prisionero inocente
Poeta que considera el portal su segunda casa
Te negaste a tener corazón
porque las ardillas no recogen latidos.
Te negaste a tener ojos
porque los cerezos de la sangre se llenan de orugas de olvido.
Algunas lluvias nacen a la altura de tu mirada de hojas
en forma de tormenta de nubes en el pecho
que atrapa al pájaro libre
y lo estalla contra la piel.
Te quedaste sin sombra
porque el sol se hizo bola de nieve.
Eres un barco hacia ningún lado de la esperanza
que todavía me queda por construir
pero me falta esa voluntad de aceptar
que en el azar del ser humano
hay la fatalidad de no ser ángeles jamás.
porque las ardillas no recogen latidos.
Te negaste a tener ojos
porque los cerezos de la sangre se llenan de orugas de olvido.
Algunas lluvias nacen a la altura de tu mirada de hojas
en forma de tormenta de nubes en el pecho
que atrapa al pájaro libre
y lo estalla contra la piel.
Te quedaste sin sombra
porque el sol se hizo bola de nieve.
Eres un barco hacia ningún lado de la esperanza
que todavía me queda por construir
pero me falta esa voluntad de aceptar
que en el azar del ser humano
hay la fatalidad de no ser ángeles jamás.
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