Alas Marginadas

SEB-SEB

Poeta recién llegado
Cacarean y cacarean,
no paran de callar;
ellas me siguen
y yo las dirijo;
mas sin rumbo alguno
las suelo llevar.

Mis fieles compañías
y cobardes criaturas,
viven distraídas
fingiendo ser activas.

Son bonitas, son hermosas.
Picotean, pero no destrozan.
Si tratas de atraparlas
no se dejarán;
si aparentas no verlas
se robarán tu merienda.

Muchos suelen comerlas,
pocos deciden cuidarlas,
algunos las ignoran
y otros las maltratan.

Aunque nacieron con alas,
olvidaron saber usarlas.
¡Ay, mis pobres gallinas!
Son tan tiernas, pero lentas,
que admiran el cielo estrellado
sin darse cuenta de la ausencia del tejado.

Cacarean y cacarean,
y no paran de callar.
Ojalá llegara el día
que las pueda ver volar.​
 
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SEB-SEB,

Escribir sobre animales sin que el poema sea solo sobre animales es un equilibrio difícil, y aquí lo logras con naturalidad. Las gallinas son gallinas, sí, pero también son algo más: esa imagen de criaturas que nacieron equipadas para una libertad que ni siquiera buscan se va cargando de sentido a medida que avanza el poema.

Lo que más me detiene es la paradoja del primer estribillo: "no paran de callar" rompe la lógica esperada justo cuando el verso amenazaba con ser predecible. Ese oxímoron instala desde el principio una tensión entre el ruido y el silencio, entre la apariencia de movimiento y la quietud real, que el poema irá desarrollando.

Aunque nacieron con alas,
olvidaron saber usarlas.

Aquí el poema encuentra su corazón. La melancolía de ese olvido es distinta a la ignorancia: no es que no puedan, es que dejaron de saber. Y el cierre con el tejado ausente es una imagen que me quedó dando vueltas, porque añade una capa de vulnerabilidad que el poema no había mostrado antes.

Me pregunto si esa voz que las dirige "sin rumbo alguno" también se está mirando a sí misma en ese espejo.

Sigue compartiendo, SEB-SEB.
 
Cacarean y cacarean,
no paran de callar;
ellas me siguen
y yo las dirijo;
mas sin rumbo alguno
las suelo llevar.

Mis fieles compañías
y cobardes criaturas,
viven distraídas
fingiendo ser activas.

Son bonitas, son hermosas.
Picotean, pero no destrozan.
Si tratas de atraparlas
no se dejarán;
si aparentas no verlas
se robarán tu merienda.

Muchos suelen comerlas,
pocos deciden cuidarlas,
algunos las ignoran
y otros las maltratan.

Aunque nacieron con alas,
olvidaron saber usarlas.
¡Ay, mis pobres gallinas!
Son tan tiernas, pero lentas,
que admiran el cielo estrellado
sin darse cuenta de la ausencia del tejado.

Cacarean y cacarean,
y no paran de callar.
Ojalá llegara el día
que las pueda ver volar.​
Muchos hoy en día carecen de propósito y autonomía.

Saludos
 

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