Al pie de la enredadera

bluenote

Poeta que considera el portal su segunda casa
Allá en el patio de atrás, al pie de la enredadera
donde rebotan jugando los tibios rayos del sol
entre los grandes cipreses que el bisabuelo sembró
y suave mezcla el aroma de mandarina y mentol

allí fue que la miré aquella tarde de mayo
como una linda visión con relumbre de arrebol
sus cabellos hilos de oro brillaban en cada rayo
como queriendo opacar la dorada luz del sol

sus ojos lindos luceros del color de la obsidiana
rostro de ángel, de otro espacio, primorosa
pareciera dulcemente cincelada en porcelana
enmarcada en un listón de seda color de rosa

yo tenía doce años, ella quizás misma edad
hija de unas amistades que llegaron de Parral
pasaron de carrerita según para saludar
solo la miré un momento, nunca la pude olvidar

me quedé como extasiado, disfrutando ese pasaje
un delicioso recuerdo que me acompaña hasta hoy
fue el primer trago que di de ese singular brebaje
que se mete hasta los huesos y que le llaman amor.
 
Qué gusto que hayas pasado por mis letras, para que yo pudiera descubrir entre tantas poesías, esta belleza.
Saludos:
Paloma.
 
El primer amor, siempre mágico, nunca se olvida.
Precioso poema blunote, lleno de dulzura y lindas imágenes. Un placer poeta.
Saludos.
XXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXX
 
Pues es un recuero muy bello que no hay que olvidar, para eso están y mucho más si es de amor, muy lindas letras amigo, saludos cordiales.
 
Y ¡Divino brebaje amigo mío! Un
deleite de poema maravilloso, y
como tu bien dices la maquina es
Diablesca e infernal no deja dar nada,
ha sido un placer leer este fabuloso
poema en cuartetas de maravilla. Un
abrazo toledano bluenote.
 
Mi estimado amigo Selensheck, de corazón aprecio tu generosa visita y amables comentarios. Constituyen parte del motor que me impulsa a seguir.
Gracias mil, mi saludo con afecto.
 
Allá en el patio de atrás, al pie de la enredadera
donde rebotan jugando los tibios rayos del sol
entre los grandes cipreses que el bisabuelo sembró
y suave mezcla el aroma de mandarina y mentol

allí fue que la miré aquella tarde de mayo
como una linda visión con relumbre de arrebol
sus cabellos hilos de oro brillaban en cada rayo
como queriendo opacar la dorada luz del sol

sus ojos lindos luceros del color de la obsidiana
rostro de ángel, de otro espacio, primorosa
pareciera dulcemente cincelada en porcelana
enmarcada en un listón de seda color de rosa

yo tenía doce años, ella quizás misma edad
hija de unas amistades que llegaron de Parral
pasaron de carrerita según para saludar
solo la miré un momento, nunca la pude olvidar

me quedé como extasiado, disfrutando ese pasaje
un delicioso recuerdo que me acompaña hasta hoy
fue el primer trago que di de ese singular brebaje
que se mete hasta los huesos y que le llaman amor.
recuerdos de un amor del pasado!! noto nostalgia y mucha...
saludos
 
Allá en el patio de atrás, al pie de la enredadera
donde rebotan jugando los tibios rayos del sol
entre los grandes cipreses que el bisabuelo sembró
y suave mezcla el aroma de mandarina y mentol

allí fue que la miré aquella tarde de mayo
como una linda visión con relumbre de arrebol
sus cabellos hilos de oro brillaban en cada rayo
como queriendo opacar la dorada luz del sol

sus ojos lindos luceros del color de la obsidiana
rostro de ángel, de otro espacio, primorosa
pareciera dulcemente cincelada en porcelana
enmarcada en un listón de seda color de rosa

yo tenía doce años, ella quizás misma edad
hija de unas amistades que llegaron de Parral
pasaron de carrerita según para saludar
solo la miré un momento, nunca la pude olvidar

me quedé como extasiado, disfrutando ese pasaje
un delicioso recuerdo que me acompaña hasta hoy
fue el primer trago que di de ese singular brebaje
que se mete hasta los huesos y que le llaman amor.

Instinto de recuerdos en ese vergel que es galope
de sensaciones amorosas. llego el amor, estuvo y
no quedo nunca desalojado.
felicidades por el sueño intenso de esas sensaciones
que se prenden en un poema de fuerza unica.
magnifico. luzyabsenta
 
Ahhh qué hermoso primer amor describes en tus versos Bluenote, me encantó la dulzura y esa vehemencia con la que narras el inolvidable momento, un enorme placer leerte, besos.
 
Allá en el patio de atrás, al pie de la enredadera
donde rebotan jugando los tibios rayos del sol
entre los grandes cipreses que el bisabuelo sembró
y suave mezcla el aroma de mandarina y mentol

allí fue que la miré aquella tarde de mayo
como una linda visión con relumbre de arrebol
sus cabellos hilos de oro brillaban en cada rayo
como queriendo opacar la dorada luz del sol

sus ojos lindos luceros del color de la obsidiana
rostro de ángel, de otro espacio, primorosa
pareciera dulcemente cincelada en porcelana
enmarcada en un listón de seda color de rosa

yo tenía doce años, ella quizás misma edad
hija de unas amistades que llegaron de Parral
pasaron de carrerita según para saludar
solo la miré un momento, nunca la pude olvidar

me quedé como extasiado, disfrutando ese pasaje
un delicioso recuerdo que me acompaña hasta hoy
fue el primer trago que di de ese singular brebaje
que se mete hasta los huesos y que le llaman amor.
Muy bello poema, hay momentos de la infancia mágicos en los que vamos descubriendo los primeros atisbos del amor y siempre se recuerdan con nostalgia y cariño, puedo dar fe de ello, tú lo has narrado muy hermosamente en tus versos amigo bluenote. Un abrazo. Paco.
 

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