Me leí, una por una, las ocho páginas de comentarios de los mundopoetas. Qué notable. Dejo el poema por un momento y me concentro en esto. Has ido rodeándote de cariño, que trasciende el hecho de la creación poética, a veces tan introspectiva. Tus respuestas a los comentarios traslucen que conoces a la mayoría de ellos. Hay un clima en esas páginas que va mucho más allá del poema (y ya es mucho decir). Creo que has forzado a los que aquí reparten premios por el “clamor popular”. Que no va en detrimento del valor del poema. Es más bien un reconocimiento a la persona, a la trayectoria, un doctorado “Honoris causa”.
En mi caso concreto, sentarme a escribir un comentario es placentero. Y es un placer descubierto hace poco, un feliz hallazgo. A alguien le decías que esto de estar más tiempo frente a este molesto monitor no se te hacía tan cansador, porque saboreabas este ambiente, esta comunicación.
¿Es un sucedáneo aguado de las “verdaderas relaciones”? ¿Una sublimación, un engaño? No lo creo.
Una lástima que la magia no sea completa, pero quien ello desee no leyó La Aparecida.
Saludos, ciela, y me alegro que seas el plato de miel donde se juntan las mejores moscas de por aquí (si suena demasiado prosaico la imagen, pido disculpas a los estetas ruborizados)
Ah!, y respecto del poema.... Je, la ecología que más me gusta es la humana, y no creo que para “amarnos a nosotros mismos lo mejor sea amar el planeta” como alguien dijo. Pero esta es una opinión periférica y subjetivísima. Nos vamos a morir antes de violencia que de efecto invernadero. O de desamor individualista.
Y este foro hace más en ese sentido que mil protocolos de Kyoto
Y si te cansas de tantos Malos Aires, haz como yo, que después de siete largos años de sufrirlos, hice mis petates y volví a mis pagos tucumanos (no sé de dónde sacaste que soy cordobés!) porque extrañaba a mis montañas y a mi familia, en ese orden.