Alzhéimer (dedicado a mi abuela Maria Eugenia)

ALYA

Poeta fiel al portal
Se consumió tu piel,

sepultando en los resquicios

de tus poros trocitos de esperanza.

Las líneas del tiempo en tus manos

resguardaron las historias casi

extintas en tu memoria.

Cuantos sueños dilatados en tus pupilas,

cuantas tristezas colgadas eternamente

como lágrima que juguetea en la cuenca

de tus silencios sin transitar jamás

al espacio del llanto.

Hay ternura plizada en la falda

de tu vejez ya sin remedio.

Acomodas con tus dedos temblorosos

la firmeza de un pasado heroico,

donde fuiste guerrera, dama, princesa,

madre, guardián, soldado, ilusionista,

maga, doctora y a veces hasta verduga,

donde desgraciadamente no te sobró tiempo

para reír y mucho menos para quejarte.

Fuiste tanto para tantos, pero te olvidaste de ti.

El tiempo no te perdona, tampoco te conoce,

pero tú, incólume, te burlas del marasmo en tu memoria

y construyes mundos nuevos, visitas aquellos espacios

que no disfrutaste y vuelves a ser, según se te antoja

la niña acurrucada en el regazo de su madre,

la hermana cómplice que guarda como un terrible secreto el beso que vio,

la dama eternamente enamorada de su único amor,

la joven ilusionada desposada ante el altar,

la madre primeriza que duerme entre arrullos a su pequeña.

Te burlas de los años seleccionando los espacios que habitas ahora

y aunque tu cuerpo y tu piel de ocho décadas gritan tu vejez,

tú retas al alzhéimer viviendo cada instante nueva vez.
 
Emocionada y conmocionada quedé al leer tus versos, esos que describen la cruel y dolorosa realidad de esa maldita enfermedad, pero también llena de dulzura, de admiración y cariño para describir el estado actual en la que vive tu abuela, y en su historia pasada, esa que ha quedado antes del Alzhéimer... Te dejo un cálido abrazo y mi admiración hacia tu sentir hecho poesía.
Saludos
 
Emocionada y conmocionada quedé al leer tus versos, esos que describen la cruel y dolorosa realidad de esa maldita enfermedad, pero también llena de dulzura, de admiración y cariño para describir el estado actual en la que vive tu abuela, y en su historia pasada, esa que ha quedado antes del Alzhéimer... Te dejo un cálido abrazo y mi admiración hacia tu sentir hecho poesía.
Saludos
Gracias Mar por tu lectura y grato comentario.
 
Comprendo dolorosamente la realidad que describes, porque la vivo muy de cerca, un abrazo.
 
Tierna y sublime evocación a una madrona, que si fue verduga,
lo sería de si misma, por dar a los demás, lo que era de ella.
¡¡¡MARAVILLOSO!!!

Se consumió tu piel,

sepultando en los resquicios

de tus poros trocitos de esperanza.

Las líneas del tiempo en tus manos

resguardaron las historias casi

extintas en tu memoria.

Cuantos sueños dilatados en tus pupilas,

cuantas tristezas colgadas eternamente

como lágrima que juguetea en la cuenca

de tus silencios sin transitar jamás

al espacio del llanto.

Hay ternura plizada en la falda

de tu vejez ya sin remedio.

Acomodas con tus dedos temblorosos

la firmeza de un pasado heroico,

donde fuiste guerrera, dama, princesa,

madre, guardián, soldado, ilusionista,

maga, doctora y a veces hasta verduga,

donde desgraciadamente no te sobró tiempo

para reír y mucho menos para quejarte.

Fuiste tanto para tantos, pero te olvidaste de ti.

El tiempo no te perdona, tampoco te conoce,

pero tú, incólume, te burlas del marasmo en tu memoria

y construyes mundos nuevos, visitas aquellos espacios

que no disfrutaste y vuelves a ser, según se te antoja

la niña acurrucada en el regazo de su madre,

la hermana cómplice que guarda como un terrible secreto el beso que vio,

la dama eternamente enamorada de su único amor,

la joven ilusionada desposada ante el altar,

la madre primeriza que duerme entre arrullos a su pequeña.

Te burlas de los años seleccionando los espacios que habitas ahora

y aunque tu cuerpo y tu piel de ocho décadas gritan tu vejez,

tú retas al alzhéimer viviendo cada instante nueva vez.
 
Me haz conmovido con el poema para tu abuela que debes amar intensamente yo pienso que en un espacio confundido en la maraña de sus pensamientos estas tu estoy segura, nunca dejes de acariciarla pues en esta desgraciada enfermedad lo último que se pierde es la necesidad de afecto sea cual fuera la cara con la que te identifique. Un beso aamiga
 
e consumió tu piel,

sepultando en los resquicios

de tus poros trocitos de esperanza.

Las líneas del tiempo en tus manos

resguardaron las historias casi

extintas en tu memoria.

Cuantos sueños dilatados en tus pupilas,

cuantas tristezas colgadas eternamente

como lágrima que juguetea en la cuenca

de tus silencios sin transitar jamás

al espacio del llanto.

Hay ternura plizada en la falda

de tu vejez ya sin remedio.

Acomodas con tus dedos temblorosos

la firmeza de un pasado heroico,

donde fuiste guerrera, dama, princesa,

madre, guardián, soldado, ilusionista,

maga, doctora y a veces hasta verduga,

donde desgraciadamente no te sobró tiempo

para reír y mucho menos para quejarte.

Fuiste tanto para tantos, pero te olvidaste de ti.

El tiempo no te perdona, tampoco te conoce,

pero tú, incólume, te burlas del marasmo en tu memoria

y construyes mundos nuevos, visitas aquellos espacios

que no disfrutaste y vuelves a ser, según se te antoja

la niña acurrucada en el regazo de su madre,

la hermana cómplice que guarda como un terrible secreto el beso que vio,

la dama eternamente enamorada de su único amor,

la joven ilusionada desposada ante el altar,

la madre primeriza que duerme entre arrullos a su pequeña.

Te burlas de los años seleccionando los espacios que habitas ahora

y aunque tu cuerpo y tu piel de ocho décadas gritan tu vejez,

tú retas al alzhéimer viviendo cada instante nueva vez.
que bellas palabras llenas de tu inspiración y con tu tinte persona.. es una pena cuando un ser amado le ataca esa enfermedad...tu lo has escrito muy bien en tu estilo y te felicito.
 
Se consumió tu piel,

sepultando en los resquicios

de tus poros trocitos de esperanza.

Las líneas del tiempo en tus manos

resguardaron las historias casi

extintas en tu memoria.

Cuantos sueños dilatados en tus pupilas,

cuantas tristezas colgadas eternamente

como lágrima que juguetea en la cuenca

de tus silencios sin transitar jamás

al espacio del llanto.

Hay ternura plizada en la falda

de tu vejez ya sin remedio.

Acomodas con tus dedos temblorosos

la firmeza de un pasado heroico,

donde fuiste guerrera, dama, princesa,

madre, guardián, soldado, ilusionista,

maga, doctora y a veces hasta verduga,

donde desgraciadamente no te sobró tiempo

para reír y mucho menos para quejarte.

Fuiste tanto para tantos, pero te olvidaste de ti.

El tiempo no te perdona, tampoco te conoce,

pero tú, incólume, te burlas del marasmo en tu memoria

y construyes mundos nuevos, visitas aquellos espacios

que no disfrutaste y vuelves a ser, según se te antoja

la niña acurrucada en el regazo de su madre,

la hermana cómplice que guarda como un terrible secreto el beso que vio,

la dama eternamente enamorada de su único amor,

la joven ilusionada desposada ante el altar,

la madre primeriza que duerme entre arrullos a su pequeña.

Te burlas de los años seleccionando los espacios que habitas ahora

y aunque tu cuerpo y tu piel de ocho décadas gritan tu vejez,

tú retas al alzhéimer viviendo cada instante nueva vez.
que puedo decir, algo muy sentido, pero sin duda para aprender a lidiar con el momento, lo cierto que lejos de todo ello, algo queda, abrazos
 

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