Luis Á. Ruiz Peradejordi
Poeta que considera el portal su segunda casa
A veces la memoria se sorprende al encontrar aquello que casi habitaba en el olvido. Y de pronto las palabras nos recuerdan momentos, ocasiones vividas, ratos y sentimientos que uno alberga en el corazón.Sus manos aprendieron el arte de la sanación
y de igual modo sus palabras,
él las honra, las protege, las respeta
las va enhebrando cual perlas,
de manera cuidadosa
con el esmero de un ritual.
Poesía, joya eterna de conjuros
prosa de luz que resiste frente a la era del dolor
verbo latente,
brote de primavera que triunfa sobre todos los inviernos
cántico de juglar, valor, emoción
magia del amor que salva, que desvanece la rutina
que esfuma los vientos grises de la superficialidad más cruel…
Porque decide encontrar las alas, la clave
la llave que abre todos los portales
cuando dice
cuando recita
cuando escribe…
Y es necesario un espíritu fértil para atesorar su mensaje
vastos campos de vivencias, siembras de lágrimas claras
las ilusiones de niños con ojos llenos de estrellas…
Por eso mi ofrenda de letras
por eso este pergamino,
desde mi corazón de amiga.
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Y parece que el tiempo ha ido desdibujando las manos que sanaban, las palabras que acudían fácilmente a la pluma y que el tiempo ha puesto sordina a la voz que disfrutaba desgranado versos. Pero uno sigue soñando cielos estrellados y cantando a niños canciones de corro. Puede que algún momento sienta la necesidad de decir alguna cosa y pueda expresarla con un mínimo de rigor y de belleza.
De nuevo gracias, Cecy, pues tu amistad es un hermoso regalo.