas,
grandes sombreros de varillas de oro
mecidos por corrientes de papel.
¿Dónde está el restaurante?
La madera. ¡Qué noble la madera
cubriendo las columnas de escayola!
Por aquí pasa gente a gatas o a escondidas,
llegan taxistas reclamando el pago,
urgencias de retretes, emboscadas,
gente encendida por el sol de junio:
un temporizador del melanoma.
Risas o golpes y, al contrario, conversaciones
entre muros, mares, distancias
y nostalgia.
No hace mucho eran círculos de arena,
era una mano amiga sobre el hombro
y una ola llegando hasta la toalla.
La cadera que falla, los temblores.
Fuimos felices; quizás
aún lo somos.

Precioso poema con aires surrealistas, maestro.

Un placer la lectura y un sentimiento de gran admiración hacia sus versos, saludos y buen día.
 

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