gonzaleja
Poeta asiduo al portal
De tanta noche y corazón a oscuras,
el cielo clama por salir airoso,
abrir la puerta y sonreír gozoso
al aire limpio de las almas puras.
El viento y aire sin querer clausuras,
-suspenso y quieto el sibilino acoso-,
y el tiempo manda doblegar juicioso
la sombra larga que en la noche apuras.
La luna entonces suspirar anhela
al mismo instante que al balcón me llego…,
que allí dormido en algodones vela
el alba quedo que, inundado en fuego,
vislumbra en sueños la florida estela
que plasma el día en sus tapices luego.
el cielo clama por salir airoso,
abrir la puerta y sonreír gozoso
al aire limpio de las almas puras.
El viento y aire sin querer clausuras,
-suspenso y quieto el sibilino acoso-,
y el tiempo manda doblegar juicioso
la sombra larga que en la noche apuras.
La luna entonces suspirar anhela
al mismo instante que al balcón me llego…,
que allí dormido en algodones vela
el alba quedo que, inundado en fuego,
vislumbra en sueños la florida estela
que plasma el día en sus tapices luego.
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