Ansel Arenas
Poeta que considera el portal su segunda casa
Amanece...
Amanece, un incendio
se apaga.
Los amantes fortuitos
nunca se conocen, por eso
sacuden las cenizas
de encuentros furtivos,
se liberan de los ratos
de fuego y regresan
al hielo de su lado
secreto, ahí solo son...
chispas solapadas
escondiendo
sus flamas del vergel
del deseo.
Amanece, un incendio
se apaga.
Los amantes fortuitos
nunca se conocen, por eso
sacuden las cenizas
de encuentros furtivos,
se liberan de los ratos
de fuego y regresan
al hielo de su lado
secreto, ahí solo son...
chispas solapadas
escondiendo
sus flamas del vergel
del deseo.
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