Ayax
Poeta que considera el portal su segunda casa
Amazona
Se agita tu cabellera;
de erotismo impregna al aire.
Bañada de plenilunio
y humedad muy agradable;
mi torso tomas por riendas,
Amazona desafiante.
Sobre mi sierpe elevada
¡cabalgas, en bello alarde!.
Afrodisiacos acezos,
de tierna felina amante,
emanas entre los labios
que, a intervalos, dibujarse,
permiten una sonrisa
entre inocente y salvaje
al tiempo que, danzarines
¡tus duros pezones arden!.
El ritmo de tus caderas
denota que, más ahondarse,
tu segunda boca quiere
sobre mi clavel de carne.
Cabalgas entre luceros,
Mujer de muslos amables;
sollozas mientras florezco
¡en tus íntimos lugares!.
La noche, como tú misma,
hasta el infinito se abre.
Las cerezas de tus pechos
no cesan de alimentarme.
Entrecerrando los ojos
cabalgas hasta internarse,
los más profundo posible
mi sierpe... ¡en tu fértil valle!.
En tu garganta se rompe
voz de lúbrica bacante.
Mi península devoras
con exquisito coraje.
El galopar de los sexos
hace, de pronto, que estallen
nuestras líquidas pasiones
¡iluminando el instante!.
Gozosas, nuestras corrientes
comparten un mismo cauce.
Te derrumbas en mi pecho,
sonrojada y jadeante.
Desmontas, después, despacio,
para, suave, recostarte,
junto a mi hombro, diciendo
-Ha sido un sublime viaje!.
Última edición:
::