• MundoPoesía se ha renovado! Nuevo diseño y nuevas funciones. Ver cambios

Alarma carmesí

Pessoa

Moderador Foros Surrealistas.o
Miembro del equipo
Moderadores
ALARMA CARMESÍ


¡Alarma carmesí!

La fruta sangra con el fragor del vuelo

y mis distancias se prolongan en el espejo de un beso.



Tu beso, mi beso, la réplica fecundante del deseo

como triángulos escalenos

que giran dibujando elipses

o cónicas advertencias de lo pasajero.



(La grácil geometría de la cara interna de tus muslos

ese lugar tibio y recóndito

refugio de versos y alegrías sabatinas.)


He de olvidar mi rústica procedencia y mirar lejos

al otro lado del mar donde son más rojos los corales.

Las águilas planean en un extraño lenguaje

y sobre los campos apenas son blandos gusanos

tal vez circunvoluciones de algún preclaro cerebro.

El misterio del águila huída de su heráldica estirpe.



Piedras que no son blasones

ni siquiera refugio de los lagartos dormidos.

Piedras de mi origen o canciones del silencio.

Nací en un mundo de piedras

que un día, como yo, sólo serán arenas

y tejeremos entonces al unísono

los más hermosos desiertos.



En esa paciente espera

admiro los altos chopos

y su metamorfosis en lanzas.

Como suspiros alados de doncellas desvirgadas

los chopos elevan su imposible plegaria

de cirio pascual o dedo acusador y vegetal

de los dioses de la ciudad lejana.



Ciudad ruina en la ruina

escombro de los escombros que un día fueron hielo.

En la planicie exigua donde el mar dibuja ritmos

se alzaron alguna vez suntuosos edificios.

Embellecidos movimientos de caderas sinuosas

felinas invitaciones al preludio del amor

tenantes madreselvas de ecuaciones imposibles.

Las mulatas eran carne y yacían junto a nosotros.



Ciudades de la medianoche

que esperan sus madrugadas

trazos oblicuos que buscan temblorosos

los nortes en viejos mapas.

La ciudad y su desierto

Las arenas que seré junto a rocas iluminadas.



Alejate, espejo mío, quiero recuperar mis distancias

como alarmas carmesíes,

como escalenos triángulos

como desiertos en agraz

como piedras para blasones inciertos

como la curva indefinible del interior de tus muslos.



Joel-Rea%C2%A9-Forces.jpg



Ilust.: Joel Rea. “Fuerzas”.
 
Última edición:
ALARMA CARMESÍ


¡Alarma carmesí!

La fruta sangra con el fragor del vuelo

y mis distancias se prolongan en el espejo de un beso.



Tu beso, mi beso, la réplica fecundante del deseo

como triángulos escalenos

que giran dibujando elipses

o cónicas advertencias de lo pasajero.



(La grácil geometría de la cara interna de tus muslos

ese lugar tibio y recóndito

refugio de versos y alegrías sabatinas.)


He de olvidar mi rústica procedencia y mirar lejos

al otro lado del mar donde son más rojos los corales.

Las águilas planean en un extraño lenguaje

y sobre los campos apenas son blandos gusanos

tal vez circunvoluciones de algún preclaro cerebro.

El misterio del águila huída de su heráldica estirpe.



Piedras que no son blasones

ni siquiera refugio de los lagartos dormidos.

Piedras de mi origen o canciones del silencio.

Nací en un mundo de piedras

que un día, como yo, sólo serán arenas

y tejeremos entonces al unísono

los más hermosos desiertos.



En esa paciente espera

admiro los altos chopos

y su metamorfosis en lanzas.

Como suspiros alados de doncellas desvirgadas

los chopos elevan su imposible plegaria

de cirio pascual o dedo acusador y vegetal

de los dioses de la ciudad lejana.



Ciudad ruina en la ruina

escombro de los escombros que un día fueron hielo.

En la planicie exigua donde el mar dibuja ritmos

se alzaron alguna vez suntuosos edificios.

Embellecidos movimientos de caderas sinuosas

felinas invitaciones al preludio del amor

tenantes madreselvas de ecuaciones imposibles.

Las mulatas eran carne y yacían junto a nosotros.



Ciudades de la medianoche

que esperan sus madrugadas

trazos oblicuos que buscan temblorosos

los nortes en viejos mapas.

La ciudad y su desierto

Las arenas que seré junto a rocas iluminadas.



Alejate, espejo mío, quiero recuperar mis distancias

como alarmas carmesíes,

como escalenos triángulos

como desiertos en agraz

como piedras para blasones inciertos

como la curva indefinible del interior de tus muslos.



Joel-Rea%C2%A9-Forces.jpg



Ilust.: Joel Rea. “Fuerzas”.


Bellos paisajes metafóricos, espectaculares diría, de esas reflexiones sobre el beso y la distancia... y es que evoca tantas cosas siempre la mujer... un poema magistral y sustancioso que es un gusto leer querido amigo Miguel. Un abrazo, enhorabuena.
 
ALARMA CARMESÍ


¡Alarma carmesí!

La fruta sangra con el fragor del vuelo

y mis distancias se prolongan en el espejo de un beso.



Tu beso, mi beso, la réplica fecundante del deseo

como triángulos escalenos

que giran dibujando elipses

o cónicas advertencias de lo pasajero.



(La grácil geometría de la cara interna de tus muslos

ese lugar tibio y recóndito

refugio de versos y alegrías sabatinas.)


He de olvidar mi rústica procedencia y mirar lejos

al otro lado del mar donde son más rojos los corales.

Las águilas planean en un extraño lenguaje

y sobre los campos apenas son blandos gusanos

tal vez circunvoluciones de algún preclaro cerebro.

El misterio del águila huída de su heráldica estirpe.



Piedras que no son blasones

ni siquiera refugio de los lagartos dormidos.

Piedras de mi origen o canciones del silencio.

Nací en un mundo de piedras

que un día, como yo, sólo serán arenas

y tejeremos entonces al unísono

los más hermosos desiertos.



En esa paciente espera

admiro los altos chopos

y su metamorfosis en lanzas.

Como suspiros alados de doncellas desvirgadas

los chopos elevan su imposible plegaria

de cirio pascual o dedo acusador y vegetal

de los dioses de la ciudad lejana.



Ciudad ruina en la ruina

escombro de los escombros que un día fueron hielo.

En la planicie exigua donde el mar dibuja ritmos

se alzaron alguna vez suntuosos edificios.

Embellecidos movimientos de caderas sinuosas

felinas invitaciones al preludio del amor

tenantes madreselvas de ecuaciones imposibles.

Las mulatas eran carne y yacían junto a nosotros.



Ciudades de la medianoche

que esperan sus madrugadas

trazos oblicuos que buscan temblorosos

los nortes en viejos mapas.

La ciudad y su desierto

Las arenas que seré junto a rocas iluminadas.



Alejate, espejo mío, quiero recuperar mis distancias

como alarmas carmesíes,

como escalenos triángulos

como desiertos en agraz

como piedras para blasones inciertos

como la curva indefinible del interior de tus muslos.



Joel-Rea%C2%A9-Forces.jpg



Ilust.: Joel Rea. “Fuerzas”.

Geometrias en ese espectaculo de reflexiones donde conformas las formas y
distribuirse en esas evocaciones hacia la mujer. las fuerzas asi descompuestas
como en una multiplicacion necesaria. excelente. saludos de luzyabsenta
 
Vaya como siempre mi agradecimiento, querido Carlos, por tu excelentes y laudatorias palabras a mis versos. A veces un cierto brillo ilumina alguna parte de nuestro espíritu; a veces ese brillo se traduce en versos; a veces alguien como tú lo percibe y deja constancia al poeta que su mensaje ha llegado a tierra fértil. Muchas gracias, querido amigo. Un abrazo,
miguel
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo (opcional) de nuestra comunidad.

♥ Hacer una donación
Atrás
Arriba