bluenote
Poeta que considera el portal su segunda casa
Allá en el patio de atrás, al pie de la enredadera
donde rebotan jugando los tibios rayos del sol
entre los grandes cipreses que el bisabuelo sembró
y suave mezcla el aroma de mandarina y mentol
allí fue que la miré aquella tarde de mayo
como una linda visión con relumbre de arrebol
sus cabellos hilos de oro brillaban en cada rayo
como queriendo opacar la dorada luz del sol
sus ojos lindos luceros del color de la obsidiana
rostro de ángel, de otro espacio, primorosa
pareciera dulcemente cincelada en porcelana
enmarcada en un listón de seda color de rosa
yo tenía doce años, ella quizás misma edad
hija de unas amistades que llegaron de Parral
pasaron de carrerita según para saludar
solo la miré un momento, nunca la pude olvidar
me quedé como extasiado, disfrutando ese pasaje
un delicioso recuerdo que me acompaña hasta hoy
fue el primer trago que di de ese singular brebaje
que se mete hasta los huesos y que le llaman amor.
donde rebotan jugando los tibios rayos del sol
entre los grandes cipreses que el bisabuelo sembró
y suave mezcla el aroma de mandarina y mentol
allí fue que la miré aquella tarde de mayo
como una linda visión con relumbre de arrebol
sus cabellos hilos de oro brillaban en cada rayo
como queriendo opacar la dorada luz del sol
sus ojos lindos luceros del color de la obsidiana
rostro de ángel, de otro espacio, primorosa
pareciera dulcemente cincelada en porcelana
enmarcada en un listón de seda color de rosa
yo tenía doce años, ella quizás misma edad
hija de unas amistades que llegaron de Parral
pasaron de carrerita según para saludar
solo la miré un momento, nunca la pude olvidar
me quedé como extasiado, disfrutando ese pasaje
un delicioso recuerdo que me acompaña hasta hoy
fue el primer trago que di de ese singular brebaje
que se mete hasta los huesos y que le llaman amor.