Alejandra

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G

Gustavo Cervantes

Invitado
Se detuvo el auto junto a mí y con una sonrisa, preguntó
si tenía problemas. Creo que me desmayaré le dije, vengo corriendo por
media hora y agradecí...No la conocía, o no la recordaba,
volvió a sonreir y me ofreció una botella de agua. Me llamo Alejandra musitó
con una voz traquila, pausada...soy nueva en el area y aceleró despacio.
Yo no dije nada, solo levanté la mano y me levanté del pasto donde estaba sentado.
En esa avenida he caminado y corrido muchas veces y he visto muchas caras
y muchos autos, he visto muchas sonrisas amables y he tenido que soportar
los agravios de los conductores groseros, apurados. Nunca me habían impresionado tanto
como la hermosa sonrisa de Alejandra. Quizás volviera a encontrarla...quería volver a encontrarla.
Tomé de la botella y me pareció probar en el agua el sabor de su boca y repetí sin pensarlo,
"Alejandra". Respiré hondo y un suspiro escapó de mi garganta; definitivamente, debo buscarla.
Los hombres somos nobles, pero obstinados y cuando algo nos atrae nos lanzamos ciegos
a conquistarlo... o a ser conquistados. Ella era la maestra de la escuela, muy bonita y muy seria,
yo era solo el albañil del barrio, el trabajador de todos, limpio y honrado; aveces a pie,
aveces en una camioneta y muchas veces en la bicicleta.
Me lo propuse buscarla y como una casualidad econtrarla bajando de su auto frente a su casa,
no sabía que le diría, pero estaba seguro que ella me diría algo y así fue...volvió a sonreir.
y en ese momento sentí que flotaba, me sentí el mas afortunado por haberla encontrado
y poder decirle que me gustaba...le dije cosas que nunca había escuchado de mis labios
le alhagué el brillo de sus ojos y el color de su pelo largo...le dije que su voz
era un dulce canto y que como una sirena en medio del oceano su risa me había hechizado
y ella se puso rosa, sus mejillas se ruborizaron y me dejó que mi mano tocara su mano.
Yo estaba embelezado, perdido en el café oscuro de sus pupilas, soñando, emocionado
con mis propias palabras, atropellando mi razón, deshilando un sentimiento...y ella no se movía,
no decía mucho...solamente sonreía...y su mano se sentía tibia y su mano tocaba la mía.
solo fueron unos minutos, que a mí se me hicieron horas. la invite a dar un paseo por
el barrio, le prometí cuidarla y ella me dijo que le encantaría,me pidió que la esperara
entraría a cambiarse de ropa y otra vez sentí que flotaba...y otra vez repetí su nombre,
"Alejandra"...
 
Se detuvo el auto junto a mí y con una sonrisa, preguntó
si tenía problemas. Creo que me desmayaré le dije, vengo corriendo por
media hora y agradecí...No la conocía, o no la recordaba,
volvió a sonreir y me ofreció una botella de agua. Me llamo Alejandra musitó
con una voz traquila, pausada...soy nueva en el area y aceleró despacio.
Yo no dije nada, solo levanté la mano y me levanté del pasto donde estaba sentado.
En esa avenida he caminado y corrido muchas veces y he visto muchas caras
y muchos autos, he visto muchas sonrisas amables y he tenido que soportar
los agravios de los conductores groseros, apurados. Nunca me habían impresionado tanto
como la hermosa sonrisa de Alejandra. Quizás volviera a encontrarla...quería volver a encontrarla.
Tomé de la botella y me pareció probar en el agua el sabor de su boca y repetí sin pensarlo,
"Alejandra". Respiré hondo y un suspiro escapó de mi garganta; definitivamente, debo buscarla.
Los hombres somos nobles, pero obstinados y cuando algo nos atrae nos lanzamos ciegos
a conquistarlo... o a ser conquistados. Ella era la maestra de la escuela, muy bonita y muy seria,
yo era solo el albañil del barrio, el trabajador de todos, limpio y honrado; aveces a pie,
aveces en una camioneta y muchas veces en la bicicleta.
Me lo propuse buscarla y como una casualidad econtrarla bajando de su auto frente a su casa,
no sabía que le diría, pero estaba seguro que ella me diría algo y así fue...volvió a sonreir.
y en ese momento sentí que flotaba, me sentí el mas afortunado por haberla encontrado
y poder decirle que me gustaba...le dije cosas que nunca había escuchado de mis labios
le alhagué el brillo de sus ojos y el color de su pelo largo...le dije que su voz
era un dulce canto y que como una sirena en medio del oceano su risa me había hechizado
y ella se puso rosa, sus mejillas se ruborizaron y me dejó que mi mano tocara su mano.
Yo estaba embelezado, perdido en el café oscuro de sus pupilas, soñando, emocionado
con mis propias palabras, atropellando mi razón, deshilando un sentimiento...y ella no se movía,
no decía mucho...solamente sonreía...y su mano se sentía tibia y su mano tocaba la mía.
solo fueron unos minutos, que a mí se me hicieron horas. la invite a dar un paseo por
el barrio, le prometí cuidarla y ella me dijo que le encantaría,me pidió que la esperara
entraría a cambiarse de ropa y otra vez sentí que flotaba...y otra vez repetí su nombre,
"Alejandra"...


Hermosísimo, amigo...

No, Gustavo, no puedes dejarnos así... qué paso después... tienes que continuar, jejeje

Te envío un gran abrazo.
 
Última edición:
Hermosísimo, amigo...

No, Gustavo, no puedes dejarnos así... qué paso después... tienes que continuar, jejeje

Te envío un gran abrazo.
Hola, gracias mi chango, digo manolo...le regreso el abrazo...

Creo que la maestra se casó con otro maestro...
La idea mia es el enamoramiento y la utopía de una relación perfecta
pero claro eso nunca pasa...Alejandra y yo caminamos paralelos en una
fantasía erótica y sensual, yo el pecador, ella la bella...y nuestros caminos
se cruzaron aveces y fuimos mas amigos que lo otro...y fuimos felices juntos
por un tiempo, hasta que se aburrió de la misma avenida y la misma música.
en fin Alejandra está ahi en esa historia que se quedó plasmada en el lienzo de un
aprendiz de poeta...le cambiamos el nombre?
 
Se detuvo el auto junto a mí y con una sonrisa, preguntó
si tenía problemas. Creo que me desmayaré le dije, vengo corriendo por
media hora y agradecí...No la conocía, o no la recordaba,
volvió a sonreir y me ofreció una botella de agua. Me llamo Alejandra musitó
con una voz traquila, pausada...soy nueva en el area y aceleró despacio.
Yo no dije nada, solo levanté la mano y me levanté del pasto donde estaba sentado.
En esa avenida he caminado y corrido muchas veces y he visto muchas caras
y muchos autos, he visto muchas sonrisas amables y he tenido que soportar
los agravios de los conductores groseros, apurados. Nunca me habían impresionado tanto
como la hermosa sonrisa de Alejandra. Quizás volviera a encontrarla...quería volver a encontrarla.
Tomé de la botella y me pareció probar en el agua el sabor de su boca y repetí sin pensarlo,
"Alejandra". Respiré hondo y un suspiro escapó de mi garganta; definitivamente, debo buscarla.
Los hombres somos nobles, pero obstinados y cuando algo nos atrae nos lanzamos ciegos
a conquistarlo... o a ser conquistados. Ella era la maestra de la escuela, muy bonita y muy seria,
yo era solo el albañil del barrio, el trabajador de todos, limpio y honrado; aveces a pie,
aveces en una camioneta y muchas veces en la bicicleta.
Me lo propuse buscarla y como una casualidad econtrarla bajando de su auto frente a su casa,
no sabía que le diría, pero estaba seguro que ella me diría algo y así fue...volvió a sonreir.
y en ese momento sentí que flotaba, me sentí el mas afortunado por haberla encontrado
y poder decirle que me gustaba...le dije cosas que nunca había escuchado de mis labios
le alhagué el brillo de sus ojos y el color de su pelo largo...le dije que su voz
era un dulce canto y que como una sirena en medio del oceano su risa me había hechizado
y ella se puso rosa, sus mejillas se ruborizaron y me dejó que mi mano tocara su mano.
Yo estaba embelezado, perdido en el café oscuro de sus pupilas, soñando, emocionado
con mis propias palabras, atropellando mi razón, deshilando un sentimiento...y ella no se movía,
no decía mucho...solamente sonreía...y su mano se sentía tibia y su mano tocaba la mía.
solo fueron unos minutos, que a mí se me hicieron horas. la invite a dar un paseo por
el barrio, le prometí cuidarla y ella me dijo que le encantaría,me pidió que la esperara
entraría a cambiarse de ropa y otra vez sentí que flotaba...y otra vez repetí su nombre,
"Alejandra"...

Muy buena prosa Gustavo, la leí con gran gusto. Saludos.
 
Se detuvo el auto junto a mí y con una sonrisa, preguntó
si tenía problemas. Creo que me desmayaré le dije, vengo corriendo por
media hora y agradecí...No la conocía, o no la recordaba,
volvió a sonreir y me ofreció una botella de agua. Me llamo Alejandra musitó
con una voz traquila, pausada...soy nueva en el area y aceleró despacio.
Yo no dije nada, solo levanté la mano y me levanté del pasto donde estaba sentado.
En esa avenida he caminado y corrido muchas veces y he visto muchas caras
y muchos autos, he visto muchas sonrisas amables y he tenido que soportar
los agravios de los conductores groseros, apurados. Nunca me habían impresionado tanto
como la hermosa sonrisa de Alejandra. Quizás volviera a encontrarla...quería volver a encontrarla.
Tomé de la botella y me pareció probar en el agua el sabor de su boca y repetí sin pensarlo,
"Alejandra". Respiré hondo y un suspiro escapó de mi garganta; definitivamente, debo buscarla.
Los hombres somos nobles, pero obstinados y cuando algo nos atrae nos lanzamos ciegos
a conquistarlo... o a ser conquistados. Ella era la maestra de la escuela, muy bonita y muy seria,
yo era solo el albañil del barrio, el trabajador de todos, limpio y honrado; aveces a pie,
aveces en una camioneta y muchas veces en la bicicleta.
Me lo propuse buscarla y como una casualidad econtrarla bajando de su auto frente a su casa,
no sabía que le diría, pero estaba seguro que ella me diría algo y así fue...volvió a sonreir.
y en ese momento sentí que flotaba, me sentí el mas afortunado por haberla encontrado
y poder decirle que me gustaba...le dije cosas que nunca había escuchado de mis labios
le alhagué el brillo de sus ojos y el color de su pelo largo...le dije que su voz
era un dulce canto y que como una sirena en medio del oceano su risa me había hechizado
y ella se puso rosa, sus mejillas se ruborizaron y me dejó que mi mano tocara su mano.
Yo estaba embelezado, perdido en el café oscuro de sus pupilas, soñando, emocionado
con mis propias palabras, atropellando mi razón, deshilando un sentimiento...y ella no se movía,
no decía mucho...solamente sonreía...y su mano se sentía tibia y su mano tocaba la mía.
solo fueron unos minutos, que a mí se me hicieron horas. la invite a dar un paseo por
el barrio, le prometí cuidarla y ella me dijo que le encantaría,me pidió que la esperara
entraría a cambiarse de ropa y otra vez sentí que flotaba...y otra vez repetí su nombre,
"Alejandra"...

Creo firmemente que ése cliché de mujer debería ser roto en mil y un pedazos.
Nos machacaron con ser serviles y mostrarnos débiles e indefensas.
Nada.
Tenemos que mejorar las siguientes especies.

Me gusta tu Alejandra.
Deberías continuarla.
 
pues tengo que ser de la vieja escuela.. las mujeres modernas quizas sean mas
fuertes... Alejandra era asi... bonita y amable. asi como tú. gracias.
Creo firmemente que ése cliché de mujer debería ser roto en mil y un pedazos.
Nos machacaron con ser serviles y mostrarnos débiles e indefensas.
Nada.
Tenemos que mejorar las siguientes especies.

Me gusta tu Alejandra.
Deberías continuarla.
te gustaria continuarla? is been a while.
 
Los poetas,
así como tú,
hacéis magia.
Paraís el mundo para mirarnos por dentro.
Soy bonita,
soy amable,pero....
tengo adjetivos poco apreciados.
Ten cautela.
Convierto en oro todo cuanto toco.
Todos desaparecen a mi paso.
Se convierten en estatuas que tan solo puedo admirar.

.................
Alejandra guarda su pasado en su bolso.
Dejándolo colgado.
Querría borrarlo todo y dárse ésa oportunidad soñada de ser libre de todos.
Apartar a la abnegada profesora y bailar.
Sin pararse mucho a pensar,
Se cambia ésos viejos zapatos negros por sus cómodas zapatillas,se recoge su pelo y su toque secreto,perfume en tobillos y muñecas.
El pepito grillo comienza,
resuena en su cabeza.
¿Qué haces?
No le conoces,
Ni siquiera le preguntaste su nombre.
Siéntate.
Estate quieta.
No bajes.
¡Pensará que eres una fresca!
Detrás de sus cortinas,
se ve la calle.
Ahí está,
plantado como una lechuga.
Esperándola.
Alejandra abre la ventana y un aire fresco inunda sus sonrosadas mejillas.
Coge aire y suspira.
Está indecisa,
No quiere cagarla por millonésima vez.
Encontrar un amigo es un tesoro muy preciado.
Grita:
¡Hombre lechuga!
Dime tu nombre y bajo.
 
awesome...
and yes, indeed.


Bailar,
embelesados por la magia de la tenue música.
dejarse llevar por el embrujo del románticismo,
en un salón poco alumbrado... casi penumbra.
Rodeados de gente y sin embargo ensimismados en su propia agenda.

Alejandra no era tonta ni mojigata... era educada y sabía como conducirse en casi todas las situaciones,
por eso era encantadora... pero igual queria ser libre y no sentirse, ni atada a un compromiso, ni solitaria.
Le encantaba la música y cantar... por eso a veces iba al karaoke. y escogía algunas canciones dulces románticas,
en ese lugar, su favorito, ya se sentía la estrella.. algunos ya la conocían; y no les extrañaba,
que llegara casi siempre con diferente compañía... Alejandra atraía las miradas y los alhagos..
sabía comportarse y también sabía como hacerse respetar.
Yo pude haber sido solo su mejor amigo, y admirarla como una rosa detras de la vitrina,
pude haber sido mas humilde y mas honesto... adorarla sin pretender ser su dueño...
pude haber sido solamente su mejor amigo... pero me enamoré de ella... tiernamente.

********************
tendré cautela... tendré cuidado de no tocar nada que pueda quebrarse.
hagamos un recuento de los frutos del espiritu.
adjetivos calificativos , posesivos e
Los poetas,
así como tú,
hacéis magia.
Paraís el mundo para mirarnos por dentro.
Soy bonita,
soy amable,pero....
tengo adjetivos poco apreciados.
Ten cautela.
Convierto en oro todo cuanto toco.
Todos desaparecen a mi paso.
Se convierten en estatuas que tan solo puedo admirar.

.................
Alejandra guarda su pasado en su bolso.
Dejándolo colgado.
Querría borrarlo todo y dárse ésa oportunidad soñada de ser libre de todos.
Apartar a la abnegada profesora y bailar.
Sin pararse mucho a pensar,
Se cambia ésos viejos zapatos negros por sus cómodas zapatillas,se recoge su pelo y su toque secreto,perfume en tobillos y muñecas.
El pepito grillo comienza,
resuena en su cabeza.
¿Qué haces?
No le conoces,
Ni siquiera le preguntaste su nombre.
Siéntate.
Estate quieta.
No bajes.
¡Pensará que eres una fresca!
Detrás de sus cortinas,
se ve la calle.
Ahí está,
plantado como una lechuga.
Esperándola.
Alejandra abre la ventana y un aire fresco inunda sus sonrosadas mejillas.
Coge aire y suspira.
Está indecisa,
No quiere cagarla por millonésima vez.
Encontrar un amigo es un tesoro muy preciado.
Grita:
¡Hombre lechuga!
Dime tu nombre y bajo.

indefinidos... tienes muchos?
podría quizás igual que los otros adjetivarte.. pero no lo haré mas.
solo cuando sea necesario... lo haría solo para defenderme de ti...
no me gustaría ser tu estatua... prefiero ser el sepulturero,
contar la historia de un sentimiento muerto.
el hombre lechuga te estará esperando... jeje podrias llamarlo gus.
 
El hombre lechuga me gusta porque es tierno y no necesita aderezos.
Mi mundo es muy pequeño.
Nunca duerme,
siempre está despierto.
Me cuesta abrirlo a seres visibles al resto.
Está hecho de rotos y descosidos agujeros.
Soy un colador de sentimientos.
Todo está patas arriba.
No hay orden ni concierto.
Escribir es lo único que logra calmarlo y sosegarlo.
Es terapéutico.
Mi medicina es la poesia.
Mi refugio,mi mar en calma y mis mediodias.
Me ahuyenta de estar colgada de ésas pastillas de la risa.
Por éso,
para mí,
sois mis héroes de guerras perdidas.

Hacéis que sonría.
¿A quién no le gusta?
Soy Sandra,
Nunca iría a un karaoke
Nunca cantaría en público
¿Ser centro de atenciones?
Socorro,
S.O.S
¡No!
Soy invisible,
nadie puede verme.
Último asiento del bus.
Siempre con mi música y leyéndo todo cuanto pueda sacarme de mi centro de gravedad.
Hablo,como y duermo poco.
Me alimento de letras.
Son buenas compañeras.

Todos merecemos segundas,terceras y hasta cuartas oportunidades.
Todos tenemos un lado bueno.
Rebusco en las basuras,
Encuentras tesoros que no interesan a otros y tiran.

Hola Gus,
Hombre lechuga,
Sí quiero.
Bailemos.
¿Ser sepulturero?
Tendrás que esperarme muchísimos años.
Aquí tengo para rato.
Moriré arrugada como una pasa.
Tengo miles de cosas por hacer.
Aprender a caminar estaría bien.

¡Ah!
Como escribe mi adorada Marianne....
.
.
.
Y no es un soneto.
Somos poesías en movimiento
 
Última edición:
La música suena lejana...
Y el día pasó lento, en la monotonía del serrucho,
Donde esta situada Málaga?
desde mi cima quería divisar el valle, de vez en vez trate de recordar tu risa
y tus palabras y tus expresiones, te imagino santa.
enamorada de un poeta muerto... en la terapia
Aca en el vuelo del aguila, pensando en que se le dice a una que
es cruel y se marcha... se marcha y regresa... Alejandra
Me dijo un dia que regresaba en la primavera,
se fue por la linea del sol. Y el invierno vino a borrar sus huellas en mi vereda.
Se murió el almendro, se marchitaron los jacintos y la madreselva.
Yo me encerré en ese gran salón a esperar la quinta primavera.
Alejandra ya no vino, y yo... yo no quise buscarla.
*****
hace mas de diez años le dije a la loba que tenia muy bonitos ojos,
que su mirada me perseguía... me respondió que no estuviera jodiendo,
jeje. Que bonita tu risa Sandra. y yo que me creía el regalo de Dios...
nunca volví a molestarla. pasaron muchos años y se dignó a mandarme un mensaje,
me dijo que me otorgaron un premio... Yo solo dije gracias.
Ahora se llama Marianne. saludos bonita.

Alejandra está muerta. la sepultamos esta mañana.
 
Nunca entierres a un muerto sin hacerle un boca a boca.
RCPI
¡Hay latido!

Como os gusta darle más trabajo a nuestra amiga Muerte.
Morir es un final fácil.
Así no hay regreso.
Te mato,te mueres y se acabó.
¡Finito!
¡Qué pesadilla de poetas!
Siempre busco otros posibles finales,
Un comieron perdices.
No me conformo y me quedo quieta admirando ésa obra maestra.

Soy una cabecita loca,
Una nueva figura retórica.
Tengo un culo precioso,pero muy inquieto.
Nunca encuentra su lugar correcto.
Lloré,
Es sano y bueno,
pero la risa lo supera todo.
Prefiero reírme de mí misma.


Ni estoy enamorada,
Ni el poeta está muerto,
Así lo creo.
Él hacía su papel de poeta y yo de su cortesana.
Fuimos nada,
Una mentira con patas.
Capítulo cerrado.
Para mí es malo.
No deberíamos querer lo que nos hace daño
Y ahí siempre siempre siempre me he equivocado.
Hay mucha plancha.
Millones de letras arrugadas y tiradas.
Cada noche,
Navego
Remo
Me desnudo y zambullo entre ellas.
Morirse es fácil,
lo jodido es quedarse y aguantar tormentas.
Seguir al pié de todas tus letras.
Quererlas y aceptarlas tal como nacieron.
Lo escrito pesa y duele.
Debemos defenderlas no huír de ellas.
¡Son nuestras!

Hombre lechuga,
¿Porqué mirar al pasado una y otra vez?
Parecemos roedores corriendo dentro de ésas ruedas.
¿Porqué no podemos pasar páginas y empezar a escribir y dibujar sobre blanco satinado?
¿Porqué no podemos aceptarnos y aceptar al resto del firmamento tal y como nacieron?

Soy Sandra,
una profeta,
sin tierra.
No necesito blogs ni premios ni publicar un poema
Yo soy poema en siempre movimiento.
Gus,
Hagámos bailar a las letras.
Ésta vez,
yo te salvo.

Quid pro quo

 
Última edición:
gracias... la muerte no ha podido conmigo.
solo me convierte en quimera... en una larga espera.
no somos nada y somos todo, blanca nieve y negro lodo
la vida nos convierte en roca... la muerte nos convierte en polvo.
y el pinche polvo no se acaba, esta por todas partes molestando
cuando el viento se escarnece y nos ataca, te levanta la falda y te baña
las entrañas de polvo, te metes en la ducha y lo mandas por el caño,
atravieza el valle y llega al rio, el rio lo manda hacia el oceano,
y hasta aca con la corriente submarina lo trae hasta mi playa Sandra.
el viento loco mueve mi cortina y posa tu polvo en mis pestañas... que loco.
"Navego
Remo
Me desnudo y zambullo entre ellas.
Morirse es fácil,
lo jodido es quedarse y aguantar tormentas.
Seguir al pié de todas tus letras.
Quererlas y aceptarlas tal como nacieron.
Lo escrito pesa y duele.
Debemos defenderlas no huír de ellas.
¡Son nuestras!


Soy Sandra,
una profeta,
sin tierra.
No necesito blogs ni premios ni publicar un poema
Yo soy poema en siempre movimiento.
Gus,
Hagámos bailar a las letras.
Ésta vez,
yo te salvo.

Quid pro quo"

saludos... la daré boca a boca a una muerta; y a ti, hermosa profeta,
te regalaré algunos versos a veces... gracias
 
Última edición por un moderador:
Se detuvo el auto junto a mí y con una sonrisa, preguntó
si tenía problemas. Creo que me desmayaré le dije, vengo corriendo por
media hora y agradecí...No la conocía, o no la recordaba,
volvió a sonreir y me ofreció una botella de agua. Me llamo Alejandra musitó
con una voz traquila, pausada...soy nueva en el area y aceleró despacio.
Yo no dije nada, solo levanté la mano y me levanté del pasto donde estaba sentado.
En esa avenida he caminado y corrido muchas veces y he visto muchas caras
y muchos autos, he visto muchas sonrisas amables y he tenido que soportar
los agravios de los conductores groseros, apurados. Nunca me habían impresionado tanto
como la hermosa sonrisa de Alejandra. Quizás volviera a encontrarla...quería volver a encontrarla.
Tomé de la botella y me pareció probar en el agua el sabor de su boca y repetí sin pensarlo,
"Alejandra". Respiré hondo y un suspiro escapó de mi garganta; definitivamente, debo buscarla.
Los hombres somos nobles, pero obstinados y cuando algo nos atrae nos lanzamos ciegos
a conquistarlo... o a ser conquistados. Ella era la maestra de la escuela, muy bonita y muy seria,
yo era solo el albañil del barrio, el trabajador de todos, limpio y honrado; aveces a pie,
aveces en una camioneta y muchas veces en la bicicleta.
Me lo propuse buscarla y como una casualidad econtrarla bajando de su auto frente a su casa,
no sabía que le diría, pero estaba seguro que ella me diría algo y así fue...volvió a sonreir.
y en ese momento sentí que flotaba, me sentí el mas afortunado por haberla encontrado
y poder decirle que me gustaba...le dije cosas que nunca había escuchado de mis labios
le alhagué el brillo de sus ojos y el color de su pelo largo...le dije que su voz
era un dulce canto y que como una sirena en medio del oceano su risa me había hechizado
y ella se puso rosa, sus mejillas se ruborizaron y me dejó que mi mano tocara su mano.
Yo estaba embelezado, perdido en el café oscuro de sus pupilas, soñando, emocionado
con mis propias palabras, atropellando mi razón, deshilando un sentimiento...y ella no se movía,
no decía mucho...solamente sonreía...y su mano se sentía tibia y su mano tocaba la mía.
solo fueron unos minutos, que a mí se me hicieron horas. la invite a dar un paseo por
el barrio, le prometí cuidarla y ella me dijo que le encantaría,me pidió que la esperara
entraría a cambiarse de ropa y otra vez sentí que flotaba...y otra vez repetí su nombre,
"Alejandra"...
Se guarda con recelo el momento, el sueño y la magia
la coincidencia espina que flota por el aire, pero seguimos, seguimos
realmente atrapo el querer encontrarla, fue una palabra, el momento..
Un gusto leer.
 
Se guarda con recelo el momento, el sueño y la magia
la coincidencia espina que flota por el aire, pero seguimos, seguimos
realmente atrapo el querer encontrarla, fue una palabra, el momento..
Un gusto leer.
Gracias...
Que bonita eres... hiciste el tiempo rapido... todas las Alejandras son bonitas.
te seguiré de cerca... silenciosamente agradable. No me verás... pero sabrás que estoy ahi...
sonriendo, mientras disfruto de tus letras y saboreando mi café o mi vino.
 

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