Amor a segunda vista

Pablo Enrique Arosti

Poeta recién llegado
Aún era de madrugada y Lucio se fumaba un cigarrillo recostado al espaldar de la cama. Todavía no podía explicarse cómo había llegado allí, y más aún, la cínica ironía del amor, oculto durante tantos años tras el rostro dientudo y pálido de su secretaria, que ahora dormía desnuda y satisfecha del otro lado de la cama.
 
Última edición:
esos son los enigmas del amor mi estimado poeta Pablo Enrique, o tal vez haya sido el deseo lo que lo llevó hasta allí junto al cuerpo de su secretaria. Buen relato. Me encantó. Saludos.
 
jaja para algunas la constancia... muy bueno... Excelente micro Pablo, un placer, muchas gracias

Saludos
 

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