E.Fdez.Castro
Poeta que considera el portal su segunda casa
Al matojo punzante en el monte roquedo
su ramaje defiende del daño infernal
que el borrico provoca podando en su ruedo.
Al que dista mil pies del frondoso arboledo;
su espinoso pelaje de aspecto bestial
desafía a la cabra en batalla campal
con chaparra figura y sumo denuedo.
Del que antaño, de otoño a jovial primavera,
con su verde esmeralda y gualdo dorado,
tapizaba las rocas de pico a ladera,
solamente, un rastrojo, por fuego quemado,
todo púas, en seco armazón de madera,
permanece dejando mi cuerpo apenado .
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