José Valverde Yuste
Poeta que considera el portal su segunda casa
Sentado en el banco de la paciencia
como si bebiera largos tragos de barco anclado
con las sombras que juegan con el viento,
miro al cielo y el sol acaricia a las nubes sin pudor.
Así, en el fin de la nada
con un atisbo de vida de desierto
busco el camino, el silbido del viento.
Triste jaula sin pájaro
me invita a un largo silencio
un bocado de tiempo
en un estuario de brisas tardías.
Me deslizo sobre su rostro encontrado
sobre los besos que duermen en su mirada.
La risa disuelve la prisa
un devaneo, un taconeo a destiempo
una caricia larga y profunda
y viene a cubrirme la sombra.
Bifurco avenidas, largos senderos,
pozos sedientos
muriendo en oasis de desierto.
Cansado, busco el camino, empieza la guerra.
Un silbido, una agonía
dentro, el cielo arde en luces de batalla,
un faro de sueños se apaga en el fondo.